03/08/2020

Con más de 200 trabajadores infectados, en el Garrahan se movilizan por insumos, protocolos y aumento salarial

Este jueves 6, en confluencia con una jornada de diversas organizaciones de trabajadores de salud.
Por Pino Oroz Delegado de la Junta Interna de ATE Garrahan

Este jueves 6, los trabajadores del Hospital Garrahan nos movilizaremos a la Dirección del mismo en reclamo de Equipos de Protección Personal (EEP) en cantidad y calidad, protocolos en las salas de Covid, respeto a los aislamientos y por el salario. Así fue resuelto en una importante asamblea realizada el miércoles 29 de julio, convocada por la Junta Interna de ATE, la Asociación de Profesionales y la Comisión por la Insalubridad, en la que se destacó la intervención de los/as enfermeros/as que atienden en las salas de Covid, los camilleros y compañeros/as de imágenes, entre otros/as.

La medida coincidirá con una jornada de protesta impulsada por diversas organizaciones de trabajadores de la salud, como la Asamblea de Residentes y Concurrentes, en la comprensión de que la unidad de los trabajadores sin distinción de tarea o afiliación es fundamental para enfrentar el colapso sanitario que se aproxima.

Luego de más de cuatro meses de pandemia, la oposición entre la política del Consejo de Administración y las necesidades de los trabajadores no podría ser mayor. Quedó claro que los trabajadores somos un recurso descartable para el Consejo, la Dirección Médica y la Dirección de Enfermería. Con ya más de doscientos trabajadores infectados, se superó el número de pacientes que fueron confirmados positivos en el hospital Garrahan hasta el momento. Sin sonrojarse, las autoridades no dudan en culpar a los trabajadores como los responsables de estos contagios, echando más leña al fuego a un creciente descontento que adopta diversa formas de lucha, como fuera el paro del anexo Cim 74, que atiende Covid.

El modelo de hospital que los directivos promocionan en los medios de comunicación es una farsa que se desvanece con tal solo caminar por el primer piso de internación. A la falta de EPP que denunciamos al iniciarse esta pandemia, se le suma hoy la discusión sobre la calidad de los barbijos -se otorgan los “KN-95” que carecen de certificación para uso médico- y sobre qué nivel de protección tienen los camisolines otorgados. Al mismo tiempo, la múltiple habilitación de nuevas salas Covid alarmó a los enfermeros que se toparon con la absoluta improvisación de las autoridades. No todas las salas tienen una delimitación física entre áreas limpias y sucias. No todas tienen duchas y un circuito claro de tránsito para el personal. Sumándose esto a un problema nodal para la atención de los contagios y sospechas: la falta de un/una enfermero/a circulante y tutor en cada una de las salas Covid.

La “flexibilización” de Fernández en el Hospital

Ginés González García dejó el comando de su ministerio a la Unión Industrial Argentina y las distintas cámaras empresariales, flexibilizando la cuarentena en función de la ganancia de los capitales. La contrapartida es una exposición absoluta de los/as trabajadores/as, con la complicidad de las centrales sindicales (CGT-CTA), que ya entregaron el salario y dejaron pasar miles de despidos. Como si esto fuera poco, ahora van por reformas laborales que formalicen y deterioren aún más nuestras condiciones de trabajo.

Si la política de Fernández a nivel nacional comulga con los mismos intereses patronales que mueven a Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad de Buenos Aires, queda por demás claro que esta unidad política se refleja en nuestro (peronista-macrista) Consejo de Administración. Epidemiología perdió (si es que alguna vez la tuvo) cualquier autoridad científica para impulsar recomendaciones, indicaciones o “protocolos”. Sus planteos responden a los intereses del Comité de Crisis Patronal, que ante la falta de personal (aún no se incorporó el número de enfermeros/as y ayudantes necesarios/as para enfrentar la pandemia) no dudan en exponer a los/las trabajadores/as en medio del “pico de contagios”. El cinismo no tiene límites: nos niegan los aislamientos a contactos estrechos con trabajadores positivos de Covid, y si nos contagiamos nos hacen responsables. Lo mismo sucede con los testeos PCR al personal: luego de meses de pandemia aún no existe ningún tipo de plan.

La patronal Garrahan se suma a la operación de ajuste salarial digitada por Fernández y la CGT-CTA, dando incluso una vuelta de tuerca aún más perversa en nuestro hospital. Al salario se le da un 0% de aumento, mientras que a las horas módulo (extras) se les incrementó su pago, alentando una mayor exposición del personal cuando justamente se debería garantizar el teletrabajo y los cohortes. La asamblea votó un aumento indexado a la inflación mensual y un salario mínimo igual a la canasta familiar. Para conseguirlo debemos iniciar una fuerte campaña por la reapertura de paritarias.

A esta ofensiva patronal, los trabajadores le debemos oponer una tenaz resistencia. La elaboración (al calor de las asambleas y paros del CIM 74) de un correcto sistema de atención para las salas Covid, se sumó al valioso aporte de la Comisión por Insalubridad, que realizó un protocolo que abarca integralmente las condiciones de trabajo de todo el hospital en medio de esta pandemia. Somos los trabajadores los únicos que podemos garantizar nuestra protección y nuestros intereses más elementales, que van desde el salario hasta la propia vida. Sin dudas, estos protocolos se están convirtiendo en un elemental pliego de reclamos.

¡Todos a la movilización a la Dirección el jueves 6!

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