21/07/2020

Brote en Río Gallegos pone de relieve la precariedad del sistema de contención

Un mensaje tardío y vergonzoso de la gobernadora Alicia Kirchner.

Finalmente, la disparada de unos 200 casos positivos en tres días en Río Gallegos, Santa Cruz, ha mostrado que en estos meses sin casos solo habíamos tenido “suerte”. Decenas de pacientes terminaron en un hotel que estaba cerrado, sin calefacción, la ropa de cama húmeda, en el marco de un invierno riguroso como hace décadas no se veía. En medio del escándalo, estas familias reclamaron que viniera el ministro de Economía provincial, Perincioli, quien también dio positivo en Covid-19, a pasar la cuarentena con ellos en el Hotel Laguna Azul.

La pregunta es ¿qué se hizo con el dinero que anunciaron y con las ampulosas inauguraciones en el Hospital Militar y varios clubes?, si a la hora de alojar a los primeros enfermos caemos en esta improvisación. “Vendieron humo” durante meses con la preparación del sistema de salud.

Los contagios se produjeron por la falta de controles al ingreso de varios trabajadores, a los que no se indicó, ni controló, que hicieran la cuarentena, disparándose así el contagio. En primer lugar la cuadrilla de una contratista de Movistar, que llegó desde Buenos Aires y diez días después un camionero que regresó de Tierra del Fuego, pasando por Chile, donde la pandemia arrecia.

El Ministerio de Economía, el de Desarrollo, el cuartel de bomberos y muchos otros entes tienen una importante cantidad de infectados. En el hospital se han confirmado los primeros contagios, lo que obligó a aislar a decenas de trabajadores. Es un misterio hasta donde aguanta la cantidad de personal en condiciones de trabajar. Ya el laboratorio del Hospital Regional está desbordado.

El gobierno de Alicia Kirchner manifestaba la decisión de “no retroceder” a un mayor aislamiento y las medidas se retrasaron inexplicablemente. El viernes suspendieron las cervecerías, pero no el Casino. Desde el Partido Obrero denunciamos este absurdo.

Recién el domingo 19 un decreto de la Gobernación decide el cierre del casino desde el 20 y restringe la circulación de la población según el DNI (pares e impares según los días), pero no cierran los comercios no esenciales, ni corta los traslados de mineros, petroleros y obreros de la construcción. O sea que las empresas no se paran. Con las corporaciones Alicia no se mete.

El decreto llega tarde, no reconoce la circulación comunitaria y no produce un cierre decisivo para controlar el brote. Por si fuera poco, el discurso de Alicia se limitó a echar culpas a la comunidad y pidió a la población “sea responsable”.

“Si todos nos laváramos las manos, como hizo Alicia ante su responsabilidad, el brote estaría controlado”, bromean viralmente en las redes. Por algo Alicia está última en los índices de popularidad entre los gobernadores.

Desde el Partido Obrero reclamamos comités de salubridad en los hospitales y lugares de trabajo, bajo control de los trabajadores; provisión de equipos; atención de los pacientes aislados en lugares sanos y dignos; cuarentena total de dos semanas para cortar el brote; unificación del sistema público y privado de salud para sumar camas y laboratorios a la lucha contra la pandemia; 30 mil pesos de asignación mensual a los desocupados y trabajadores independientes; salario íntegro para quienes pierdan días de trabajo; aumento salarial que cubra la canasta familiar; impuesto a las grandes fortunas y riquezas, empezando por las corporaciones que explotan las riquezas santacruceñas, para invertir en salud, vivienda y educación; no pago de la deuda externa.

Solo así la crisis no la pagaremos los marginados y los trabajadores.

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