15/09/2020

¿Jaque mate para el sistema de salud cordobés?

Según dichos del propio ministro de Salud de Córdoba, Diego Cardozo, “no tenemos más capacidad de recurso humano, ese es el límite que tenemos. Podríamos hacer dos hospitales modulares, pero el límite es el recurso humano” (La Voz del interior 13/9). En una entrevista con el diario, Cardozo reconoce lo que hace años los trabajadores de salud venimos alertando: la falta de recurso humano. En la entrevista también reconoce la problemática del pluriempleo.

Entre uno de los reclamos más sentidos para el sector se encuentra la falta de personal, los reiterados reclamos de que no se cubren altas por bajas vienen de la mano de los contratos de “contingencia”, las becas, los monotributos, y otras tantas formas de contratación precaria, que no surgieron con la pandemia, sino que se agudizan.

Desde el inicio de la pandemia venimos alertando la importancia de reforzar el personal en los hospitales. Tal es así que la legisladora Soledad Díaz García solicitó desde la banca del Frente de Izquierda un pedido de informe donde se detallen cantidad de agentes y condiciones de contratación.

La respuesta de dicho informe se presenta llegando al sexto mes de cuarentena y en el momento donde la curva se acerca al pico máximo. Pero peor aún es su contenido. Allí se señala que en total se ha “reforzado” el personal sanitario con 1.264 cargos (270 becas, 115 monotributistas y 879 contratados). Es decir, más del 30% del personal en condiciones precarias, sin seguro, sin ART e incluso pagando para trabajar, como en el caso de los monotributistas.

En el interior provincial también preocupa la falta de médicos. Según datos publicados recientemente por el Consejo Médico de Córdoba, señalan que 164 intensivistas están radicados en la ciudad y solo 91 en el resto del interior. Según Andrés De León, presidente del Consejo Médico de Córdoba, la crisis se ve agravada porque hay muchos colegas contagiados por Covid-19, y hoy es lo que más preocupa.

Los médicos contagiados también son bajas porque no pueden atender. “Ellos y su grupo familiar deben aislarse y eso hace que cada vez haya menos personal”, advirtió De León (Cadena 3, 14/9). “Nuestros profesionales están agotados, esta carencia es una consecuencia de lo que no se hizo durante los últimos años” (Ídem).

Teniendo en cuenta un informe reciente del mes de julio de la Otes (Observatorio de Trabajo, Economía y Sociedad), entre 2015 y 2019 se perdieron más de mil puestos de trabajo en la salud pública: 1.004 para ser exactos. Es decir que apenas por unos 260 cargos estaríamos igualando la pérdida de años.

Aun así no dan las cuentas ya que la demanda de 2015-2019 no es la misma para la salud pública, sino que se ha acrecentado frente a la escalada de despidos, los aumentos exponenciales de la medicina prepaga y eso sin mencionar que enfrentamos una pandemia mundial, que en la provincia ya tiene a más de 800 agentes de salud contagiados, dos muertos y cientos de miles de trabajadores al borde del colapso por la sobrecarga horaria, el pluriempleo, la falta de insumos y las pésimas condiciones laborales.

La reciente convocatoria abierta desde el Ministerio de Salud en busca profesionales para atender enfermos con Covid-19 no subsana los años de no cubrir altas por bajas. De hecho, la búsqueda está orientada a profesionales de medicina y enfermería con formación en terapia intensiva; también a médicos/as de las especialidades de neumonología, infectología, clínica médica, cardiología o emergentología, y a personal de enfermería, “para capacitarse en cuidados críticos y desempeñarse en equipos a cargo de especialistas de unidades de terapia intensiva de ambas profesiones”, bajo la modalidad de contratación por tiempo determinado.

Este llamado es al menos restrictivo en tanto no tiene en cuenta que entre el personal contagiado hay profesionales de todas las áreas que resienten la asistencia de la población en general. Se sigue profundizando el parche de la precarización.

Mientras Córdoba supera la barrera de los 500 casos diarios y se espera el pico a fin de mes, el ministro Diego Cardozo, la secretaria de Prevención y Promoción de la Salud y Martín Najo, director general de hospitales de Capital, aseguran que no pueden comprar más respiradores por no tener personal para manipularlos, que los testeos están demorados por tener un equipo roto y falta de personal.

La problemática del faltante de personal y los bajos salarios son una combinación explosiva. En el día de ayer, en medio de una caravana de médicos autoconvocados, el gobierno prometió un bono de 40.000 pesos para terapistas y 10.000 mensuales de emergencia para enfermeros y kinesiólogos de terapia intensiva.

Esta medida no se extiende a todo el personal a pesar de que un gran porcentaje de trabajadores del sector se encuentran bajo la línea de pobreza. Una enfermera contratada con cuatro años de antigüedad cobra 37.000 pesos, mientras que como deja expresado el propio informe del gobierno, hay una relación del 30% del personal que gana menos y está fuera de convenio. Mientras, los trabajadores nos estamos contagiando y no se prepara un relevo.

Para profundizar la lucha por todo el pliego de reclamos de les trabajadores de salud, el día 21 de septiembre, Día de la Sanidad, reforzamos la convocatoria al Polo Sanitario a las 10:30 horas, para luchar por el programa que hemos elaborado y que cada día cobra más fuerza.

Reapertura de paritarias. Aumento salarial para todes ya.

Pase a planta permanente y nombramiento del personal faltante.

Provisión de insumos, elementos de protección personal y testeos para el conjunto del personal sanitario.

No al robo de la caja de jubilaciones.

 

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