22/07/2020

Argentina: ¿la nueva factoría de cerdos para China?

Por Lucía Maffey Bióloga, becaria posdoctoral de Conicet

En los últimos días, el gobierno nacional avanza hacia la firma de un convenio comercial con el gobierno chino para aumentar la producción de carne porcina a 9 millones de toneladas anuales. Para dar una idea de lo que implicaría este salto productivo, se trata de entre 14 y 15 veces la cantidad de carne de cerdo producida en nuestro país durante 2019. El acuerdo implicaría la radicación de empresas chinas en nuestro país y la apertura de miles de criaderos industriales. La negociación del acuerdo la encabeza Felípe Solá, uno de los principales funcionarios responsables de la introducción exprés de la soja transgénica asociada al glifosato en 1995 y la instauración del modelo de cultivos transgénicos-agrotóxicos, cuyas devastadoras consecuencias ambientales y sociales padecemos hoy. El acuerdo con China, que es por cierto el principal consumidor de la soja transgénica argentina, es celebrado por el “mercado”, augurando un futuro de supuesto bienestar económico. Pero ¿cómo llegamos a esto?

La Peste Porcina Africana y la debacle de la producción china

A mediados de 2018 se reportaron los primeros casos de Peste Porcina Africana en granjas de cerdos en China. Desde entonces, el virus se ha propagado por todo el país, generando una impresionante caída en los niveles de producción. La Peste Porcina Africana (PPA) es una enfermedad originaria de Kenya que afecta a los cerdos domésticos, con una alta tasa de contagio y una mortalidad cercana al 100% en los cerdos afectados. La introducción del virus en China provino de un brote en localidades cercanas a la frontera con Rusia (1). Su propagación por el país fue magnificada por el comercio ilegal, la alimentación de los animales con restos de comida contaminada y la falta de control estatal en el traslado de cerdos enfermos a mercados con una alta concentración de animales. Desde entonces, la producción de carne porcina en China ha sufrido un golpe devastador, con una fuerte caída en la cantidad de animales tanto por la mortalidad de la enfermedad como por la matanza masiva de cerdos para “intentar” evitar la propagación. El gobierno chino calculaba en 2019 1 millón de animales sacrificados (2).

 

 

El modelo de producción industrial

El modelo de fábricas para la producción de carne porcina implica un esquema productivo industrial y altamente concentrado. A diferencia de las granjas tradicionales, los animales son alojados en grandes cantidades, confinados en espacios reducidos y alimentados con prensados industriales para minimizar los costos de producción. A la vez, se utilizan antibióticos y distintos fármacos para reducir la aparición de infecciones. El actual sistema de explotación agropecuaria bajo el capitalismo implica condiciones de profundo sufrimiento para los animales, a la vez que multiplica los riesgos en términos sanitarios por la concentración de miles de animales en una misma granja o fábrica. Lo mismo en relación a la disposición de los residuos generados, que tendrán un alto impacto a nivel local.

Los riesgos sanitarios: el caso de la pandemia de gripe H1N1

Si bien hasta el momento no se ha detectado que la PPA pueda infectar a los seres humanos, estudios científicos han detectado la presencia de virus de la misma familia, Asfarvirus, en el suero de pacientes y en cloacas (3), lo que plantea el interrogante acerca del potencial emergente de esta enfermedad o virus similares. Sin embargo, el principal riesgo sanitario asociado a la producción porcina tiene que ver con el virus Influenza, el agente causante de la gripe. Los cerdos pueden infectarse con cepas virales de Influenza A que generalmente son genéticamente distintas a las que circulan en la población humana. Sin embargo, los cerdos también pueden infectarse al mismo tiempo con las cepas de Influenza A humanas o las que infectan a ciertas aves. Los virus Influenza tienen una alta tasa de mutación, es decir que el material genético se modifica muy rápidamente, lo cual a su vez genera cambios en la estructura de la partícula viral. De esta forma, los cerdos infectados con distintas cepas actúan como una “coctelera” generando en su interior nuevas variantes virales que tienen en su material genético porciones de distintos orígenes. Cuando estas nuevas cepas virales infectan al ser humano, se habla de un salto de especie, algo similar a lo que ocurrió con la cepa de Covid-19.

Lejos de tratarse de hipótesis meramente científicas, ya existen varios antecedentes sanitarios en los que cuales los cerdos cumplieron un rol central. El más importante, la pandemia de Influenza 2009-2010 que llegó a infectar a alrededor de un 15% de la población global. En ese caso, el virus era una mezcla de un virus de Influenza aviar, dos cepas de origen porcino y una de origen humana (4). Las causas de esta recombinación estuvieron asociadas justamente a las condiciones de producción de carne porcina en China, en particular la cercanía con aves de corral infectadas y la escasa utilización de medidas de protección para los operadores humanos.

¿Quiénes ganan con estos acuerdos?

Una vez más, asistimos a anuncios gubernamentales sobre la introducción de nuevas formas de producción que traerían grandes beneficios económicos, puestos de trabajo y divisas para la economía nacional que viene atravesando una profunda crisis. Al igual que con la soja transgénica, que venía a terminar con el hambre, la megaminería, el fracking o la explotación de litio, las consecuencias ambientales, sociales y sanitarias de estos no se ponen en discusión. En medio de una pandemia que está ligada en forma directa al avance sobre el ambiente, las formas de producción animal y el comercio de especies silvestres, estos anuncios rimbombantes deben encender las luces de alarma. Argentina no puede convertirse en el plan B de un sistema productivo que ya fracasó en China y que, además, está aparejado a riesgos ambientales y sanitarios difíciles de revertir y de prever.

(1) https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/tbed.12989

(2) https://www.nytimes.com/es/2019/04/26/espanol/peste-porcina-africana-china.html

(3) https://jvi.asm.org/content/jvi/83/24/13019.full.pdf

(4) https://www.nature.com/articles/nature08182

 

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No hay ninguna previsión del impacto ambiental y sanitario de las granjas industriales.