14/10/2010 | 1150

Ataques a los choferes

La actual escalada de violencia contra los colectiveros se ha trasformado en un importante problema político y gremial. Se han registrado desde marzo diez paros impulsados directamente por los compañeros de las líneas agredidas. El cuerpo de delegados de Ecotrans paró la semana pasada once líneas del grupo Plaza. Los últimos ataques a los trabajadores obedecieron a represalias por parte de usuarios que pretendían viajar gratis. Las patronales sancionan con duras suspensiones los casos de viajes sin boleto. También es notoria la ausencia de la policía en los recorridos más conflictivos. Las empresas tampoco estructuran una seguridad para los choferes por razones de «costos».

La dirección de la UTA no tiene ninguna política de reclamos de inversiones en seguridad. Mantiene interminables reuniones con las policías departamentales, de donde no salen soluciones. La policía ‘protege’ propiedades de más ‘valor’ que la vida de los trabajadores. La burocracia ha inventado un reclamo de instalación de un llamado «botón anti-pánico» directo al 911, que es abiertamente repudiado por los choferes por lo conflictos que suscitaría en el medio de transporte y porque los identificaría ante los agresores.

En julio de 2008, Fernández, el sucesor de Palacios en la UTA, había reclamado que se hagan cabinas cerradas para separar a los choferes de los pasajeros. Pero el mismo Fernández desactivó el reclamo por pedido de las patronales, que quieren más subsidios por menos inversiones. A la «inseguridad».hay que combatirla con inversiones a cargo de las patronales.

Las cabinas, la iluminación en el trazado de los recorridos, la garantía de un recorrido sobre calles de cemento y que las empresas garanticen la seguridad de los choferes en los finales del recorrido, es un programa para toda la UTA.

En esta nota

uta

También te puede interesar:

Salarios 20.000 pesos por debajo de la canasta básica.
Sus compañeros de la línea 218 movilizaron a la Comisaría y a Gral.Paz.
Por un plan de lucha en defensa del salario y las condiciones laborales.
Pese a ser diabético, no había sido licenciado. No recibió atención por parte de la obra social de UTA ni de Ioma.
Con el despido de un chofer que padece cáncer, el Grupo Dota muestra nuevamente que no tiene límites para imponer abusos patronales.