27/03/2003 | 794

Así luchamos

Durante más de 12 horas, los compañeros de Sasetru mantuvieron una vigorosa resistencia contra el desalojo policial. Lo que había sido concebido como un operativo rápido, aprovechando el sigilo con que fue tomada la decisión judicial, se fue convirtiendo con el correr de las horas en una verdadera pesadilla para las autoridades judiciales y policiales.


El operativo policial comenzó en la madrugada y se fue ampliando en el transcurso de la jornada, forzado por la presencia continua de luchadores del Polo Obrero, que se concentraron para defender la ocupación. Este operativo limitado se transformó en un gigantesco despliegue, con la presencia de 750 efectivos, carros de asalto, perros adiestrados y la caballería, todos apoyados por un helicóptero que sobrevolaba constantemente la zona.


Pero no fue suficiente para quebrar la lucha. Los ocupantes actuaron con determinación y firmeza, y enfrentaron esta desmedida «maquinaria bélica». Cuando la policía finalmente, luego de largos preparativos, irrumpió violentamente en la planta, cuyos accesos habían sido sellados, los compañeros de la fábrica se refugiaron en la parte superior de la misma. En la terraza de la planta se mantuvo una agitación constante, entonando cánticos y consignas y desplegando las banderas de la Cooperativa Sasetru Gestión Obrera, recuperada por vecinos y trabajadores de la zona.


Mientras tanto, los compañeros de la Interbarrial, apoyados por móviles que habían comenzado a circular a partir la madrugada y con más intensidad desde el amanecer, recorrían los barrios aledaños a la fábrica y convocaban a los vecinos a concentrarse en la puerta y a respaldar la defensa de la ocupación. Cuando se acercaba el mediodía y la noticia del desalojo de Sasetru ya había ganado la primera plana de los medios, centenares de compañeros se acercaron a las inmediaciones para hacer el aguante. Se encontraban delegaciones de las fábricas recuperadas como Grissinópoli, Ghelco, Lavalán, de asambleas populares y juntas vecinales, del movimiento estudiantil y de las organizaciones piqueteras, empezando por el Polo Obrero. El aguante a la ocupación se mantuvo durante toda la jornada y fue clave para la resistencia que sostuvieron los compañeros que protagonizaban la ocupación.


Incluso cuando la represión doblegó la resistencia en la terraza, se impidió que la policía identificara a los ocupantes como pretendía inicialmente. Se retiraron de la planta todas las herramientas y objetos que habían sido aportados por la Cooperativa. En tercer lugar, la salida fue en bloque y simultánea de todos los compañeros.


Ante la noticia de que el Concejo Deliberante estaba a punto de tratar el proyecto de expropiación, los compañeros permanecieron apostados frente a la planta, con el objetivo de reingresar a la misma una vez aprobada la ley. La permanencia en esas condiciones se prolongó durante casi seis horas y fue decis iva para forzar la votación de la ordenanza. Bajo la presión que representaba la movilización en curso, la permanencia frente a la planta y el aguante, se aprobó en tiempo récord la ordenanza y se logró que la presidenta del Concejo Deliberante y el secretario de Gobierno, junto con un grupo de concejales, se hicieran presentes en la fábrica para comunicar tal resolución y encabezaran una entrevista con el juez para ponerlo en conocimiento de esa decisión y solicitar que dejara sin efecto el desalojo. Haciendo caso omiso a la resolución del Concejo Deliberante, el juez confirmó y persistió con el desalojo.


A partir de esa determinación del juez tuvieron lugar, cuando ya promediaban las 6 de la tarde, los momentos más dramáticos de la jornada. En asamblea, los compañeros resolvieron no retirarse. Ante la mirada de millones de personas que seguían los hechos desde sus pantallas, se vio cómo los efectivos policiales procedían a detener a Pablo Heller y enseguida a sacar violentamente del lugar a todos los compañeros, que seguían sentados en medio del predio y no se movían, al canto de «Sasetru es de los trabajadores y al que no le gusta se jode, se jode».


La noticia del desalojo violento y de las detenciones desató la indignación de los mil compañeros que estaban haciendo el aguante y la violencia policial a gases y balas de goma. Los compañeros no se quedaron atrás, y repelieron la acción policial.


Esta imborrable jornada que empezó a la madrugada y se prolongó durante todo el día, culminó con una movilización a la Comisaría 6ª para reclamar la inmediata libertad de Pablo Heller. En un clima de festejo, se marchó por la calles de Avellaneda, dejando claro que «a Sasetru volveremos».


Vamos a una lucha hasta las últimas consecuencias, dirigida a recuperar la fábrica para los trabajadores.

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