12/07/2021

20 de julio: el Plenario del Sindicalismo Combativo acampa por la victoria de las luchas

Por el salario, contra los despidos y la precarización laboral.

Foto Willy Monea

Se realizó una reunión ampliada de la mesa del Plenario del Sindicalismo Combativo para resolver una nueva acción unitaria que dé continuidad a la exitosa jornada nacional del 11 de junio.

Además de la mesa participaron representantes de EMA, Bimbo, ferroviarios, clínica San Andrés, Just, autoconvocados de Salud de la Matanza, Garbarino, Arrebeef, hospital Garrahan, compañeros del Suteba-Tigre (integrantes del Espacio de Trabajadores de Zona Norte) y algunas internas estatales de la Inter-Juntas. La lista de luchas “presentes” se completa con las protagonizadas por las organizaciones que son parte del Plenario, como el Sutna, Ademys, AGD, los Suteba multicolor, el hospital Italiano y los movimientos piqueteros adheridos al PSC.

De manera que la reunión congregó a prácticamente la totalidad de las expresiones combativas y el debate, que se desarrolló a través de numerosas intervenciones, puso de manifiesto una voluntad de profundizar la confluencia, en torno a algunos ejes programáticos que dan respuesta al conjunto de los reclamos.

El rechazo al plan de ajuste y al pago de la deuda; la reapertura de todas las paritarias; un salario y una jubilación mínimos que cubran el costo de la canasta básica; un seguro al desocupado de $50.000; la ocupación contra los cierres y despidos; el pase a planta efectiva de todos los precarizados; los protocolos obreros; la centralización del sistema de Salud y la intervención estatal de la producción de vacunas, son algunas de las definiciones resumidas en la convocatoria anterior.

Las medidas cosméticas anunciadas por el gobierno -como los bonos miserables para los trabajadores de la salud y los jubilados, el adelantamiento de cuotas del Salario Mínimo o la revisión de algunos acuerdos paritarios– son intentos de reacomodarse ante el malhumor social que crece (¡y en vísperas de una elección!) pero no modifican el rumbo económico signado por el ajuste. Tanto la deteriorada movilidad jubilatoria, como las nuevas paritarias de la burocracia, como el reajuste del salario mínimo marchan a perder contra la inflación 2021. Incluso el piso del impuesto al salario se deteriora vertiginosamente.

La impactante movilización de la Unidad Piquetera, la huelga del Garrahan, las acciones “duras” de los tercerizados, como antes la rebelión de los trabajadores de la Salud de Neuquén, la de vitivinícolas o de las bases de UTA, expresan una tendencia “beligerante” que puede encontrar en las iniciativas del PSC un canal para desarrollarse.

La decepción con el gobierno de los Fernández, en especial de una fracción significativa del activismo obrero, convierte la repulsa a las burocracias sindicales CGT-ístas y CTA-ístas, brazos ejecutores de todas las entregadas, en un choque directo. Sin dudas, las autoconvocatorias y el desborde de los aparatos se combinarán con rupturas y realineamientos dentro de los sindicatos (¡también es un año de elecciones sindicales en todos los niveles!).

Esta realidad ejerce una sana presión hacia el frente único en todos los planos y el aporte del PSC, en términos programáticos y organizativos, es fundamental. De manera explícita o condicional esta idea fue repetida por varios de los oradores invitados.

La nota discordante, una vez más, fue el MAC-PTS que, con argumentos grotescos, volvió a contraponer las luchas a los sindicatos recuperados, oficiando de abogado de una coordinación “en otro lugar”, cuando los conflictos presentes “en este lugar” -y con su propia voz- saludaban la propuesta de la mesa.

El esfuerzo del MAC por embarrar la reunión obedece a su aislamiento creciente dentro y, sobre todo, fuera del PSC.

Lo que se acordó (cuyos detalles se ultimarán entre todos en los próximos días) fue: realizar una jornada de lucha el 20 de julio, arrancando con un corte en el Obelisco, para confluir hacia el mediodía con otros sectores, en Congreso o Plaza de Mayo, instalar carpas, realizar diversas actividades, una radio abierta y concluir con acto, hacia la tarde. Este formato podría replicarse en otras provincias.

El momento político es propicio para desenvolver un planteo de independencia de clase; el desafío es movilizar a una fracción de los trabajadores por sus reivindicaciones, denunciando el rol ajustador del gobierno de los Fernández, el papel abiertamente patronal del ministerio de Trabajo, la complicidad de las burocracias sindicales y postular al clasismo, ante la crisis aguda que enfrentamos, como alternativa de dirección para todos los trabajadores.

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