18/05/2020

Cuarentena y consumos problemáticos

Organicemos la lucha de lxs trabajadorxs de las comunidades terapéuticas.
Por Virginia Hache Operadora socioterapéutica precarizada

La pandemia de Covid-19 y el Aislamiento Social Preventivo Obligatorio dispuesto por el Ejecutivo nacional han complejizado la situación respecto de los consumos problemáticos. El aislamiento en el marco de la cuarentena obligatoria amplifica los niveles de angustia en la población. La soledad, el bombardeo continuo de noticias, la convivencia, el hacinamiento, la inestabilidad laboral y, en muchísimos casos, la falta de pago o la parcialidad del mismo funcionan como un cóctel explosivo.


Si a esto le sumamos la creatividad de los narcos, que usan a los trabajadores de las plataformas de envíos como delivery, y la falta de restricciones a la venta de alcohol, el resultado es una tragedia silenciosa que amenaza a la juventud y a lxs trabajadorxs.


La facilidad para conseguir psicofármacos sin receta no se corresponde con la falta de expendio de recetas que sufrieron en la primera etapa de la cuarentena aquellos pacientes en tratamiento. Además la interrupción del vínculo con lxs terapeutas, debido a la precariedad del sistema de salud mental público y privado: psicólogxs atendiendo x Zoom y Whatsapp, ofreciendo espacios de escucha por redes sociales; los dispositivos ambulatorios, que se nutren de becarixs y concurrentes ad honorem, hoy están vacíos ya que estos no asisten a las instituciones en situaciones críticas. El resultado es la expulsión de pacientes del sistema.


En el caso específico de los consumos problemáticos, el organismo encargado de regular la atención es la Sedronar (Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico). Apenas se dictó la cuarentena obligatoria, esta oficina cerró sus puertas al público manteniendo la línea 141 de atención telefónica y reforzó los dispositivos de atención ambulatoria ubicados en zonas de población vulnerable.


El cierre de la Sedronar, que solo mantiene guardias administrativas, implicó el fin de las derivaciones de pacientes que requieren internación en las Comunidades Terapéuticas (CT). Estas casas de acompañamiento prolongado que reciben pacientes que no pueden controlar su adicción de forma ambulatoria son las más afectadas por la parálisis del organismo estatal. También reciben a los llamados "pacientes duales", que son aquellxs que además de un consumo problemático sufren algún tipo de patología mental, que se potencia con la adicción.


Las CT reciben un subsidio mensual por paciente de acuerdo a su categoría. Cuantos más pacientes, mayor el subsidio. Este sirve para afrontar todos los gastos de los pacientes y de la institución (alimentación, elementos de higiene personal, insumos de limpieza, mantenimiento edilicio, salarios de los profesionales). Son pocas las instituciones que trabajan con obras sociales.


En los últimos años, la situación económica rozó niveles críticos. Al pago en cuotas durante los gobiernos de CFK hay que sumar la falta de aumentos durante la gestión macristas. Con una inflación anual del 55% era de esperarse que el ajuste se trasladara a las condiciones de vida de los pacientes y a los sueldos de lxs trabajadorxs.


El último aumento de Sedronar, en contexto de pandemia, no alcanza a cubrir las pérdidas por la falta de derivaciones de nuevos pacientes y el abandono de los tratamientos de los que ya estaban internados. Se exigió a las instituciones que contaran con una segunda casa para recibir pacientes que hicieran aislamiento pero sin saber si serían testeados previamente. Esa exigencia quedó en la nada al ser muy pocas las CT que contaran con el suficiente espacio para tener una segunda casa apartada. Por lo tanto, la falta de pacientes repercute negativamente en el subsidio.


La falta de regulación de las comunidades permite que los dueños especulen con la disminución de personal para ahorrar y reducir sueldos. En algunas casas se prescinde del psicólogx nocturno (obligatorio) o se recarga a lxs operadores socioterapéuticos con más cantidad de pacientes (a veces hasta 40 para unx operadorx que en muchos casos está solo). No hay un valor de referencia de las guardias, así que cada CT paga lo que le conviene. En este contexto, lxs pacientes también sufren sus crisis por no tener visitas, no poder salir, abstinencia que se trata con benzodiacepinas. Otro curro de los dueños de las CT debido a que Sedronar no contempla la entrega de medicación a pacientes internadxs.


Un cuadro de situación compleja que cierra con la precarización absoluta de lxs profesionales que están en el régimen del monotributo, sin contrato ni derechos laborales de ningún tipo.


Al disminuir los subsidios, también se recortaron los sueldos de lxs profesionales. Aun siendo personal esencial, fueron discriminadxs del bono de $5.000 anunciado por el gobierno nacional. Con recorte salarial y sin bono, siguieron trabajando, llevando sus propios elementos de protección personal, alcohol en gel, lavandina, ya que no eran provistos de éstos en las instituciones.


A la precarización laboral lxs trabajadorxs de las CT debemos oponerle un plan de lucha


  • Regulación del valor de las guardias de psicólogxs y operadorxs. Luchemos por un convenio colectivo de trabajo que agrupe a lxs trabajadorxs de las CT.
  • Incremento salarial acorde a los aumentos de subsidio de Sedronar. Basta de compartir las pérdidas. No somos socios de cooperativas.
  • Provisión de elementos de protección personal para el desarrollo de nuestras tareas
  • No a la discriminación. Pago del bono de $5.000 a todxs lxs trabajadorxs de la salud mental y adicciones. La atención psicológica y de adicciones es fundamental en el contexto de la pandemia.
  • No al aumento del 51% del monotributo. Exención del pago durante la cuarentena. Cobertura irrestricta de las obras sociales.
  • Apertura de Sedronar y derivación urgente de pacientes que requieran internación, previo testeo de Covid-19.



 


 

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