17/02/2021
PARITARIAS

10% de aumento en el Garrahan: los reclamos no fueron satisfechos

Un adelanto insuficiente que arrancó la lucha.

Durante la primera semana de febrero, el Consejo de Administración del Hospital Garrahan anunció que en la primera semana de abril se cobrará “un complemento del 10% a cuenta de futuros incrementos salariales, tomando como base los sueldos de marzo de 2021”. Es indiscutible que el anuncio es fruto de la lucha que se desarrolló en el hospital durante los últimos meses. En su momento, los paros y movilizaciones no aflojaron, incluso con el anuncio de sumas extras por única vez en diciembre, un mecanismo clásico de paliativos para descomprimir. Este adelanto no estaba previsto y fue arrancado por la lucha.

No obstante, saltan a la vista los límites insuperables de este 10%. En primer lugar, la patronal anuncia junto a la burocracia de UPCN y Sutecba (municipales CABA) el cierre de la paritaria 2020, que queda clavada en 25%, notoriamente abajo de la inflación. El hecho de que este complemento se presente como un adelanto debe alertar a los trabajadores y trabajadoras del Garrahan, pues pretende enchalecar de antemano nuestras paritarias, en línea con el techo del 29% que pretenden el gobierno y la burocracia.

Además, ni siquiera es clara la información respecto de que el 10% de adelanto arranque en el básico. Por eso, el reclamo salarial sigue planteado, y tanto la Junta Interna de ATE como la Asociación de Profesionales y Técnicos hemos convocado a una nueva asamblea conjunta para el 18 de febrero a las 13:30 horas. A la vez, no solo exigimos el 50% para 2020/21 y un inicial equivalente al costo de la canasta familiar ($82.000), junto a la indexación mensual; también siguen sin respuesta los pedidos vinculados a la insalubridad de las condiciones laborales. En el Garrahan no existen siquiera las licencias por estrés; además, es necesaria la reducción de la jornada sin afectar el salario y requisitos especiales de jubilación anticipada con 82% móvil.

Convenio patronal o de lxs trabajadorxs

La patronal y UPCN presentan este adelanto salarial como derivado de su iniciativa para “discusión de un convenio colectivo”. El mensaje es tan simple como pérfido: “no luchen ni sean ‘rebeldes’; deleguen en nuestras negociaciones privadas (de UPCN y el Consejo) las condiciones laborales y todo saldrá bien”. Respecto del aumento, es evidente que no fue así.

A la vez, es muy significativo el rechazo sistemático a esclarecer públicamente qué convenio están discutiendo -por ejemplo, transmitiendo las reuniones. La advertencia de la Junta Interna de ATE respecto de que un convenio digitado por el gobierno y la burocracia será flexibilizador no parte de un prejuicio, sino de un balance. Es la línea generalizada del “pacto social” que intenta realizar Alberto Fernández: detrás de eufemismos como “relaciones laborales modernas” se esconde el arrebato de derechos y facilidades mayores para la explotación patronal. ¿Cómo podríamos esperar algo distinto de un convenio que nadie conoce entre el gobierno que ajusta el presupuesto y el sindicato que acepta paritarias a la baja hace años?

En contraposición con esto, planteamos que el convenio debe ser discutido y resuelto por sus protagonistas -los trabajadores y trabajadoras de cada sector. La deliberación y resolución debe ser democrática; a la vez, es imprescindible que las condiciones laborales actuales sean el piso -solo pueden modificarse para mejorarlas. Al respecto, es obvio que un convenio tiene que incorporar pisos salariales (inicial igual a la canasta familiar y una escala progresiva) y condiciones CTIAP (insalubridad). También el pase a planta de todo personal contratado o tercerizado. Luego, están las particularidades que debe definir cada sector, desde enfermería hasta mantenimiento, por solo nombrar dos ejemplos.

Continuemos la lucha

Tanto el salario insuficiente como el intento de imponer un convenio sin participación deben ser afrontados con una lucha común del conjunto de las y los trabajadores del Garrahan, como hicimos con los paros y asambleas de noviembre y diciembre. No podemos esperar pasivamente a la “segunda ola” y la presión que vendrá sobre el hospital tras la apertura indiscriminada de actividades sin condiciones, especialmente las escuelas. Participemos de la asamblea del 18 para resolver iniciativas.

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