17/04/2021

Alimentación: un nuevo acuerdo de pobreza

Se trata de una revisión salarial del 9%, pactada a espaldas de los trabajadores, usando como referencia el valor hora de un año atrás.

El martes 13 de abril se acordó entre las patronales de la alimentación y la cúpula del STIA una actualización del acuerdo paritario de un mentiroso 9%, ya que no se tomó el valor actual de la hora, sino que se tuvo en cuenta el valor hora de abril de 2020. Esto hace que el aumento no alcance siquiera un 7%. Una concesión por parte de la burocracia que acicatea las condiciones de negociación de la paritaria 2021 a partir de mayo, favoreciendo a las patronales.

Este tipo de acuerdo no es una novedad, la burocracia del STIA viene firmando paritarias y revisiones salariales donde nunca se toma el valor de la hora actual, sino el de meses pasados, o, como en este caso, de un año atrás. A su vez, el último acuerdo paritario fue largamente demorado por las patronales, provocando que nuestro salario pierda constantemente frente a la inflación, ante la pasividad y complicidad de una dirección sindical que no llevó adelante ningún plan de lucha real para quebrar la ofensiva de las patronales.

Con esta actualización, la dirección de la STIA pretende maquillar el acuerdo paritario y jactarse de haber conseguido un supuesto 41 %, cuando en realidad se trata de un 39%. Así las cosas, el salario inicial en la alimentación, incluso con esta nueva actualización, continúa por debajo de la línea de pobreza, calculada en $60.000.

Los trabajadores de la alimentación que no paramos de trabajar un solo día en plena pandemia, sufriendo las consecuencias de contagios en cada una de las fábricas, somos condenados a vivir con salarios que se encuentran debajo de la línea de pobreza o apenas superándola.

La pasividad de la dirección del STIA con las patronales no es una novedad, sin embargo, se acrecentó en el último período como resultado de la subordinación de la dirección del gremio al gobierno de Fernández, en función del “pacto social” que promueve el gobierno, el cual se encuentra al servicio del pago de la deuda ilegítima y usuraria con el FMI.

A pesar de que el 2021 comenzó con un ritmo inflacionario que va en ascenso, acumulando una inflación del 13% en el primer trimestre, el gobierno nacional insiste con que las paritarias no superen el 35 % de aumento, cuando la inflación hasta fin de año se proyecta en un 52%.

Frente a esta realidad, los trabajadores de la alimentación tenemos por delante grandes desafíos: en primer lugar, luchar por un aumento real de nuestros salarios, por encima de los índices inflacionarios, para que ningún trabajador de la alimentación se encuentre por debajo de la línea de pobreza. Por otra parte, ante la segunda ola y la multiplicación de los contagios, reclamamos verdaderos protocolos sanitarios elaborados por los propios trabajadores, donde sean estos mismos quienes tengan la potestad de parar la producción en los sectores donde se detecten contagios para defender la salud de los trabajadores.

Esta tarea exige que los trabajadores nos agrupemos y terminemos con una burocracia sindical que solo puede ofrecernos la firma de salarios de pobreza. Desde Tribuna de la Alimentación convocamos a discutir y a impulsar en cada fábrica, la lucha por un aumento real del salario y no con porcentajes disfrazados, en el camino de obtener un salario igual a la canasta familiar -calculada por la Junta Interna del Indec- que hoy se encuentra en los $90.000.

Necesitamos un sindicato independiente de los gobiernos de turno, donde los trabajadores tengamos poder de decisión frente a las paritarias, discutiendo y votando los montos a reclamar y la aprobación o rechazo de las negociaciones paritarias. Convocamos a todo el activismo del gremio, a sumarse a esta tarea.

 

 

   

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