Sindicales

30/1/2026

Automotrices: la importación de autos chinos pone en jaque a los trabajadores metalmecánicos

Con el desembarco de miles de unidades, los más perjudicados son los operarios de las automotrices y autopartistas instaladas en el país.

BYD.

La automotriz asiática BYD se ha convertido en poco tiempo en la mayor vendedora de sus propios autos chinos con nuevas tecnologías de propulsión en la Argentina. Su estrategia de venta fue colocar una gran cantidad de concesionarias propias de la marca, sin intermediarios; y como si fuera poco, cuenta con su un barco capaz de transportar hasta 7.000 unidades, abaratando gastos de logística.

Sin ser una “gran oferta” para la clase trabajadora, ya que los precios van desde U$D 23.000 a U$D 37.000, cifras inalcanzables para cualquier trabajador registrado cuyo salario promedio fue en 2025 de $1.790.000 (promedio mentiroso), y sobre todo para esos trabajadores que apenas superan los $600.000.

Sin embargo, el gobierno de Milei sale a festejar “la libre competencia” y la “autorregulación del mercado”, sin tener ningún miramiento en los puestos de trabajo que se pierden desde hace tiempo en la industria automotriz y autopartistas.

Según el gobierno, hay que reconvertirse individualmente para poder competir en un mundo liberal. Tanto los empresarios como la mayoría de los dirigentes, de todo el arco político, acompañados por las burocracias sindicales, aprovechan la coyuntura político-social para ir a fondo contra las y los trabajadores implementando la “modernización laboral” en todos los rubros y servicios, incrementando en miles el número de desocupados.

Particularmente en las automotrices, tanto en Toyota como en Volkswagen, en las distintas terminales ubicadas en nuestro país, luego de varios meses de suspensiones intermitentes de personal y del receso vacacional, los trabajadores se reencontraron con “arreglos voluntarios” y con maniobras de apriete aún mayores. Los voceros patronales “aconsejan” arreglar ahora aprovechando la oferta económica, porque más adelante no se garantiza un “arreglo voluntario”, y aseguran que “sobra gente”.

Por otro lado, Martin Galdeano, presidente de Ford Sudamérica, sigue insistiendo con la necesidad de una reforma tributaria y le pidió personalmente al ministro de Economía, Luis Caputo, que profundice la agenda de reducción de impuestos ya que afectarían la producción y la exportación de vehículos, empeorando la competitividad entre sus propias filiales del resto del planeta.

En la misma línea declaratoria, el CEO aseguró que debido a la carga impositiva tuvo que retroceder en el proyecto de fabricar el modelo “Ford Everest” en la planta de General Pacheco, pero “confirmó” (de la misma manera que lo había hecho con la Everest) que seguirán con las inversiones necesarias para producir en 2027 la “Ranger Tremor”, que se sumará a las nuevas versiones de la Ranger que saldrán a partir de marzo.

En la conversación con el ministro, Galdeano destacó el "nivel industrial" que se logró en la planta de General Pacheco: “Es un centro de última generación, con productividad y calidad de clase mundial”. Sin embargo, volvió a insistir en que el objetivo exportador de la terminal bonaerense se ve imposibilitado de competir debido a los altos impuestos provinciales y municipales. “Sin exportaciones, sería una planta sin futuro”, advirtió.

Para las patronales todo, para los trabajadores solo peores condiciones laborales

Muchas patronales, sin importar el rubro o servicio brindado, vienen aplicando la reforma laboral en los hechos desde hace tiempo; y ahora han acelerado a fondo, despidiendo, desarmando cuerpos de delegados, y flexibilizando y sobrecargando las tareas de los empleados.

Contando con el apoyo del gobierno y con la complicidad de los burócratas sindicales, los empresarios descargan sobre las espadas de las y los trabajadores la crisis económica, pero se abroquelan para seguir sosteniendo sus ganancias.

Particularmente en el sector automotriz, el Smata viene dejando pasar el ajuste y las reformas propatronales desde hace varios años, dirimiendo sus disputas internas, (los de Marique contra los de Pignanelli) y fomentando la división entre los operarios, logrado así un debilitamiento de la organización para garantizar la productividad de las empresas en desmedro de las y los compañeros metalmecánicos. Ante esta situación debemos organizarnos por debajo en cada sector de trabajo, sin exponerse a la vista de los que hoy son perros de caza de los patrones.

Si bien hay una reserva de lucha en el movimiento obrero, que enfrenta los despidos y los avasallamientos patronales, es momento de organizar a toda la clase trabajadora para no dejar pasar la reforma laboral esclavista y derrotar al gobierno de Milei y a sus cómplices.

La crisis de “los de arriba” en la Argentina de Milei y la lucha de los trabajadores
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prensaobrera.com