15/04/2021
pandemia

Lomas de Zamora: otro trabajador del Gandulfo víctima del coronavirus y la inacción del gobierno

El pasado miércoles 13 de abril, mientras el país transitaba un nuevo récord en los casos de contagios diarios, falleció por un cuadro de coronavirus el Doctor Eduardo Alul de 59 años, trabajador y parte de los grupos de riesgo, que se encontraba desempeñando sus tareas como jefe del Servicio de Clínica Médica del hospital Gandulfo. Se suma así a las miles de muertes de trabajadores que se vienen produciendo en el país durante la pandemia, y a las muertes de María Esther Ledesma y Lucila Juana Núñez, trabajadoras del mismo hospital.

Dentro de un sistema sanitario golpeado por años de vaciamiento y ajuste, sumado al desmantelamiento en los últimos meses de las pequeñas instalaciones dedicadas para la pandemia, las condiciones de trabajo, la falta de personal y la escasez de insumos atenta contra la vida de les trabajadores de la salud. El riesgo de exposición en el que se encuentra el personal esencial se ve criminalmente agravado ante la falta de los EPP, pero sobre todo las condiciones del personal de salud no escapa, siquiera con su esencialidad, de los temores típicos de los trabajadores (incertidumbre laboral, los salarios escasos que no llegan a fin de mes, etc.). Por el contrario, durante el año de pandemia la situación se vio agravada, salarios congelados, puestos sin cubrir y hasta cierres de clínicas como la San Andrés. Estos reclamos estuvieron presentes meses atrás cuando personal del hospital Gandulfo se movilizó hacia el municipio de Lomas de Zamora.

La gestión de Insaurralde por su parte, al contrario de ofrecer una solución, refuerza la saturación del hospital Gandulfo. En el distrito la falta de atención médica municipal es histórica, la escasez de insumo que afecta a las salitas del distrito y la falta de operativos sanitarios en los barrios terminan provocando la concentración de pacientes en el Gandulfo. Esta falta de medidas por parte del municipio no hacen más que aumentar el riesgo  epidemiológico del distrito, que desde ya se ubica en un alto nivel de riesgo.

La situación se ve agravada ante la falta de vacunas, los bajos niveles que muestra el plan de vacunación en el conjunto de la población, incluidos el personal médico, coloca en rojo los niveles de ocupación de camas en los hospitales mientras los socios económicos del gobierno encargados de la producción de vacunas, como MABxience, continúan con la exportación que ya se ubica cerca de las 30 millones de dosis.

A su vez la circulación comunitaria del virus es ignorada por el gobierno. Es que frente a esta situación el gobierno profundizó, por un lado, su política aperturista generando un índice de contagios alto al inicio de la segunda ola. Mientras, por el otro lado, las negociaciones con el FMI preparan una entrega sin precedentes que recaerá sobre la espalda de les trabajadores.

 

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