Salud

19/1/2022|1636

COVID-19

No es una endemia, es una pandemia

Mientras Argentina no para de batir récords en la tercera ola de coronavirus, en el mundo entero se observa una explosión de casos. La variante Omicron demuestra que estamos lejos del fin de la pandemia. La Organización Mundial de la Salud advirtió de la peligrosidad de considerar al Covid una gripe estacional. Ignorando la advertencia, son varios los países que están virando la estrategia sanitaria y contemplando al virus como una endemia, con la idea de dejar atrás el abordaje de “emergencia” y concentrar sus fuerzas en recuperar sus economías luego de dos años de coronavirus.

El presidente español, Pedro Sánchez, declaró que empezarán a abordar al Covid con el modo en que se manejan los brotes de gripe estacional. En Gran Bretaña, las autoridades no dispusieron nuevas medidas, protocolos o refuerzos de testeos o personal de salud, incluso con 200.000 casos al día. Aunque Francia superó los 450.000 diarios, Macron mantiene restricciones mínimas y limitándose a alentar la vacunación -sin mucho éxito, como demuestran las 5 millones de personas no vacunadas. La idea de un virus endémico también ronda Alemania e Italia, aunque esta última todavía se encuentra en una etapa “delicada” con los contagios, generando presión sobre las unidades de terapia.

La mayoría se escuda detrás de los altos niveles de vacunación y la idea de que Omicron sería más leve, aunque es difícil de comparar con las cepas previas por las altas tasas de inmunización y el mayor conocimiento de las formas de transmisión y de cuidado. Las medidas implementadas hacen recordar a las adoptadas por el Ministerio de Salud de la Nación, donde también incluyeron la modificación de los aislamientos por unos más cortos y la eliminación de la cuarentena para los contactos estrechos.

La modificación de los protocolos tiene un trasfondo claro: la presión de las patronales por evitar un parate de la actividad económica, en este caso debido a los contagios generalizados que llevaron a una paralización de hecho en los lugares de trabajo. Para la UIA, un 20% de sus trabajadores se encuentra aislado, mientras que de acuerdo con los contagios oficiales, un 1% de la población activa debería aislarse diariamente. De allí surge también la idea de la UIA de incluir centros de testeos en las fábricas para “acelerar” los resultados -todos los lugares de testeo están colapsados- y disminuir los tiempos de aislamiento, de manera que pasen a tener un rol central en el control epidemiológico de la pandemia, si ya no lo tenían.

La idea de dejar que el virus contagie sin ningún tipo de control abre un nuevo debate sobre la “inmunidad de rebaño”, puesto que los contagiados podrían volver a reinfectarse a las pocas semanas según su sistema inmune, la vacunación o la cepa. Además, comenzar a considerarla como una endemia es sumamente peligroso en tanto expone a los sectores de trabajadores más vulnerables, ya sea por edad o factores de riesgo. Son ellos quienes ocupan en mayor porcentaje las unidades de terapia intensiva, por fuera de los no vacunados. Al mismo tiempo, aún hay todo un espectro de secuelas y consecuencias a corto y largo plazo luego de la enfermedad que no conocemos. Como señaló la OMS, “sigue siendo mucho lo que ignoramos de esta enfermedad”.

El problema central es que la vacunación sigue siendo desigual en el mundo, con regiones como Africa subsahariana con apenas el 11% de su población con el esquema completo. Esto, sin embargo, no impulsa a los Estados a establecer una coordinación internacional, sino que continúan negándose a la liberación de patentes y a tomar medidas que permitan avanzar en el acceso a toda la población; el crecimiento de contagios que se da en una región termina por afectar al resto de los continentes y prepara el terreno para nuevas variantes.

Hay que discutir fuertemente cuáles son las medidas que deben tomarse, sobre todo en los lugares de trabajo y qué condiciones corresponden a una pandemia, sin aceptar medidas devaluadas por parte de los gobiernos capitalistas que de nada sirve para proteger la salud de la población.