01/06/2020

CABA: la situación de los trabajadores del Instituto de Rehabilitación Psicofísica

Ante el segundo contagio, enfrentemos el vaciamiento y organicemos los reclamos.
Por Corresponsal Tribuna Municipal

En estos días se conoció un nuevo contagio de Covid-19 en el Instituto de Rehabilitación Psicofísica (Irep) del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Sus trabajadores se encuentran en una situación precaria, cuestión que no es nueva pero que se agravó con la pandemia. El pico de contagios al que se encaminan CABA y el área metropolitana, por la flexibilización de la cuarentena impulsada por la presión patronal, acrecienta la vulnerabilidad que ya viven profesionales y usuarios. Si bien el Irep no recibe específicamente derivaciones de casos positivos, la exposición al virus es grande considerando que los trabajadores de salud conforman el 15% de los contagios totales.

 

EPP, testeos, pluriempleo, protocolos: un caldo de cultivo para los contagios

 

Los elementos de protección personal (EPP) con los que cuentan los profesionales del Irep son superprecarios: barbijo quirúrgico, camisolín descartable y guantes de látex. Quienes se desempeñan atendiendo gerontes (población de riesgo) no reciben una protección más completa o de calidad. El equipamiento completo sólo se entrega para la atención de casos positivos. Pero los pacientes que ingresan al Irep por internaciones no suelen ser testeados, incluso cuando muchos de ellos son derivados de hospitales o efectores que atienden Covid-19. Esta combinación entre EPP incompletos y de mala calidad, de un lado, y falta de testeos del otro, expone a trabajadores y usuarios al virus.

 

Semanas atrás, con el contagio de una profesional del Irep en un geriátrico de San Martín, donde también trabaja, se aisló el sector de consultorios externos. Ahora se suma un enfermero contagiado del piso de rehabilitación de mujeres. Ante el testeo positivo sólo se aislará a quienes tuvieron contacto el día que presentó síntomas. La principal medida que tomaron las autoridades del Irep ante la circulación del virus fue prohibir las visitas, pero en su mayoría siguen yendo e ingresan solamente con un escaso control de temperatura, sin testeo. La ausencia de rotaciones en el personal completa el cuadro. El pluriempleo, la falta de aplicación del protocolo y sus deficiencias también expone a trabajadores y usuarios.

 

El vaciamiento no terminó

 

El Irep arrastra un faltante de personal. En marzo de 2018, 26 enfermeros fueron transferidos a otros hospitales municipales. Desde entonces hubo escasas incorporaciones y este año sólo contrataciones precarias y transitorias. También en 2018 Larreta intentó cerrar el instituto con el 5×1, con un traslado trucho al complejo hospitalario sur fusionado a otros 4 hospitales (Muñiz, Udaondo, Ferrer y Marie Curie). Hay un vaciamiento del Gobierno de la Ciudad, que encontró un límite con la lucha de trabajadores y usuarios. Pero la pandemia deja en claro que persiste. La falta de personal, el pobre material de protección, la falta de testeos, los bajos salarios que llevan al pluriempleo, y la desidia gubernamental hacia un instituto que atiende población de riesgo, resumen ese vaciamiento.

 

El rol de las conducciones sindicales de Sutecba y ATE

 

Como en la mayoría de los hospitales municipales, la conducción de Sutecba funciona como una agencia de promoción de puestos jerárquicos para sus dirigentes y un gran bloqueo para la lucha de los trabajadores. Los reclamos más importantes le pasan por un costado y la pandemia no modificó la inacción que ya se vio ante el 5×1. La lista verde, que conduce la junta de ATE, busca mostrarse más combativa. Pero, ante el agravamiento de los problemas que trajo la pandemia, no hizo mucho más que colgar un cartel por los EPP y repartir mamelucos entre sus afiliados. Para colmo, dos delegados de la verde de ATE fueron denunciados por violencia -uno de ellos el secretario general- y siguen en sus cargos.

 

Organicemos los reclamos del Irep

 

Está planteado enfrentar el vaciamiento que atraviesa el Irep con la lucha de sus trabajadores, retomando las experiencias de las asambleas autoconvocadas contra el 5×1 así como distintas formas de deliberación y organización, ahora con los cuidados sanitarios del caso. La borrada o el bloqueo de las conducciones sindicales reclama, asimismo, una organización independiente de los gobiernos, para encarar la defensa de los reclamos sin ataduras. Desde Tribuna Municipal apostamos a realizar este camino y contribuir en la pelea por: equipamiento de protección completo; testeos para personal, usuarios y visitas; incorporaciones a la planta; rotación de personal; un protocolo específico y discutido con los trabajadores; y un aumento salarial de emergencia para terminar con el pluriempleo.

 

 

 

 

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