Salud

19/1/2022

La zona roja del hospital de Río Gallegos, testimonios de un colapso

Las autoridades no prepararon las condiciones para hacer frente a la tercera ola.

Lunes 17 a las 17:30 aproximadamente. Una pareja concurría para que revisaran a la mujer con un cuadro de Covid y dificultad respiratoria. El 107 les indicó que debían acudir al hospital de Río Gallegos y en la zona roja la recepcionista les advirtió: “Estamos colapsados”, fueron sus palabras, “van a tener que esperar varias horas”. Le preguntaron entonces si tenían una alternativa dónde concurrir y se les indicó que no, que no había otro lugar, era esperar o esperar. Se quedaron, no comprendían muy bien todavía qué significaba esta situación de la zona roja.

Entre otras cosas les informaron que había una sola doctora con guardias de 24 horas que estaba atendiendo ese servicio y más tarde vieron lo que esto significaba. Estuvieron en el pasillo armados de paciencia, había unas cinco o seis personas adelante, algunos grupos familiares y se notaba que hacía horas que estaban esperando allí. Una paciente les comentó que había estado el viernes anterior hasta las 3 de la mañana sin lograr ser atendida, tenía problemas laborales. La pareja esperó, tenía la esperanza de que la cosa no iba a ser tan complicada. Fueron “afortunados”, a las tres horas los llamaron en paralelo con otras pacientes. Algunas personas ya se habían retirado, cansadas de esperar. Un grupo familiar logró que atendieran a una señora en el Consultorio 2, el matrimonio ingresó al 3 y le realizaron a la señora los análisis y una serie de estudios que los obligaron a quedarse dado el cuadro de la paciente.

Ahí empezaron a recibir más testimonios, ahora del propio personal que les empezó a explicar de qué se trataba esto de la saturación: la zona roja tiene 6 camas para alojar personas internadas y esas 6 camas están todas ocupadas. Además, las camas de la clínica médica donde podrían derivar pacientes Covid están también llenas y tampoco hay un espacio en la terapia. Les comentaban también que la situación de la propia zona roja ya había sido en la segunda ola aún peor y que habían tenido en consultorios externos, no de internación, sino consultorios como el que estaban siendo atendidos, hasta 3 pacientes conectados a oxígeno durante días sentados en una silla fuera una manera razonable de estar internados.

Empezaron a entender la gravedad del asunto porque de hecho todos los consultorios están siendo utilizados como lugares de internación y ese es el motivo por el cual hay esperas tan prolongadas: No hay espacio para atender al que llega y no hay dónde poner al internado. El baño de una de las habitaciones se ha transformado en baño común con todos los internados en los consultorios. Esta es la situación verdaderamente dramática que vive la zona roja. Hay que tomar conciencia de la indefensión en la que se encuentran los pacientes de Covid en este momento, pensaron.

Como si fuera poco, una parte de la emergencia que se había organizado en la segunda ola ha sido desmantelada y los espacios que habían sido utilizados como emergencia Covid fueron devueltos a otros servicios, como si nunca fuera a llegar la tercera ola. La cantidad de camas está reducida y falta personal. Este testimonio delata crudamente la actitud que tuvieron las autoridades frente a la tercera ola, menospreciando por completo el estrés hospitalario que iba a traer y está trayendo.

Su indiferencia la estamos pagando ahora con situaciones desesperantes como la que ocurrió en el Consultorio 2, donde a las tres de la mañana del día 18 se descompensó la paciente que había ingresado durante la tarde noche y falleció pocos minutos después. Los gritos y ruegos desgarradores de sus familiares en el pasillo contiguo duraron mucho tiempo, sus lamentos se mezclaban con el parlante del hospital que activaba el protocolo “de zona roja a patología” para trasladar el cuerpo.

Es preciso divulgar este testimonio para llamar la atención sobre la gravedad de lo que ocurre. El personal y médicos vienen reclamando la ampliación del servicio y tienen razón: es urgente ampliar los espacios, camas, consultorios, personal para atender el Covid.

Para colmo, como la indicación es que solo se debe acudir al hospital en casos graves, la mayoría de los pacientes llega tarde, con neumonías ya avanzadas, lo que estresa aún más la escasa capacidad física de la atención hospitalaria.

El afán de mostrar logros llevó a las autoridades hospitalarias y de salud a salir en los medios estos días con nuevo equipamiento, mostrando un hospital que avanza. Claro no mostraron los depósitos de los baños del hall central que están rotos…pero por sobre todo intentan ocultar que la atención de la pandemia se cae a pedazos.

Solo la voluntad envidiable de cada trabajador del sector, desde la limpieza hasta las y los profesionales mantienen una atención humana y dedicada que merece todos los elogios.

24 horas después, dos pacientes comparten su internación en el Consultorio 3. Ver para creer…

No hace falta ser muy sabio para darse cuenta que el combate contra la pandemia exige el aumento sustancial del presupuesto de salud, la valorización de los salarios del personal, la ampliación de camas y equipos y la designación de muchos más profesionales.