04/01/2021

Prepagas, segunda ola y crisis sanitaria

Chantaje de las privadas. ¿Cómo va a responder el gobierno?

El 31 de diciembre, el gobierno autorizó en el Boletín Oficial el aumento del 7% en las tarifas de las prepagas para el mes de febrero; sin embargo, pocas horas después dejó sin efecto dicha resolución. Se iba a sumar al aumento del 15% del mes pasado. La indecisión con respecto a esta cuestión y las idas y vueltas en las discusiones con la burocracia sindical acerca de las obras sociales tienen que ver con el llamado de Cristina Kirchner a «repensar» el sistema de salud. También vienen de la mano de la presión de la vicepresidenta por «congelar las tarifas» y postergar dichas actualizaciones hasta marzo o abril.

Pero la expresidenta reclama un ajuste a su manera. ¿Cómo se va a compensar esta vuelta atrás del gobierno en el aumento que demandan las privadas, supuestamente para contener las pérdidas provocadas por la primera ola de la pandemia y en vísperas de la segunda? En el camino, lo único que podría existir son los subsidios de todo tipo y color y mayores recursos del Estado destinados a las cajas de las empresas. Sin embargo, esto choca con la política que marca el FMI, donde uno de los principales objetivos es la eliminación de los subsidios.

Se enmarca en una situación sanitaria complicada. En las últimas semanas los casos aumentaron bruscamente, llegando algunos días a más de 11 mil en 24 horas. Las prepagas se preparan para la segunda ola del coronavirus, y es desde esa perspectiva que el gobierno se somete al chantaje de las mismas. Para estas, la obtención de beneficios resulta sencilla cuando el Estado no posee una política clara de contención de lo que se viene y sin un plan para prevenir un colapso sanitario. Es por eso que anuncian que no podrán cubrir los hisopados, colocando la salud de la población como moneda de cambio.

Los traspiés no comenzaron ahora, el accionar acerca de la cuestión sanitaria es la culminación del fracaso de la política del gobierno en torno a este punto. Cuando más se necesitan recursos para el sistema de salud y el reforzamiento del mismo, aparece el chantaje de las privadas que el gobierno no desmonta. Corresponde la apertura de los libros contables. Lo que planteamos necesario para esta nueva etapa de la pandemia es la centralización del sistema de salud y una administración de la misma bajo control obrero.