18/05/2021
segunda ola

Si Santa Cruz fuera un país estaría tercero en el mundo en muertos por Covid 19

La alta tasa de mortalidad es una combinación de la miseria y la pandemia.

Santa Cruz es uno de los territorios con más fallecidos por cantidad de habitantes del país y del mundo (más de 200 muertes cada 100. 000 habitantes) como se desprende del informe elaborado por el profesor y periodista Ángel Serra de Calafate, quien publica un cuadro comparativo (https://public.flourish.studio/visualisation/6173987/).

Para entender la trágica cifra de las estadísticas, hay que ir a la raíz de un modelo de corrupción y saqueo que ha hundido las condiciones de vida de la población a niveles insoportables.

Por citar solo algunos aspectos: la falta de infraestructura básica de agua, cloacas y redes de energía eléctrica y gas en miles de hogares, sumado a la continuidad de los basurales a cielo abierto que degradan día a día nuestra existencia. Los 46 mil IFE que se pagaron el año pasado (1/3 de la población económicamente activa), mostraron el nivel de desocupación y precarización existente con cientos de familias hundidas en la indigencia; y a eso debemos sumarle los miles de empleados municipales y provinciales con salarios debajo de la línea de pobreza. Producto de la crisis social y de una mala alimentación, tenemos una tasa de obesidad (por alto consumo de harinas), diabetes y sedentarismo que triplica la media nacional. La falta de políticas públicas en Educación Física, Deportes y Recreación hace el resto. Como consecuencia de estas consideraciones la población “de riesgo” es mayor que en otras regiones.

La pandemia vino a desnudar las falencias arrastradas por años en el área sanitaria. El acampe frente a Casa de Gobierno es solo una postal actualizada de la falta de insumos y personal en los hospitales y en el sistema preventivo de Salud. Los bajos salarios y la precarización afecta a médicos, enfermeros y personal auxiliar.

En su momento denunciamos que en Las Heras las empresas “consiguen” permisos y excepciones del Ministerio de la Producción para sortear los controles impuestos por las Autoridades Sanitarias. Por meses no autorizaron el ingreso a la Zona Norte de un camión sanitario puesto a disposición por el Sindicato Petrolero. 8 meses después pensaron en instalar Hospitales móviles o ampliar las UTI de los Hospitales cabeceras, pero sobre la base de llevar a otros recintos las UTI pediátricas o las salas de neonatología como en el Hospital Samic de El Calafate.

Se perdieron vidas por no autorizar los tratamientos paliativos con ibuprofeno inhalado, suero equino o ivermectina, y los médicos apelan a recetarlos igual como medidas paliativas en recetas magistrales, ante la desesperación de ver como se agravan sus pacientes.

Pero Alicia Kirchner declaró “esencial” la minería, mantuvo abierto los casinos contra toda lógica y las multinacionales petroleras y pesqueras acumularon ganancias millonarias mientras los santacruceños nos hundimos en la pobreza. Cada empresa minera funciona como un Estado dentro del Estado y tiene la potestad para ejercer la «autoridad sanitaria» dentro de sus propios yacimientos en ausencia del Ministerio de Salud y Ambiente que deja hacer a cada operadora de acuerdo a su conveniencia. Las vacunas llegan a cuenta gotas. Los intendentes, diputados y funcionarios vacunados VIP seguramente les quitaron la posibilidad de inmunización a trabajadores esenciales y vecinos con altos factores de riesgo.

Alicia Kirchner ha fracasado en gestionar la Salud de la población en esta pandemia. No podemos seguir a la deriva y afrontar esta segunda ola bajo un gobierno que abandona a su suerte a sus habitantes y “su responsabilidad personal”. La salud viene siendo vaciada desde hace años y en estos momentos, más que nunca les cuesta la vida a nuestros familiares y amigos

El destino de la Salud de Santa Cruz debe pasar a manos de los trabajadores.

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