29/06/1994 | 422

Ante el Plan de Lucha de la UOM

Los 1.500 delegados de todo el país que concurrieron al Congreso Nacional de la UOM el pasado miércoles 22, le impusieron a la burocracia un recule en la posición de ésta de volver a un plan de lucha de dos horas por turno, que reiteradamente ha fracasado en el pasado. La “sensación térmica”  de los asistentes fue que obtuvieron una fenomenal victoria, y los diarios del día siguiente se esforzaron por acentuar esta impresión. La realidad, sin embargo, es que la burocracia de la UOM produjo un recule calculado y que no ha perdido su capacidad para enfrentar con éxito el plan de lucha que le impusieron los delegados.


El plenario nacional de la UOM tuvo lugar en el marco de una verdadera “explosión reivindicativa” de las masas de todo el país y luego de la reciente derrota de la patronal “electrónica” de Tierra del Fuego. En los pronunciamientos de fábrica y de algunas seccionales previos al Congreso, se repudió en forma particular la política de los “paritos” de media, una o dos horas, que invariablemente terminaban en “conciliación obligatoria”; lo mismo ocurrió con la política de dividir la discusión del convenio por Ramas y al virtual congelamiento salarial, con excepción de los vinculados a la industrai automotriz (en las cuales rige, de todos modos, un duro régimen de “flexibilización laboral”).


Con el conocimiento anticipado y preciso de esta situación, la dirección de la UOM previó la necesidad de un recule, esto para conservar integralmente la dirección del plan de lucha y a partir de esto adaptarlo a los ritmos de su propia política y perspectiva. Por de pronto logró poner un paréntesis de dos semanas hasta el 4 de julio. Evitó convocar asambleas posteriores al plenario y logró demorar un mes el inicio de una huelga indefinida.


¿Cuál es el esquema de la UOM? La política del secretariado pretende repetir con alguna modificación lo hecho por José Rodríguez en el SMATA, que produjo un paro puntual para presionar, incluso a favor de las patronales acosadas por el incumplimiento de las exportaciones previstas en el régimen automotor. La UOM se coloca claramente también en el terreno de la “defensa de la industria nacional”. En el plenario esto fue reivindicado por los delegados de varias seccionales afines al secretariado y por el propio Guerrero al concluir la primera ronda de intervenciones.


Con este tema, el secretariado de la UOM expresa fundamentalmente una división de la burguesía, que ha llevado hasta al mismo Redrado (hombre de los Fondos de Pensión Norteamericanos) a declarar en todos los medios que el “plan Cavallo” está “agotado” y que es necesario “incentivar” la producción. La burocracia de la UOM va a este conflicto tratando de debilitar al ala del gobierno que se opone a los subsidios a la industria nacional; por eso trata de hacer un plan de lucha lo más estirado en el tiempo que sea posible, para no poner en aprietos a las patronales, para que no se jodan sus producciones ni sus stocks.


La UOM les da un mes para prepararse para una eventual huelga indefinida. Si hubiera querido forzar a las patronales a que larguen aumentos habría lanzado una huelga contundente de inmediato, que las perjudique en sus mercados, como lo hicieron los compañeros fueguinos.


La otra cuestión es el planteo salarial. El plenario de delegados de Ciudadela (excluido ex profeso de la lista de oradores) había votado un reclamo del 60% de aumento. En el Congreso se aprobó, aunque en forma confusa, un aumento del 30%, lo cual para las escalas más bajas es una verdadera miseria, en especial luego de un congelamiento salarial de 38 meses. La UOM se adapta a “atar” cualquier concesión salarial de las patronales a “arreglos” de “productividad” y peores condiciones de trabajo. Eso es lo que está haciendo José Rodríguez luego de la movilización de los mecánicos. Esta cuestión salarial no pudo ser debatida ni refutada en el plenario, pero va a tener una enorme incidencia en cuanto comiencen las negociaciones con las cámaras patronales.


El plenario dio la impresión de quebrar el histórico “verticalismo” de los “caciques” metalúrgicos, pero el secretariado ya estaba preparado para ello. Ya habían sido abucheados en Córdoba; y en Rosario también se había rechazado la política de los “paritos” y de negociación por Rama.


Es necesario tomar conciencia de los límites de este plan de lucha dirigido por la burocracia, si queremos llevarlo a la victoria ¡Convocada por Caro Figueroa, la burocracia ya está haciendo de nuevo reuniones (negociaciones) por Rama! El secretariado ha salido a pelear en el salvataje de las patronales “nacionales”.


Para superar la política de la burocracia y su control asfixiante del plan de lucha, planteamos: 1) asambleas generales de seccionales, donde se informe lo resuelto por el plenario y se discutan sus conclusiones; 2) un reclamo del 60% de aumento salarial; 3) que el próximo congreso de delegados tenga lugar con un paro y asistencia masiva de afiliados.


Es necesario que, con esta plataforma, agrupemos a los activistas en todas las fábricas y seccionales. Sólo desatando un proceso de organización y politización del conflicto se podrá romper el estrangulamiento político de la burocracia y darle una perspectiva de triunfo al plan de lucha.


¿Cambió la UOM, como consecuencia del Congreso? Sería un error hacer semejante caracterización. Sólo puede cambiar con una nueva dirección. Es necesaria una tarea de delimitación política, para que se puedan expresar las tendencias profundas que están incubadas en la explosión reivindicativa que recorre al país.

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