10/06/2020

En plena pandemia, Kicillof y el ministro Gollán financian a los capitalistas de la salud

Vaciamiento de la obra social de la provincia de Buenos Aires.

Kiciilof y su ministro de salud Daniel Gollán anunciaron un plan de rescate de las clínicas privadas de la provincia de Buenos Aires por medio del Ioma, la obra social de los docentes y empleados del Estado bonaerense. En la conferencia de prensa, que sirvió de lanzamiento al paquete de subsidios, el gobierno provincial reconoció la fragilidad del sistema público de salud cuando crecen el número de infectados por coronavirus, a razón de 500 contagios por día.


Según Axel Kicillof “el sistema de salud está fragmentado, sin coordinación ni funcionamiento racional”. Ante este panorama crítico, el ministro Gollán festeja los subsidios a los privados porque dice que van a servir para “agregar” 1.500 camas al sistema de salud de la provincia. ¿Cuál es entonces la capacidad real de camas de terapia de las que dispone efectivamente el gobierno? Para Kicillof la superación de esta crisis no implica una centralización de todo el sistema sanitario bajo comando del Estado ni mucho menos la nacionalización o provincialización de clínicas, sanatorios y laboratorios sino asumir las deudas y “quiebras” de los capitales privados de la salud para pagarlas con los fondos aportados por los trabajadores a su obra social (Ioma). Si algo quedó claro es que las camas del sector privado no están integradas al sistema de salud y que los mercaderes de la salud privada ponen condiciones y exigencias de todo tipo.


En rigor el rechazo del gobierno del Frente de Todos a centralizar el sistema sanitario deja a millones de bonaerenses como rehenes de los privados. Son los sanatorios y clínicas privadas los que tienen una mayor oferta de camas de terapia e internación. Con el pico de la pandemia se agrava la crisis sanitaria y la saturación progresiva de camas en los hospitales provinciales y municipales (en La Plata los hospitales públicos están al borde del colapso). Kicillof ocultó esta fragmentación en las conferencias de prensa donde se congratulaba por la “cuarentena exitosa”. Se trata de un encubrimiento grave que pone en peligro a la población. Mientras Fernández y el gobernador discursean sobre la pospandemia para flexibilizar semanalmente la apertura de actividades económicas no esenciales (lo que a su turno favorece la propagación del virus) los contagios se multiplican en los barrios populares y se extienden en toda la provincia.


Nuevamente quién paga la crisis


Como ocurre con la deuda externa fraudulenta cuyo capital fue reconocido en un 97 % por el gobierno provincial, Kicillof, Gollán y la presidencia del Ioma también le pasan el trapo al vaciamiento de la obra social practicado por todos los gobiernos y agravado en extremo por Vidal. Se falsifica una pretendida centralización que solo existe para derivar fondos públicos convalidando el saqueo, sabotaje y vaciamiento del Ioma. El propio ministro de Salud, que denunció la deuda de $6.500 millones que dejó el macrismo con los proveedores y un faltante de $ 4.000 millones en caja, postula un nuevo sangrado a la obra social de los trabajadores de la provincia de Buenos Aires. ¡Se profundiza el vaciamiento estatizando las deudas y quiebras de los privados!


Como sucede con otros subsidios al capital, los empresarios de la salud privada se anotan en la cola para cobrar sin abrir los libros que deberían ser controlados por los trabajadores, otro tanto sucede con el Ioma. Lo que Gollán denomina “ahorro propio” para “auxiliar a las clínicas privadas” es en realidad un nuevo mazazo a los afiliados. El pedido de rescate a razón de $ 400 millones mensuales lo van a pagar los trabajadores con un aumento del 7% en todas las prácticas encareciendo las prestaciones y golpeando los salarios. Se trata de una suma millonaria para subsidiar a las casi 200 clínicas privadas con los recursos aportados por más de dos millones de afiliados al Ioma. A la saga de los capitalistas quedarán los monotributistas que no perciben sus ingresos, entre estos los acompañantes terapéuticos que trabajan en condiciones de absoluta precarización laboral.


Kicillof drena de recursos al Ioma y afecta los fondos de una provincia hipotecada y con las cuentas en rojo por exigencia del capital. El paquete de subsidios incluye, además del aumento en los nomencladores y los 400 millones de pesos mensuales a “devolver” en 12 cuotas sin interés, el pago de módulos específicos por la atención de pacientes con coronavirus. Este indulto a los vaciadores, y a un saqueo que creció exponencialmente con los sobreprecios en la compra de insumos, coimas y negociados de todo tipo con los monopolios privados de la salud, es además un golpe artero a los familiares de los fallecidos por la falta de medicamentos y la desidia estatal (solo bajo el gobierno de Vidal murieron 23 afiliados por no recibir la medicación necesaria a tiempo)


El vaciamiento del Ioma y ahora este nuevo drenaje son parte de una política integral para que los trabajadores paguemos la crisis y el derrumbe de una salud pública sin financiamiento. El gobierno habla de la pesada herencia de Vidal pero disimula que fueron los “nacionales y populares” los que prorrogaron el presupuesto de ajuste. Kicillof volvió a mejorar la oferta a los fondos buitre de la deuda externa bonaerense mientras prepara un paquetazo de nuevo endeudamiento equivalente a todo el presupuesto de salud del 2019. Los sindicatos tienen que intervenir para denunciar este saqueo, en particular aquellos que como Suteba tienen veedores en el Ioma . El silencio equivale a complicidad. Presentar el subsidio al capital como una vía de “centralización” del sistema de salud es no solo una impostura sino el anticipo de nuevos ajustes a los trabajadores y a la salud pública.


Inmediata apertura de los libros de las clínicas privadas. No al vaciamiento del Ioma. Cobertura de todas las prestaciones. Por un Ioma dirigido por los trabajadores.



 

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