Salud
5/9/2026
Santa Cruz: tecnología sí, ajuste sanitario no
La salud pública no puede ser una vidriera.
Licenciadas y trabajadoras hospitalarias
A veces las noticias parecen anunciar el futuro mientras el presente sigue esperando.
El gobierno de Claudio Vidal puso en marcha el sistema de telemedicina en Santa Cruz, presentándolo como parte de un proceso de modernización de la salud pública. El proyecto contempla 30 tótems distribuidos en distintos puntos de la provincia y una contratación que fue autorizada por $1.777,5 millones. Para una provincia extensa como Santa Cruz, donde muchas localidades tienen enormes dificultades para acceder a especialistas, la telemedicina puede ser una herramienta valiosa. El problema no es la tecnología.
El problema aparece cuando se presenta la modernización como respuesta a una crisis sanitaria mucho más profunda, mientras quienes trabajamos diariamente en el sistema conocemos hospitales y centros de salud atravesados por problemas de insumos, medicamentos, infraestructura, mantenimiento, equipamiento y condiciones laborales. Por eso preguntamos: ¿qué significa modernizar la salud si todavía no están garantizadas cuestiones elementales para atender dignamente a un paciente?
Una innovación que debe respetar derechos
En el Hospital Regional Río Gallegos se instalaron dos tótems para consultas de demanda espontánea y se incorporaron otros dispositivos en distintos efectores. Entre las especialidades anunciadas se encuentran Psiquiatría y Salud Mental. Pero existe un problema concreto: se pretende que dos pacientes puedan realizar teleconsultas independientes dentro de un mismo consultorio. Esto no es un detalle.
La Resolución 3316/2023 del Ministerio de Salud de la Nación establece que los espacios destinados a teleconsulta deben garantizar privacidad y condiciones acústicas adecuadas, de manera que ninguna persona externa pueda escuchar la consulta. La Ley 26.529 de Derechos del Paciente, la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales y la Ley 26.657 de Salud Mental protegen además la intimidad y confidencialidad de las personas atendidas.
En cualquier consulta pueden aparecer padecimientos físicos o emocionales, conflictos familiares, laborales y económicos, situaciones de violencia y otros aspectos íntimos de la vida. Mucho más cuando hablamos de Salud Mental.
La tecnología no puede significar menos derechos. Nadie debería tener que elegir entre recibir atención psiquiátrica y preservar su intimidad.
Una pantalla no resuelve la crisis sanitaria
Pero el problema de fondo excede la disposición de los tótems.
Mientras el gobierno de Claudio Vidal exhibe la telemedicina como una muestra de modernización, trabajadores y pacientes conocemos otra realidad cotidiana: dificultades para conseguir turnos y especialistas, faltantes de medicamentos e insumos, problemas edilicios, equipos que requieren mantenimiento y servicios que muchas veces funcionan gracias al enorme esfuerzo de sus trabajadores.
La propia gestión provincial tuvo que implementar durante 2026 un nuevo sistema centralizado para la compra y distribución de medicamentos e insumos. La Licitación Pública 002/MSYA/2026 incluyó alrededor de 400 ítems y un sistema de control y seguimiento de stock.
El anuncio oficial reconoce, indirectamente, la dimensión de un problema que trabajadores y usuarios venimos experimentando. Porque licitar o anunciar una compra no significa que un insumo esté disponible cuando un servicio lo necesita.
Y mientras esto ocurre en los hospitales, los afiliados a la Caja de Servicios Sociales también atraviesan dificultades para acceder a medicamentos y tratamientos. Para quien necesita una medicación, las explicaciones administrativas sirven de poco. La enfermedad no espera los tiempos de un expediente.
Las prioridades sanitarias son decisiones políticas
Por eso la discusión no puede limitarse a si los tótems funcionan bien o mal. La discusión es política.
El gobierno provincial decide dónde coloca los recursos, qué áreas fortalece, qué infraestructura mantiene, cuántos trabajadores necesita el sistema y cuáles son las prioridades presupuestarias. El gobierno nacional de Javier Milei, por su parte, lleva adelante una política de ajuste sobre la salud pública y las políticas sociales que profundiza las dificultades que atraviesan las provincias.
Frente a esto, no aceptamos que la modernización tecnológica se transforme en una vidriera detrás de la cual queden ocultadas las condiciones reales del sistema sanitario. Queremos telemedicina, especialistas, historia clínica digital y mejores herramientas para los equipos de salud.
Pero esas herramientas tienen que formar parte de un sistema público fortalecido, con presupuesto suficiente, infraestructura, medicamentos, insumos y trabajadores en condiciones laborales dignas. No hay ninguna razón para elegir una cosa o la otra.
Tecnología sí, ajuste sanitario no
Un tótem puede conectar a un paciente con un especialista a cientos de kilómetros. Eso puede representar un enorme avance para Santa Cruz. Pero no reemplaza un medicamento que falta, un equipo que no funciona, un profesional que no está, un consultorio adecuado ni las condiciones necesarias para garantizar una atención digna.
Por eso nuestra crítica no está dirigida contra la telemedicina ni contra quienes trabajan diariamente sosteniendo los hospitales. Está dirigida a una política que pretende mostrar innovación sin resolver integralmente las necesidades del sistema público de salud.
La verdadera modernización debería comenzar por garantizar el derecho a la salud.
Que cada consulta tenga privacidad. Que cada servicio tenga los insumos necesarios. Que los medicamentos lleguen cuando se necesitan. Que existan profesionales suficientes. Que los trabajadores tengan condiciones dignas.
Y que el presupuesto sanitario tenga como prioridad las necesidades de la población. Porque detrás de cada pantalla hay una persona y detrás de cada servicio hay trabajadores que sostienen diariamente el sistema.
Río Gallegos y toda Santa Cruz necesitan tecnología. Pero necesitan, sobre todo, un sistema público de salud que funcione.
Y frente a los anuncios del gobierno de Vidal y al ajuste nacional de Milei, esa es la discusión que no puede quedar detrás de ninguna pantalla.

