Salud
17/6/2026
Hepatitis, tos convulsa, intoxicaciones, virus: luchar contra Milei es una cuestión de salud pública
El último Boletín Epidemiológico Nacional dio cuenta de un problema sanitario ligado al deterioro de las condiciones de vida de la población y al ajuste del gobierno.

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Movilización en defensa de la salud pública.
El último Boletín Epidemiológico Nacional dio cuenta de un problema sanitario ligado al deterioro de las condiciones de vida de la población y al ajuste del gobierno de Milei sobre la salud pública: crece la cantidad de casos de enfermedades que parecían controladas o en retroceso, como la tos convulsa, la hepatitis A, la leptospirosis y las intoxicaciones por monóxido de carbono.
En relación con la mediana histórica, los casos de tos convulsa aumentaron casi un 300%, los de hepatitis A más de un 150%, las intoxicaciones por monóxido de carbono más de un 100% y los de leptospirosis un 84% (Código Baires, 17/6). La hepatitis A está vinculada a la ausencia de redes cloacales y saneamiento básico. La leptospirosis está relacionada con la falta de saneamiento y deficiencias en la infraestructura, la exposición a aguas contaminadas y la proliferación de roedores. Y las intoxicaciones por monóxido de carbono suelen ocurrir en hogares precarios con falta de ventilación, artefactos deficientes y la imposibilidad de acceder a sistemas alternativos de calefacción.
Los recortes que está llevando adelante el gobierno de Milei, a los que se suman los de los gobernadores, agravan la crítica situación en la que se hallan barrios y villas del país, donde en muchos casos priman la falta de redes de agua y cloaca, el hacinamiento, y los hogares están cerca de basurales, áreas inundables y regiones contaminadas. A esto se suma el ajuste sobre la salud: por ejemplo, mientras hay brotes de hepatitis A y de tos convulsa –11 niños murieron por tos convulsa en 2025–, el gobierno recorta el financiamiento para la cobertura de vacunas. Además, hay menos campañas y controles, lo que contribuye a empeorar la situación.
Milei viene de recortar 63.000 millones de pesos del Ministerio de Salud, que acumuló la mayor contracción presupuestaria entre 2023 y 2026 (Perfil, 13/6). Pasó la motosierra sobre las partidas para medicamentos esenciales para la población sin cobertura de seguro, las transferencias a los sistemas de salud provinciales, los programas para pacientes oncológicos y para la prevención de enfermedades de transmisión sexual, y sobre la distribución de vacunas. Otra de las expresiones de este ataque ha sido el aumento de la tasa de mortalidad infantil y de adultos mayores, que empeoró en 2024 con respecto a 2023. Todo esto mientras también hay brotes de sarampión y enfermedades como la poliomielitis vuelven a representar una amenaza, o aumentan los casos de ITS como la sífilis.
En este marco, por otra parte, las rebajas salariales y los despidos impactan en obras sociales que vienen sufriendo hace mucho un proceso de vaciamiento; la burocracia sindical las ha convertido en meras gerenciadoras de prestaciones que brindan empresas privadas. Esto ocurre cuando el precio de las prepagas aumenta, así como también el de los medicamentos. En este cuadro es que se produce una sobredemanda de hospitales públicos, que a menudo no dan abasto.
La crisis del sistema ha sido puesta de manifiesto en la última marcha federal por la salud, que congregó en las inmediaciones de Casa Rosada a una multitud de trabajadores y organizaciones gremiales que rechazaron el ajuste de Milei y los gobernadores. En esa jornada de lucha dijeron presente, entre otros, los trabajadores del Garrahan, que se encuentran nuevamente en pie de lucha contra el ajuste y la persecución que el gobierno ejerce contra trabajadores y activistas de la mano de la dirección libertaria del hospital.
Este jueves 18 realizarán un acto de repudio a la censura a una actividad académica en el Garrahan. “Una jornada con más de 300 inscriptos fue prohibida porque la intervención mileísta no aceptaba que hubiera ponencias vinculadas a políticas públicas de salud. Así, se provoca un grave atentado a la libertad de expresión en un hospital escuela histórico como el Garrahan. Como siempre ocurrió en la historia, la policía del pensamiento está al servicio del oscurantismo científico; por eso cuestionan hechos incontrastables, como la importancia de la vacunación o la existencia del cambio climático”, dijo Alejandro Lipcovich, trabajador y secretario general de la Junta Interna de ATE.
Gerardo Oroz, trabajador y secretario adjunto de ATE Garrahan, denunció que el interventor Pirozzo está recortando becas de formación. “Se produce un doble daño: el Garrahan formará menos profesionales, al tiempo que los servicios contarán con menos trabajadores para afrontar sus tareas. La censura y las amenazas de despidos con numerosos sumarios buscan acallarnos para que pase más fácilmente este ajuste. Responderemos con la lucha unida de trabajadores de todos los sectores, oficios y profesiones, como hicimos en 2025”, señaló.
Hay que derrotar esta política de ajuste al servicio de los grandes laboratorios y las clínicas privadas con la movilización popular.”




