Sindicales
31/3/2026
Aprovechemos el fallo judicial contra la reforma esclavista
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La situación de los trabajadores es cada vez de mayor rechazo a la reforma laboral
La Justicia Nacional del Trabajo emitió un fallo que suspende de forma cautelar (provisoriamente) la aplicación de una importante cantidad de artículos -83 en total- de la ley 27.802 de Reforma Laboral, aprobada por el Congreso en febrero pasado e impulsada por el gobierno de Milei con el acompañamiento del PRO, la UCR y un sector de peronismo, entre otros bloques políticos.
Esta reforma laboral, vigente desde marzo, constituye un ataque histórico a los derechos de los trabajadores, a la estabilidad laboral, al salario, a los convenios colectivos de trabajo, al derecho de huelga, de asamblea, y un largo etcétera.
La resolución judicial, en línea con otros precedentes, aunque de mucho mayor alcance por la gran cantidad de normas que abarca, suspende temporariamente la aplicación de las principales modificaciones antiobreras introducidas en las leyes que rigen las relaciones laborales. Algunos aspectos a destacar son la suspensión de todo el articulado del Fondo de Asistencia Laboral que vino a reemplazar el régimen de indemnizaciones por despido de la LCT (Ley de Contrato de Trabajo); del llamado banco de horas (eliminación de las horas extras), de las limitaciones en el ejercicio del derecho de huelga, a la protección y ejercicio de la actividad de los delegados gremiales, de la derogación de leyes como la de teletrabajo, de la exclusión de la LCT de los trabajadores “independientes”, fraccionamiento de la licencia por vacaciones, entre otras cuestiones de gran importancia.
La decisión judicial representa, por supuesto, un claro golpe a la reforma laboral y a todos sus sostenedores, principalmente al gobierno y al conjunto de la patronal que sin fisuras apoyó esta reforma.
El propio fallo destaca que, previamente a su entrada en vigencia, necesariamente la ley deberá ser sometida a un control de “constitucionalidad” y “convencionalidad” por parte del Poder Judicial, esto en razón de la posible afectación de los derechos de los trabajadores pero también de la seguridad jurídica (de la patronal y sus negocios). La propia justicia laboral nacional que Milei quiere disolver y transformar en un fuero residual es uno de los elementos centrales que explican la actual crisis y que interviene advirtiendo que no se podrá prescindir de ella.
Todo esto preanuncia un escenario de empantanamiento y mayor crisis en el proceso de aplicación de la reforma laboral.
¿Se demostró entonces acertada la estrategia de “judicialización” de la reforma laboral llevada adelante por la CGT? No.
La situación de los trabajadores es cada vez de mayor rechazo a la reforma laboral, en la misma línea de lo que sucede respecto al gobierno, producto de la crisis social que se expande, con bajos salarios y desocupación en aumento, a lo que hay que sumar la saturación de las modalidades de empleo precario y no registrado por aplicaciones que ha venido actuando como una especie de válvula de escape.
Aún en una situación política en la cual el gobierno encuentra claros límites para la aplicación de la reforma laboral, por “arriba” por la crisis general, los cierres de fábricas y empresas de todo tipo y la que se desarrolla en particular con un sector del Poder Judicial, como por “abajo” por la oposición y lucha de los trabajadores como la ocupación de Fate, distintos aspectos de la reforma laboral incluso se han venido aplicando y consolidado (por ejemplo eliminación de las multas en el empleo no registrado, modificaciones en los procedimientos en la justicia laboral perjudiciales para el trabajador, cambio en el régimen de enfermedades y accidentes laborales), sumado a la reforma laboral que se aplica en los hechos en los lugares de trabajo, con la connivencia de las burocracias sindicales de cada gremio.
La estrategia de “judicialización de la reforma laboral” (con mínimas medidas de fuerza aisladas) ya ha demostrado que apunta hacia la defensa de los intereses propios de la burocracia sindical con los derechos de los trabajadores como moneda de cambio.
No se trata por supuesto de un freno definitivo a la reforma laboral, sino de una crisis de la cual nos debemos valer para impulsar la movilización de los trabajadores en el camino de la huelga general. Impulsemos plenarios de delegados y asambleas, pronunciamientos. Luchemos por el salario uniendo esa lucha a la oposición a la reforma laboral. Que no pase la reforma esclavista.



