13/08/2020

Mar del Plata: la crisis sanitaria en la voz de les trabajadores

En diálogo con Prensa Obrera, denunciaron reducciones salariales y falta de elementos de protección. Y advirtieron que la gestión gubernamental de la pandemia "es un circo".
Tribuna de Salud

La situación sanitaria de Mar del Plata es crítica y todo apunta a que empeorará en el transcurso de los próximos días, debido a la permanencia en fase 4 y la correspondiente flexibilización de una serie de actividades no esenciales, aprobadas por el intendente Guillermo Montenegro (Cambiemos) y avaladas por el gobierno provincial.

Hasta el momento son 76 las unidades de terapia intensiva ocupadas con pacientes afectados con coronavirus, y 10 casos con asistencia respiratoria. Además, según el director del Hospital Interzonal General de Agudos (Higa), la ocupación de camas por pacientes con otras enfermedades ronda el 95%, por lo que está muy cerca del colapso; por tal motivo, solicitó colaboración del sector salud dependiente de la municipalidad. Pero la crisis del sistema de salud local se extiende al municipio, y se manifiesta en el desguace de las salitas barriales de salud y en el recorte de horas de atención y de las guardias, que afectan principalmente el sector de pediatría. En la localidad de Batán los vecinos reclaman que no tienen ambulancias y que ante alguna urgencia tienen que trasladarse hasta Mar del Plata, ya que una resolución municipal eliminó las guardias de 24 horas.

A este panorama caótico se suman los contagios entre les trabajadores de la salud. Acorde a la información oficial, los infectados eran alrededor de 200 al domingo 9 de este mes, representando el 18% del total de los contagiados de la ciudad -un porcentaje que supera con creces el nacional, ya elevado. Esto, con el agravante de que hay 50 trabajadores más en aislamiento y estudio, lo que implica una baja importante en los recursos humanos de atención.

La situación alarmante ha sido puesta de manifiesto por diferentes trabajadores del sector, que en entrevista con Prensa Obrera dieron cuenta de las condiciones de precariedad en que cumplen sus tareas.

«Venimos denunciando que este colapso podía suceder»

Una enfermera del Hospital Houssay manifestó que a partir de la pandemia “me modificaron los horarios, francos y sector laboral. Me negué, pero me hicieron firmar un papel de que era de manera temporal y hasta el día de hoy sigo igual”. En relación a los elementos de protección, refiere que “no se cuentan con los recursos adecuados. Fueron solicitados cuando empezó la pandemia de manera verbal y escrita a todos los directivos y a recursos humanos, ya que no son los que corresponden. Es el caso de los camisolines y los barbijos N95, que ni siquiera fueron aprobados por la Anmat y debimos usarlos durante una semana por falta de insumos. También tuvimos faltante de alcohol y jabón antiséptico para el lavado de manos”. Agrega que “fuimos los propios compañeros los que nos compramos nuestras antiparras. Además usamos nuestro propio termómetro y oxímetro, porque la institución no los da. Tampoco nos otorgan el ambo, calzado y faja que exige la ART”.

En un señalamiento que da cuenta de la responsabilidad de los directivos del hospital y las autoridades nacionales, provinciales y municipales, la trabajadora concluye que “en el Hospital Houssay los trabajadores venimos denunciando que este colapso podía suceder por el mal manejo de ingreso de pacientes, y los pocos recursos tanto materiales como de personal. Muchos tuvimos que realizarnos hisopados de manera particular, que salen 5.800 pesos, porque el hospital no quiso realizarlos y a los que les realizaron tuvieron que esperar más de 10 días los resultados”. Advierte además que “a nivel municipal no deberíamos avanzar de fase, ya que es un momento crítico para la ciudad con varios brotes, y no están dadas las condiciones sanitarias para afrontar la pandemia. A nivel nacional sabemos que salud es un sector abandonado por todos los gobiernos, no hay inversión, los salarios son por debajo de la canasta familiar y la mayoría para poder vivir necesita dos trabajos”.

«El manejo de la pandemia es un circo»

En diálogo con médicas de distintos Centros de Atención Primaria de Salud, estas nos contaron que “nos redujeron las horas de guardia y por lo tanto el sueldo, con la excusa de la pandemia. Además, se firmaron contratos laborales con algunos trabajadores a tres meses, para que nadie se queje. También se recortó la asistencia y la compra de medicación para los pacientes por parte del municipio”. Con respecto a los equipos de protección, marcaron que “los mismos llegaron tarde y son insuficientes”. Y sostuvieron que el manejo de la pandemia por parte del gobierno nacional, provincial y Municipal “es un circo: no hacen las cosas como dicen que las hacen y los que pagamos las consecuencias somos los trabajadores de la salud que estamos en la primera línea, y por supuesto los pacientes”.

Enfermeros del Hospital Interzonal señalaron a Prensa Obrera que la pandemia del Covid-19 afectó severamente su tiempo de descanso, dado que «por falta de personal, hasta las licencias por riesgo se suspendieron”. Denunciaron “la falta de paritarias, con la consecuente pérdida del valor del salario», así como «la insuficiencia del bono miserable de 5.000 pesos, que además no fue percibido por todos los sectores de salud”. En congruencia con el resto de los entrevistados, manifestaron que “los elementos de protección sanitaria básica llegaron en forma tardía e insuficiente, sobre todo en algunos servicios”, agregando que “el gobierno provincial y municipal no se ocuparon de garantizar la atención de los pacientes durante la cuarentena más allá del Covid, con faltas de medicación tanto en el hospital como en la municipalidad, desatendiéndose el resto de afecciones”.

En lucha

En consonancia con lo expresado en las distintas entrevistas sostenidas con les trabajadores de salud, el 6 de agosto se llevó a cabo una jornada de protesta nacional de lucha por la salud pública, denunciando todas estas irregularidades y la gran precarización laboral del sector, a la cual se sumó Cicop Mar del Plata, con una campaña  en redes sociales.

Los gobiernos nacional, provincial y municipal, lejos de reconocer y asumir sus responsabilidades insisten en apelar a la responsabilidad social.

La precariedad del sistema público de salud es una bomba de tiempo para los trabajadores del sector y para toda la población. Es fundamental impulsar comisiones de salubridad e higiene en cada lugar de trabajo y los testeos masivos. El planteo de la centralización del sistema de salud bajo control popular y el no pago de la deuda externa son como de extrema necesidad.

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