16/12/2020
CORONAVIRUS

Vacuna: el retraso en la llegada de la Sputnik y las “condiciones inaceptables” de Pfizer

Luego de meses endulzando los oídos de la población con la pronta llegada de la vacuna y una distribución nacional asegurada en diciembre, el gobierno tiene que poner nuevamente marcha atrás. A solo 6 días de anunciar la firma del contrato con la vacuna rusa Sputnik tuvieron que decir que no llegará este mes y que el contrato con Pfizer, laboratorio al que Argentina le compró un millón y medio de dosis, no fue firmado por “condiciones inaceptables”.

Así lo anunció Ginés González García en conferencia de prensa junto a los ministros de Salud de la Ciudad y de la provincia de Buenos Aires. En la misma también se refirió a la cuestión sanitaria.

Con respecto a la noticia de Pfizer, este fue el primer laboratorio con el que Argentina empezó a coquetear en torno al punto de la vacuna. Las famosas dosis que llegarían en diciembre eran de dicho laboratorio. Sin embargo, su producción se vio afectada y reducida a la mitad, lo que causó que la carrera por ver qué país del mundo puede recibir más y mover más hilos para obtenerla se agudice. El laboratorio, que fue beneficiario de la ley de blindaje votada meses atrás en el Congreso, aprovechó la demanda creciente y la desesperación de los países por hacerse de las vacunas para cambiar sus condiciones, las cuales -según Ginés- ahora serían «inaceptables». Entre ellas, se encontraría la demanda de que el contrato sea firmado por Alberto Fernández y no por el ministro de Salud.

Sumado a la falta de producción está el problema de quién recibe dichas vacunas. El laboratorio Pfizer, de origen estadounidense, le estaría entregando sus dosis al país norteamericano en el marco de las más de 300.000 muertes.

Sobre la vacuna rusa, el ministro anunció que «hay dificultades con los aviones». La noticia se da luego de que el gobierno anunciará la firma del contrato con Rusia y la llegada de 600.000 dosis en diciembre junto con 20 millones en enero y febrero, y el inmediato comienzo de la vacunación masiva. La logística necesaria para traer la vacuna a Argentina supera las posibilidades del gobierno, que no ha financiado ni ha hecho una inversión sobre el punto más allá de lo que se diga frente a las cámaras.

Evidentemente, las promesas del gobierno contrastan luego con la realidad, así como sucedió durante toda la pandemia y la situación sanitaria. Sobre este punto, el propio Ginés admitió la disminución en los descensos de los casos (un estancamiento de ellos en el AMBA) y los especialistas epidemiólogos advierten la llegada de la segunda ola en el otoño del próximo año. La falta de medidas de refuerzo de los sistemas de salud mientras los casos son aún bajos previene un escenario poco alentador para Argentina.

En este punto, la flexibilización de las medidas de cuidado es cada vez mayor. El ministro de Transporte, Mario Meoni, anunció que la cantidad de pasajeros en los transportes en esta nueva fase del Distanciamiento ya puede ser mayor, en favor de las empresas y en perjuicio de los trabajadores, que deberán asistir a sus puestos laborales en condiciones sanitarias paupérrimas y transportes abarrotados. Luego, se enfrentan a trabajos sin protocolos acordes a la situación, totalmente expuestos por la patronal y el Estado al coronavirus.

El gobierno llegó al punto en que su discurso no cierra por ningún lado. No solo es el hecho de que todas las semanas se digan cosas diferentes sobre la vacuna (sobre la base de la desesperación por mostrar cierta confianza hacia la población), sino que sin vacuna próxima ni medidas sanitarias que garanticen el freno del virus o que acentúen la caída de los contagios y con la experiencia europea en la segunda ola, no hay pandemia que se pueda enfrentar, al menos no en términos de la impronta de los intereses capitalistas. Se queda en el «cuidémonos», depositando la responsabilidad en la población.

Se ve de lleno un fracaso en la política sanitaria que responde y respondió meramente a las presión capitalista. Los trabajadores deben actuar en defensa propia para garantizar los protocolos obreros y la defensa de la salud pública.

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