26/10/2017 | 1479

Asambleas fabriles y plenarios contra la reforma laboral y jubilatoria


Tras su victoria electoral, Macri convocó a un “acuerdo nacional” que tiene por eje un plan de guerra contra la clase obrera:  por un lado, la reforma jubilatoria para extender la edad “de acuerdo a la longevidad”. De ese modo piensan financiar los gastos parasitarios del Estado en intereses de la deuda (406.000 millones de pesos en el Presupuesto 2018), las exenciones impositivas previstas (343.000 millones, ídem) y las que vienen, derivadas de la rebaja de aportes sociales y amnistía de multas con la excusa del blanqueo de trabajadores -una política que ya se está ejecutando desde 2014 por iniciativa del kirchnerismo y que ha fracasado. Además, y junto a una reforma impositiva de las provincias a favor del gran capital, completar la “armonización” de los regímenes jubilatorios especiales, otro ataque al jubilado.


 


El menú se completa con los tarifazos, que volverán a golpear el poder adquisitivo de salarios y jubilaciones. Por lo pronto, el aumento de combustibles de hasta 12,5% superó todas las expectativas y dejará a la baja las paritarias 2017.


 


El plan de guerra se completa, o tal vez tenga su componente más importante, en el emprendimiento de un vasto plan de superexplotación obrera, mediante el aumento de jornadas y ritmos de producción; eliminación de protección de higiene, salubridad y categorías; destajo por presentismo; multifunción y polivalencia funcional; trabajo juvenil semigratuito y precario; bloqueo del acceso a la Justicia; agravamiento del régimen de ART y desinversión en protección de accidentes; eliminación del rubro in-itínere; designación de 40 jueces antilaborales en juzgados vacantes; régimen de trabajo flexible a domicilio, todo mediante flexibilización de convenios marcos y multiplicación de convenios por empresa y aún individuales, donde no se descarta el trabajo intermitente. En este caso,  al estilo del puerto de Mar del Plata, santuario de la flexibilización laboral. Se trata de un ataque a la propia ley de Contrato de Trabajo y a los golpeados pilares que aún están en pie del derecho laboral, ahora llamados “industria del juicio”. La Reforma, de acuerdo al Coloquio de Idea, puede ser diferente a la de Brasil, pero aún peor. Sólo que aquí se buscará la anuencia directa y explícita de la burocracia sindical colaboracionista (pacto Macri-CGT), ofreciendo a cambio la preservación del “modelo sindical” del unicato verticalista, el ajuste y privatización en salud –que los burócratas exigen para sus obras sociales y el gobierno para el hospital público -y un ataque en regla al clasismo. No se excluye, en este punto,  un agravamiento de la ley sindical,  con recortes al derecho de huelga.


 


Estos puntos fueron el eje del Plenario de Lanús, impulsados en plena campaña electoral por el PO e IS. Y también de la movilización del 12 de octubre motorizada por el clasismo  a partir del Sutna, sólo eludida por las izquierdas partidarias del “frente antimacrista” con el sujeto invisible -e inexistente- de la resistencia kirchnerista. Llamamos a todo el activismo a romper con esa estrategia de subordinación y derrota y a motorizar una vasta campaña política de asambleas obreras, plenarios de delegados y activistas contra la Reforma Laboral y Jubilatoria, para apoyar y desenvolver cada lucha y poner en movimiento las reservas de lucha de la clase obrera argentina.

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