Sindicales

15/2/2017

A dónde va la UOM

Más de diez mil despidos y quince mil suspensiones en los últimos meses.


Frente a la dramática situación que viven los obreros metalúrgicos, con 10.000 despidos y 15.000 suspensiones computados en el curso de los últimos meses, la burocracia de la UOM realizó este martes una movilización sin paro frente al Ministerio de Trabajo –con el eje en el cierre de la empresa de productos informáticos Banghó, que los obreros ocuparon en defensa de sus 183 puestos de trabajo. La movilización fue necesariamente pequeña (no tuvo más de 1000 participantes) ya que la convocatoria estuvo limitada a los “cuerpos orgánicos”, es decir al aparato del sindicato y a los cuerpos de delegados.


 


Es que la directiva de Antonio Caló no se propuso tensar la fuerza del gremio con la mira puesta en la defensa de los intereses obreros. El eje de los planteos de la burocracia es la “defensa de la industria nacional” y el reclamo al gobierno de que vuelva a imponer el 35% de arancel a la importación de productos informáticos. Justifica, por dicha eliminación, el cierre de la armadora de computadoras.


 


Pero los despidos y suspensiones se extienden más allá de las fábricas de ese segmento de actividad. Y las patronales de distintas franjas del sector metalúrgico se han lanzado a golpear a los trabajadores con despidos y suspensiones, acompañados por un incremento de la superexplotación para incrementar sus beneficios o para hacerles pagar la crisis.


 


En el caso de la empresa alemana Mefro Wheels, productora de llantas para automóviles, instalada en Rosario, cerró sus puertas días atrás para pasar a importar los productos que hasta ahora producía en la Argentina. Sus obreros llevaron adelante una lucha de 40 días contra el cierre. No obstante, la UOM, que presionó a los trabajadores de la empresa para que aceptaran las indemnizaciones, mantuvo el mismo discurso: culpó por la situación a “a la facilitación de las importaciones” y le quitó toda responsabilidad a la empresa.


 


Caló –único orador del acto que se realizó en las puertas del Ministerio– dejó claro que la burocracia metalúrgica no va a sacar los pies del plato. Frente al despido de los de los 183 trabajadores de Banghó, el acuerdo suscripto entre la UOM y la patronal consistió en cambiar las desvinculaciones por una suspensión de 60 días. La contrapartida es que los trabajadores no deben ocupar más la planta sino quedarse en sus casas, lo que produce una necesaria dispersión de la fuerza obrera.


 


Además, una de las razones que llevaron a los trabajadores a ocupar la planta fue que la patronal la estaba vaciando. Es decir que el acuerdo le deja el campo libre para que termine con esa tarea.


 


Desde el camión, Caló fue claro: "esta protesta es para demostrarle al Gobierno que no vamos a soportar más apertura a las importaciones" y consideró que el acuerdo con Banghó "fue el mejor posible", cuando ni siquiera le pagan a los obreros el sueldo completo, sino apenas un 70% del mismo. Respecto de los 15.000 suspendidos, Caló dijo sin mosquearse que, “ahora, cuando llegue marzo, no sabemos si van a tener trabajo". 


 


La UOM, y el conjunto de la burocracia, extorsiona a los trabajadores para que acepten peores condiciones de superexplotación, el incremento en los ritmo de trabajo, la puesta en riesgo de la salud y la vida de los trabajadores (aprobaron la antiobrera nueva ley de ART) en nombre de la defensa de los puestos de trabajo, en sintonía con la ofensiva impulsada por el gobierno. Esta política dejó un saldo, en el último año, de 200.000 despidos. El objetivo patronal es avanzar en una mayor precarización. La lucha de los compañeros de AGR-Clarín, por caso, enfrenta una maniobra de la patronal –que no ha demostrado ninguna crisis– apuntada a liquidar todas las conquistas obreras logradas en la fábrica.


 


Frente a cada empresa que cierre, ocupación de la planta.


 


Frente a los despidos y suspensiones, apertura de los libros de las empresas para que sean controlados por comisiones obreras.


 


El camino es una política independiente de la patronal y el Estado. Para avanzar es necesario un agrupamiento del activismo combativo del gremio, independiente de la burocracia propatronal de Caló.