Sindicales

4/8/2008|891

Accidentes ferroviarios

Capitalistas culpables y Estado cómplice


El accidente del pasado 10 de marzo en el Ferrocarril Mitre (TBA), con un saldo de 140 pasajeros heridos, reavivó la denuncia sobre las lamentables condiciones de inseguridad de los ferrocarriles. Un día antes, un tren descarriló en Temperley y provocó cinco horas de interrupción del servicio.


 


La Comisión Nacional de Regulación del Transporte tiene registrados 90 choques de trenes urbanos y 20 mil accidentes desde 1996, con más de 3.500 muertos y el triple de heridos.


 


El 90% de las muertes se vincula a suicidios en pasos a nivel. Las empresas menosprecian el dato, como si el control de éstos y su vigilancia no fuera también su responsabilidad.


 


La inseguridad del sistema pasa por la falta de inversión de las concesionarias en el acondicionamiento de las señales, los cambios de vías, el estado general de éstas, el mantenimiento de las formaciones y de las barreras. A esto se agrega la falta de comunicaciones apropiadas (entre barreras, en las formaciones, entre estaciones, etc.).


 


El Estado no sólo no controla, sino que encubre y subsidia a empresas que han desviado los fondos que reciben hacia otros emprendimientos. Taselli, dueño del Metropolitano, se ha convertido en cabeza de un grupo económico poderoso sobre la base de esos subsidios.


 


Como en el accidente del Mitre, los patrones descargan la responsabilidad sobre los trabajadores o los usuarios; es decir, sobre las víctimas.


 


Los ferroviarios deberíamos contar con un régimen laboral protegido, debido a las probadas condiciones de insalubridad que se sufren.


 


El deterioro de la salud del trabajador ferroviario por el estrés laboral, la influencia de los campos magnéticos, el ruido ensordecedor y permanente sobre las formaciones y en los talleres, el impacto emocional de los arrollamientos seguidos de muerte, las enfermedades de columna por la vibración, y muchas consecuencias más, físicas y psicológicas, han sido registradas incluso por las ART.


 


Las concesionarias, por otra parte, tratan a los pasajeros como ganado. Cercan las estaciones como verdaderas cárceles para impedir la evasión del boleto, mientras abandonan el cuidado de los terrenos laterales, sin cerramientos y con abundante maleza, que impide la visual de conductores y guardabarreras; desprecian las normas que exigen facilitar el desplazamiento de los discapacitados; y han eliminado en la mayoría de las formaciones hasta las ventanillas metálicas que protegen del sol y brindan seguridad al pasajero.


 


Metropolitano, TBA, Metrovías, Ferrobaires son todas Cromañón.


 


· Abajo las concesiones ferroviarias. Basta de privatizaciones.


 


· Apertura de los libros contables para ver cómo fugaron los subsidios.


 


· Reestatización del sistema ferroviario con control obrero.


 


· Por un régimen de insalubridad para todos los ferroviarios.


 


· Por un sistema ferroviario al servicio del pueblo.