Salud
27/7/2026
El aumento en los suicidios como un marcador de la crisis sanitaria, socioeconómica y laboral
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Los datos de 2025 en relación a la tasa de suicidios son realmente alarmantes. Han aumentado casi un 23% con respecto al año anterior y ya superan el número de muertes por homicidios y accidentes de tránsito. Los datos de 2026, por su parte, dan cuenta de una profundización de esta tendencia. Los intentos de suicidio en solo lo que va del año sufrieron un aumento de casi el 70% en relación al promedio del período 2024/25 y los hechos consumados han aumentado más del 63% tomando la misma comparativa según el Boletín Epidemiológico Nacional (SE 27 2026).
Si bien el suicidio es un fenómeno multicausal, este aumento progresivo durante la era Milei da cuenta del impacto de las políticas socioeconómicas estatales en la salud mental de la población. Un informe elaborado por la Facultad de Psicología (UBA) señala que casi el 56% de quienes atraviesan una crisis personal la atribuyen a problemas económicos. El agravamiento de las situaciones socioeconómicas, el aumento de la precarización laboral, la crisis habitacional, el fuerte endeudamiento de las familias trabajadoras devienen en un caldo de cultivo perfecto para estas situaciones.
Desde su sanción a la fecha ningún gobierno se ha adecuado a la Ley Nacional de Salud Mental, la cual plantea la aplicación del 10% del presupuesto de la salud a la salud mental (año tras año siquiera han superado el 2,66%). Con Milei, el desfinanciamiento se ha ido profundizando, teniendo previsto para este año -aún con todos estos datos- la utilización de solo el 1,46% del presupuesto. Desfinanciamiento que se suma al desguace de los equipos de atención y la intervención en hospitales de salud mental como el Bonaparte o el Ramón Carrillo, los cuales sufrieron un recorte de alrededor del 20% con respecto al año anterior y llevan actualmente ejecutado menos del 38% del presupuesto anual (Chequeado, 4/7).
Esta crisis sanitaria se suma a la imposibilidad de gran parte de la población del acceso a la atención psicológica. Según el informe de la Facultad de Psicología (UBA), el 50% de las personas que no realizan actualmente un tratamiento psicológico consideran que lo necesitan pero no pueden acceder a ello por no poder pagarlo, por no conseguir horarios o porque sus obras sociales o prepagas no cubren los tratamientos.
Esto impacta, a su vez, en un incremento en la automedicación y el consumo de psicofármacos sin control que puede derivar en problemas de dependencia o en la cronificación de síntomas que inicialmente eran transitorios (La Nación, 13/6).
Para afrontar esta situación es necesario poner en pie la lucha por la plena implementación de la LNSM, su aumento presupuestario, la ampliación del personal y la apertura de dispositivos interdisciplinarios y de acción comunitaria e intersectorial que puedan dar lugar al abordaje de esta grave problemática.




