Salud

12/9/2026

Este 19 de septiembre los trabajadores de la salud de CABA vamos con todo a la Marcha de la Bronca

Que se sienta la bronca en los hospitales y los centros de salud.

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Foto de archivo

Con todo lo que necesitamos para trabajar en hospitales y centros de salud, la bronca es algo que ciertamente no nos falta. Los trabajadores de la salud en la Ciudad de Buenos Aires vemos cómo todos los días el ajuste que lleva adelante Jorge Macri, el mejor alumno de Milei, se descarga sobre nuestras espaldas: desde los salarios de miseria hasta la sobrecarga de las agendas en el 147, el grave problema del endeudamiento y la crisis de salud mental que afecta también a los trabajadores sanitarios.

Ciertamente la bronca contra este gobierno es algo que nos acompaña todos los días en nuestro lugar de trabajo.

Los hospitales y los Cesac: la moneda de cambio a la hora de ajustar

Un trabajo del Instituto Argentina Grande (IAG), en base a datos del Indec, reveló que hubo un traslado de usuarios de obras sociales y/o prepagas a los hospitales públicos, que en el área metropolitana garantizaban la atención de un 30,8 % de la población, esta pasó a atender un 35,9 % (que le significa unas 904.131 personas en un período aproximado de 3 años). De más está decir que dicho aumento de la población que se atiende en la atención pública -como producto de una política sostenida de despidos, cierres de fábricas y aumento desenfrenado de las cuotas de las prepagas (475 % con una inflación del 329 % para ese mismo período de tiempo)- no se vio reflejado en un aumento de presupuesto que garantice esa atención.

Los trabajadores de la Ciudad ya han denunciado cómo los centros de salud han sufrido la descarga de agendas no consensuadas con los profesionales a través del 147, en detrimento de actividades de formación y principalmente de actividades de campo, además de que no existe una diferenciación entre la atención de demanda espontánea, los controles de salud, ni las distintas consultas que hacen los usuarios que pueden llegar a requerir más tiempo de atención. Todo esto va en detrimento de solucionar una enorme cantidad de demandas que recaen sobre el centro de salud, muchas de ellas provenientes del mismo gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) que por medio de focus group y encuestas pretende maquillar la imagen de la salud de la ciudad achicando el tiempo de espera pero quitando al Cesac de su rol de atención de la salud comunitaria.

Por otro lado, la situación de los hospitales municipales está lejos de ser resuelta por una supuesta “descentralización y fortalecimiento de la atención primaria” que podría ser el argumento para engordar las agendas en los Cesac. De la infraestructura ni hablemos, la ciudad se preocupa más por hacer “mejoras cosméticas” que lo que verdaderamente necesitan los hospitales. Desde no pensar en las dificultades que conlleva separar ciertos sectores de las guardias haciendo que los profesionales especialistas se trasladen desde un extremo al otro del hospital para valorar pacientes críticos, hasta “construir plazas y bosques urbanos” en hospitales pediátricos poblados de pacientes inmunosuprimidos que pueden contraer aspergilosis por la polvareda como sucedió en el Hospital Elizalde. Se trata de construir un sistema de salud municipal que a primera vista luzca eficiente y corporativo, algo que se pueda colocar en marquesinas y garantice cierta continuidad del gobierno a pesar del tremendo ajuste que descarga sobre los hospitales.

Por otro lado, los servicios de salud mental son un reflejo de la crisis que sufre el país, con las estadísticas de suicidios más altas de los últimos años, la falta de cobertura para asistir a los usuarios, cargos vacantes por las paupérrimas condiciones laborales y salarios de miseria, la poca inversión en programas de asistencia al consumo problemático de sustancias, en consonancia con el ataque que lleva adelante el gobierno nacional a hospitales especializados, como el Hospital Bonaparte, solo se traduce, nuevamente, en la saturación de los pocos centros que atienden padecimientos de salud mental. De la misma manera, no existen programas de sostén y ayuda a los profesionales que día a día vivimos las presiones esperables y no tan esperables que el sistema de salud descarga sobre nosotros.

Y dentro de ese plan de ajuste, los salarios y nuestras condiciones de trabajo son el diferencial: hay plata para las fachadas, mas no para que no dependamos del pluriempleo, ni para que tengamos lugares dignos para dormir e higienizarnos, ni para contratar personal suficiente para que la enorme cantidad de tareas que mantienen a un hospital funcionando no recaigan sobre una minoría: los residentes, enfermería, trabajadores administrativos, y en cada servicio una planta que cada vez es más reducida.

La burocracia sindical en la Ciudad: más preocupada por sus aspiraciones y disputas electorales que por los hospitales

En este panorama, quienes se plantean como opositores a Macri en la Ciudad son responsables de la profundización de la crisis salarial de los trabajadores. Y es que la burocracia de Médicos Municipales de Rojo, lejos de oponerse a la política de Macri en la ciudad, es su principal garante. Sí, es verdad, nada les cuesta criticar por ejemplo la grave y acuciante situación de las infancias que se internan por causa social en los hospitales públicos (niños, niñas y adolescentes que ingresan por distintos entes estatales que pesquisan situaciones de riesgo, principalmente asociadas a la vulnerabilidad social, el consumo, la trata y la prostitución). Mas poco se sabe sobre cómo su armado político, el peronismo en la ciudad, le ha votado sistemáticamente al macrismo leyes en favor de la especulación inmobiliaria, el recorte en presupuestos de salud y educación, la asistencia a las mujeres y diversidades sexuales en situaciones de violencia, la no aplicación de la ESI en las escuelas y el cierre de los postítulos e innumerables etcéteras. Por otro lado, son quienes administran los presupuestos de los hospitales universitarios; lejos de conducir a buen puerto la lucha universitaria para garantizar mejoras en infraestructura, insumos y salarios en dichos hospitales, negociaron siempre con Milei en pos de desmovilizar las luchas de los trabajadores universitarios que en muchos casos no acceden a la atención por el desfinanciamiento de DOSUBA, incluso con la expulsión de muchos trabajadores que perdieron cobertura.

Mientras la crisis resquebraja las paredes de los hospitales, en vez de plantear medidas de deliberación y de lucha para defender la salud pública, aceptan paritarias del 3 %, plantean cambios en la carrera profesional que expondrían a todos los profesionales de la salud a mayor precariedad laboral y pérdida de derechos sindicales, y en medio de todo esto pretenden lanzar una plataforma en Salud en facultad de Medicina el 19 de septiembre, ofreciéndose como la oposición embanderada de la Salud en la Ciudad.

En los hospitales y los Cesac: organicemos la Bronca

En este contexto tan adverso que atravesamos, se gestan diferentes focos de lucha que vale la pena reivindicar y potenciar, que deben tener su lugar en la movilización del 19 de septiembre.

Por un lado, ha comenzado una incipiente organización en el sector de residentes y concurrentes, en la Asamblea CABA, en defensa de la recomposición salarial, contra el pluriempleo y la precarización laboral justificada en los regímenes de formación. Se abre entonces un proceso de deliberación en las diferentes asambleas por hospitales que está teniendo repercusión en residencias médicas, básicas y posbásicas, como así también en residencias no médicas como son sectores de Bioquímica, Trabajo Social, Fonoaudiología, etc., con un epicentro notable en los hospitales pediátricos municipales, lo que expresa que la voluntad por llevar adelante medidas en defensa del salario y la salud pública está; resta entonces potenciarla como supo hacer la asamblea en distintas oportunidades, la reivindicación de nuestro rol como trabajadores que mantenemos funcionando los hospitales municipales y del paro Activo como medida de fuerza por excelencia es lo que llevará a buen puerto una discusión paritaria con el Gobierno.

Por otro lado, los Cesac supieron ser en el último tiempo otro centro de organización, y por eso también han sido tan atacados, con asambleas e instancias de deliberación en defensa de la salud comunitaria, los salarios y el presupuesto, que se plantean también como un faro de organización en un sistema de salud tan enajenado y disciplinado.

Por último, en el sector de Licenciadas de Obstetricia organizadas en la Red de Obstétricas por la Salud, la Autonomía y la Sororidad, buscan actualizar una ley de ejercicio profesional obsoleta que rige desde 1967, que nuestra compañera Vanina Biasi, legisladora del PO-FITU, la hizo propia para que pueda tener tratamiento; llamamos a continuar la movilización colectiva para exigir su debate y aprobación.

Está claro que razones nos sobran para tener bronca, lo que necesitamos es organizarla; por eso llamamos a los trabajadores de la salud de la Ciudad a sumarse a esta movilización para volcar masivamente nuestros reclamos frente a las burocracias que congelan y disciplinan nuestras luchas, y sus alianzas con los Macri y los Milei; llevemos masivamente los reclamos de los hospitales a las calles, organicemos la bronca contra los gobiernos y las burocracias que hacen de la insalubridad una política de Estado.

La Marcha de la Bronca, la mejor respuesta a la impostura malvinera de Milei
La Marcha de la Bronca, la mejor respuesta a la impostura malvinera de Milei
El 19 de septiembre, vayamos con todos los reclamos a las plazas del país. -
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