03/05/2020

Al borde de la quiebra Latam paga 60 millones de dólares a sus accionistas

La Pista

Después de anunciar que su caja apenas alcanzaba para 3 o 4 meses y que no tenían más remedio que bajar el salario de sus trabajadores a la mitad, los accionistas de la aerolínea Latam decidieron repartirse casi 60 millones de dólares, a pesar de los dramáticos pedidos de su Directorio para que no lo hicieran dada su delicada situación económica. Los accionistas huyen como ratas aunque perjudiquen a su propia empresa ratificando que Latam se hunde.


Doble moral


La explicación fue que respetuosos de la Ley de Sociedades Anónimas chilena, no podían hacer otra cosa ya que no hubo unanimidad para mantener esos fondos en la empresa.


Latam es muy respetuosa de la ley que permite a los especuladores vaciarla de fondos pero viola sistemáticamente las leyes para sacarles a los trabajadores su dinero del bolsillo. O paga coimas en todas partes donde opera, para quedarse con negocios y beneficios extraordinarios. Hace pocos días trascendió un audio de un gerente de Recursos Humanos en el que confirmaba que la empresa, y él mismo, estaban dispuestos a violar las leyes si era en beneficio de la aerolínea.


Latam tiene una deuda de 11.000 millones de dólares y con suerte podría obtener un préstamo de 600 millones por parte del Banco de Desarrollo del Brasil. Nada, si lo comparamos con los gigantescos rescates que viene recibiendo la aeronavegación en todo el mundo.


El negocio del rescate mundial


Solo en Estados Unidos Donald Trump ha garantizado 25.000 millones de dólares a las líneas aéreas que operan allí. A las 13 más grandes les entregará el 70% como subsidio directo y el resto a pagar en 10 años con un 1% de interés. Las líneas más chicas recibirán el 100% como subsidio.


Los Estados europeos se impusieron la tarea "patriótica" de rescatar a sus líneas "de bandera". Francia y Holanda a las fusionadas Air France/KLM con 10.000 millones de euros, aunque solo posean el 14% de las acciones. Otro rescate para los accionistas privados.


En Alemania, Lufthansa está a punto de obtener 10.000 millones de euros. Iberia pide "sólo" 1.000 millones.


Sumados estos rescates superan los 60.000 millones de dólares. Un negocio gigantesco con recursos estatales que irán a la especulación financiera, no al pago de los salarios de los trabajadores.


Guerra comercial


La guerra entre líneas aéreas se profundiza con la pandemia y sólo sobrevivirán aquellas cuyos Estados las rescaten, tarea difícil para las quebradas economías latinoamericanas. El desembarco de Delta comprando 20% de Latam y del gigante grupo inversor "ultra low cost" Indigo (Jet Smart), preanuncian una colonización del mercado en beneficio del capital norteamericano. Una salida destructiva para los puestos y condiciones de trabajo. El coronavirus ha desatado una tempestad largamente acumulada. Aerolíneas Argentinas tampoco está inmunizada de esta "pandemia".


Para las conducciones sindicales aéreas, cualquiera sea su sigla, la "paz social" con las patronales y el gobierno está por encima de las necesidades de los que dicen representar. Ellos continúan "en cuarentena", mientras los trabajadores sufrimos toda clase de agravios.


Es hora de actuar, organizándose en cada sector, en cada empresa, en todos los gremios aeronáuticos, realizando asambleas presenciales o virtuales, para frenar a las patronales que durante años llenaron sus bolsillos y hoy quieren que paguemos su fiesta.


Frente a los aprietes y extorsiones de Latam repetimos existe una salida: que la crisis la paguen ellos; que Latam abra sus libros a una comisión de trabajadores electos democráticamente, para ver en que se gastan sus enormes ganancias. Si no pueden seguir operando que sea estatizada incluyendo la totalidad de sus negocios, sin retribución alguna y que se ponga a funcionar bajo el control de sus trabajadores, dentro de un único sistema estatal de navegación aérea. Si se excluye la voracidad empresaria y se pone a los trabajadores aeronáuticos al mando, se podrá brindar un servicio a la necesidad de las mayorías populares.



 

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