22/04/2020

Kicillof entrega insumos deficientes a los hospitales de la provincia

Pero rescata a los bonistas.

Mientras arma junto a los intendentes un levantamiento “focalizado” de la cuarentena, el gobierno bonaerense entrega insumos hospitalarios deficientes que no revierten si no que agravan la exposición de los trabajadores de la salud.


El gobierno de Kicillof realizó, recién después de un mes, la segunda tanda de entrega de elementos de bioseguridad. Mientras tanto crecieron periódicamente los contagios de coronavirus entre el personal de salud, incluyendo los primeros fallecidos. En este cuadro, en que los trabajadores cuentan los días para recibir elementos de protección, lo más grave es la precariedad del material repartido.


Lo que fue entregado como insumos “de alta eficiencia”, para procedimientos invasivos con mayor grado de exposición al contagio (por ejemplo entubamientos), eran verdaderamente “tapabocas” o camisolines para tareas de menor exposición. Los trabajadores denunciaron además que lo que recibieron son barbijos de ferretería -para limpieza, pulido o procesamiento de alimentos- y hasta algunos que fueron hechos con retazos de camisolines. También denuncian que las máscaras de protección no cumplen los requerimientos para resguardarse del virus, y que los camisolines no tienen puños ni hemorepelentes.


Para intentar calmar las aguas, el Ministerio de Salud informó que se trataba de una entrega “provisoria”, y que la situación “debería regularizarse” en los próximos días con el reparto de los insumos comprados a China, que consistirían en un millón de barbijos descartables, 150.000 N95 y 120.000 antiparras. Pero como en la provincia de Buenos Aires el conjunto de médicos y enfermeros llega aproximadamente a 60.000, un simple cálculo evidencia que estos elementos alcanzarían solo para un par de días; teniendo en cuenta, por ejemplo, que un N95 dura 8 horas de exposición permanente.


Levantar la cuarentena en estas condiciones, para ceder a la presión de las patronales, puede decantar rápidamente en un pico de infecciones que derive en un colapso del sistema sanitario. Kicillof ni siquiera concede una reunión en el marco de la paritaria con los médicos. Las denuncias crecen, y en diferentes sectores están en campaña para exigir respuestas al gobierno.


Es fundamental la convocatoria a asambleas de trabajadores en cada centro de salud para motorizar los reclamos, y la conformación de comités de seguridad e higiene para reducir la exposición.


Mientras pone al personal sanitario en riesgo, Kicillof trata de cumplir con el pago a los bonistas. Terminemos con el rescate a los usureros y pongamos los recursos en atender la crisis sanitaria.



 

 



 

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