22/12/2021

$20 mil de bono de fin de año para los estatales

A pesar de que habían anunciado $25.000, la tijera de Guzmán recortó $5.000 a último momento, ahorrando $1.752.625.000 para el FMI.

La quinta de Olivos fue el escenario para concretar el anuncio final del bono de fin de año de $20 mil, no remunerativo (en negro) y por única vez, junto al salario de diciembre, que recibirán 350.000 estatales de la administración pública central, descentralizada y de las fuerzas armadas y de seguridad.

En la cumbre, el presidente Alberto Fernández recibió a Andrés Rodríguez y a Hugo “Cachorro” Godoy, secretarios generales de UPCN y ATE, quiénes son también secretarios adjuntos de la CGT y de la CTA Autónoma, respectivamente. Del encuentro participaron Juan Manzur (jefe de Gabinete) y Claudio Moroni (ministro de Trabajo).

El anuncio de hoy estuvo precedido por una fake news difundida por ATE Nacional y ATE Capital el domingo a la noche, donde se adjudicaban haber “conquistado” un bono de $25 mil pesos. UPCN, en el mismo sentido, hizo público el anuncio con la sutil diferencia de haberlo “pedido” (y no conquistado).

La tijera del FMI y el rol de los gremios

¿Qué ocurrió entre el domingo y el anuncio final? El portal Infogremiales revela que luego de que la cifra de $25 mil fuera acordada en la mesa de negociación, “el tamiz y la tijera de Martín Guzmán redujo la cifra inicial a los 20 mil pesos” (21/12).

Lejos de denunciar el recorte, las direcciones de los sindicatos encubrieron el hecho. En declaraciones al diario La Nación, Andrés Rodríguez adjudica el recorte a la no aprobación del presupuesto. Sin embargo, esta versión encuentra el límite evidente de que la votación negativa del presupuesto fue el viernes a la mañana, es decir, anterior al anuncio de los gremios del domingo a la noche.

Pero, fundamentalmente, esta versión se cae al considerar que al no contar con la limitación del presupuesto del 2022, que fijaba restricciones presupuestarias para los salarios estatales asociadas a la proyección falsa de la inflación en torno al 33%, el gobierno tiene ahora mayor discrecionalidad para disponer de fondos.

Por su parte, ATE Capital hace referencia a una “desinteligencia por razones presupuestarias”, es decir, un argumento casi calcado al de Andrés Rodríguez. El otro anunciante prematuro, ATE Nacional, en el artículo publicado en su sitio oficial, directamente no menciona el recorte sufrido en las últimas 48 horas.

Esta novela de enredos ha dejado dos situaciones en evidencia. Por un lado, y parafraseando a ATE Capital, “la lapicera” la sigue teniendo el FMI: el recorte ejecutado por Guzmán implicó un ahorro de 1.752 millones de pesos, a costa del golpeado salario de las y los estatales. El cual se encuentra, en una proporción considerable, bajo la línea de pobreza (hoy en $74 mil pesos) y casi en su totalidad por debajo de la Canasta Familiar difundida por ATE Indec (en $116.000 al 30 de noviembre).

La paritaria no le ha ganado a la inflación como falsamente plantean Cachorro Godoy, Andrés Rodríguez y los funcionarios: la paritaria central correspondiente al 2021-2022 tuvo un 40% de recomposición (cuya última cuota del 5% se cobra en enero). Es la paritaria que impacta en los organismos descentralizados sin convenio propio, mientras que el Sinep (convenio mayoritario) que parte de salarios más bajos, tuvo un aumento en las UR, el cual lo acercó a los niveles de la inflación. Según el informe de ATE Indec, desde diciembre de 2015 a la fecha el retraso salarial es del 34%.

Sólo en los dos años de Fernández la inflación acumulada es del 116%, contra dos paritarias del 25% y del 40%, respectivamente. A su vez, el bono tiene el defecto de que no se incorpora al salario y por lo tanto no es permanente, mientras la inflación si es acumulativa.

Por otro lado, ha dejado en evidencia el rol de los sindicatos. UPCN ha capitaneado la negociación y manejado información privilegiada respecto del otro gremio estatal: el gremio oficialista de todos los gobiernos, es el garante de la paz social y de los ajustes en el Estado. Por su parte, tanto ATE Nacional como ATE Capital se han visto reducidos a acompañantes del ajuste y a voceros del gobierno nacional. Daniel Catalano no fue invitado a la cumbre de Olivos. Ni la Verde ni la Verde y Blanca han tenido una iniciativa de lucha o de convocatoria a los estatales, y se disputan el anuncio y la “gestión” del mismo.

La importancia de un planteo independiente y de lucha

Bien mirada, esta disputa por un anuncio positivo revela que las direcciones sindicales están atentas al descontento que hay en la base por la permanente degradación salarial frente a la inflación. Descontento que también tuvo su expresión en la derrota electoral del gobierno, a quienes todas ellas apoyaron.

Esto es peligroso para la propia burocracia sindical, porque se puede expresar en las elecciones de juntas internas, como se expresó también en la derrota que sufrió la Lista Verde a manos de la Lista Roja en el Hospital Garrahan. Y se expresa en un cuadro de crecientes movilizaciones contra la política de ajuste del gobierno, en rechazo al acuerdo con el FMI, al fallido proyecto de Ley del Presupuesto 2022 y al plan plurianual.

Las Juntas Internas de ATE, nucleadas en Interjuntas, han jugado un rol destacado durante estos últimos dos años, a pesar de las difíciles condiciones que impuso la pandemia para reagruparse y luchar. Las juntas internas levantaron un programa para hacer frente a la degradación salarial, partiendo de rechazar el 7% que firmaron ATE y UPCN en octubre del 2020, pero también a la paritaria del 35% en seis cuotas en junio y finalmente a la revisión de agosto, que adelantó las cuotas e incluyó un 5% adicional.

En toda la etapa, las juntas internas, con independencia del gobierno, levantaron un programa de reivindicaciones que fue el motor de una lucha con movilizaciones, asambleas, actos, radios abiertas y la gran huelga del Hospital Garrahan. Ese planteo es el que las llevó a adherir y a movilizar el pasado 11 de diciembre en rechazo al acuerdo con el FMI.

Como parte de ese programa se colocó el planteo del bono de fin de año de $20 mil pesos, ya en noviembre, asociado a una reapertura inmediata de la paritaria, para alcanzar el costo de la Canasta Familiar y arrancar una actualización mensual por inflación. Ahora es necesario garantizar y luchar para que la revisión de la paritaria prevista para enero se cumpla e incorpore estas reivindicaciones en defensa del salario.

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