14/03/2020

Docentes y estudiantes de las escuelas privadas debemos organizarnos y reclamar medidas preventivas

Ante el coronavirus y el dengue
Por Mariela Solesio y Gabriel Burgos Delegada colegio ORT y delegado Colegio Aula 21
Iniciado el ciclo lectivo, las escuelas se encuentran en un cuadro marcado por las falencias de infraestructura y la falta de recursos para afrontar la emergencia sanitaria. La inacción de las autoridades frente a la inexistencia de elementos de higiene básicos, como jabón, papel higiénico, toallitas descartables o alcohol en gel, que se ha convertido en un elemento de lujo, sumado a la ausencia de protocolos de acción preventiva, como distribución de folletos, charlas en las aulas, videos explicativos están dejando a merced de la suerte el contagio y la propagación de enfermedades. Es necesario que docentes y estudiantes de cada una de las instituciones tomen en sus manos el reclamo para que se hagan efectivas todas las recomendaciones incluidas en las resoluciones ministeriales y/o decretos del Ejecutivo y la exigencia de las medidas que aún hoy no se han tomado pero que son claves para proteger la salud y vida de las personas.


 


En el caso de las escuelas privadas, el nivel de precariedad laboral, que sujeta al personal docente y no docente a las decisiones arbitrarias de las patronales, y la escasa organización gremial derivada, agrava el cuadro. Las presiones patronales se traducen en la no efectivización de las licencias de aquellas personas que han viajado a algunos de los países de riesgo. Pero también, la falta de información y concientización redunda en el incumplimiento del protocolo de cuarentena por parte de los estudiantes y sus familias que retornan de viajes en las regiones infectadas. La comunidades de muchas escuelas privadas cuentan con un mayor poder poder adquisitivo, lo cual vuelve frecuente los viajes al exterior. En escuelas grandes, de población estudiantil y docente numerosa, resulta imperioso prestar atención al cumplimiento efectivo de las licencias y el aislamiento. En estos días, muchos/as docentes han padecido la desinformación y la ausencia de protocolos precisos para abordar el tema en las aulas. Esto tuvo como consecuencia la poca rigurosidad para efectivizar el aislamiento en los casos de estudiantes y/o personal que haya viajado al exterior a los países que están en los listados oficiales, poniendo en riesgo al conjunto de la comunidad educativa.


 


Ni el gobierno, ni las patronales han tenido en cuenta la necesidad del otorgamiento inmediato de licencias para el personal inmunodeprimido, mujeres embarazadas, puérperas o personas que hayan padecido enfermedades previas o actuales, consideradas agravantes en caso de que se contraiga el coronavirus, como ser hipertensión arterial, efermedades cardíacas, diabetes. Tampoco se considera al personal mayor de 65 años que está dentro del grupo con mayor riesgo.


 


En este cuadro resulta gravísimo que no se haya resuelto la suspensión inmediata de las clases. Medida que fue tomada por países como Francia, Alemania, China, España. No hay argumentos para pensar que el desarrollo del contagio vaya a ser diferente en Argentina. Sin embargo, una medida que resulta urgente, y que incluso algunos gobiernos reconocen haber tomado tardíamente, se dilata por parte del gobierno nacional y de la Ciudad. Desde el Ministerio de Salud se arguye que los niños no son población de riesgo pero sí vector de contagio y que la suspensión de clases solo provocarían el contagio de los adultos mayores que quedarían a cargo. Esto es una falsificación interesada que responde a los intereses de la burguesía y no a las necesidades de la población. En primer lugar, a las escuelas concurren adultos y estudiantes que están por fuera del rango etario en que se puede ser portador sano. Si los menores son trasmisores sanos reunirlos a todos agrava las posibilidades de contagio. El no cierre de establecimientos no está relacionado con una preocupación por los adultos mayores, a los cuales este régimen social hambrea sistemáticamente y a quienes este gobierno les acaba de robar sus haberes para pagar deuda, sino a que esta medida haría inaplazable la necesidad de otorgar licencias con goce completo de haberes a los padres y madres con niños a cargo. Una medida intolerable para las patronales locales.


 


En definitiva, que el Gobierno haya desestimado la suspensión de clases hasta el momento, responde al interés de los sectores patronales que buscan preservar sus ganancias frente al impacto que produciría esta medida sobre una economía ya golpeada por la recesión y la crisis internacional. Los asesores de todos los gobiernos capitalistas como lo reflejan los medios internacionales están discutiendo el impacto económico del virus en general y de la suspensión de clases en particular.


 


Dengue


 


El brote de dengue que ha sido silenciado por el gobierno y los medios de comunicación está haciendo estragos en algunos barrios de la ciudad. No son pocos los docentes, estudiantes y familiares afectados. Las campañas de concientización tienen que llegar a las escuelas públicas y privadas. La resolución de los problemas de infraestructura e higiene también resulta urgente para combatir a esta enfermedad.


Es necesario que el gobierno y las patronales garanticen las medidas de salubridad e higiene de docentes, no docentes y estudiantes, mediante la provisión suficiente de los elementos de limpieza necesarios, alcohol en gel, repelentes en aerosol, pañuelos descartables. También es urgente el desmalezamiento de baldíos, parques y plazas, la eliminación de restos de basura y la provisión de agua potable en baños y cocinas.


 


Es fundamental la capacitación del personal docente y no docentes y de los auxiliares en protocolos de limpieza, salubridad e higiene y el nombramiento de todo el personal necesario.


 


En defensa de la salud de los trabajadores y las comunidades educativas, es necesario organizar comisiones de emergencia de docentes y estudiantes en cada escuela que reclame las medidas de información e higiene básicas. Motorizar campañas de concientización y operativos de limpieza e higiene en cada aula y oficina de trabajo. En la escuela ORT se viene recorriendo una experiencia positiva, en ese sentido, donde el cuerpo de delegados y delegadas ha elevado a las autoridades más de diez puntos en torno a medidas de emergencia, y se ha conquistado que varios se hayan concretado. Los y las trabajadoras/os docentes y no docentes deben ponerse al frente de la organización en defensa de su propia salud y la de toda la comunidad. Exijamos que se suspendan la clases en forma preventiva, acorde a la situación de emergencia sanitaria declarada.

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