02/02/2006 | 932

Barrio piquetero en Villa El Libertador

Por J. N.

Hace poco más de dos años, el Polo Obrero de Villa El Libertador junto a vecinos de la zona ocupaban un predio aledaño, propiedad del Estado provincial. El reclamo fue dirigido no sólo a la posesión de las tierras, sino también a la construcción de las viviendas y de la infraestructura del barrio.


 


En el devenir de la lucha, el gobierno quiso neutralizar a los piqueteros, metiendo en la discusión y el reparto a una iglesia evangélica y a tres cooperativas (algunas habían ocupado otros lotes), conformando una mesa de trabajo.


 


Cuando finalizaba 2005, el gobierno anuncia que no construirá las casas que se había comprometido levantar, ya que los fondos se asignarán al programa de viviendas de la clase media. Ante el incumplimiento, la mesa resuelve la toma de la Catedral, la cual se realiza el 5 de enero. Luego de varios días y de una importante repercusión en los medios, el Estado provincial y nacional se echan para atrás, y este último habilita una extensión del Plan Federal II, correspondiendo para la cooperativa que el Polo integra junto a los vecinos de la zona, 158 viviendas.


 


Ha sido la delimitación y la lucha consecuente del Polo lo que ha llevado a la victoria; esto explica las provocaciones mediáticas del secretario de Información de la Provincia y el intento de aislar a los piqueteros. Esta tarea deberá profundizarse en el próximo período; De la Sota ya anunció, entre otras cosas, la eliminación de la totalidad de la asistencia a los comedores. El intento de aislar a los piqueteros tiene como límite la propia política de entrega y hambre del gobierno. Los piqueteros, en especial los del Polo, tienen las condiciones necesarias para convertirse en la punta de lanza de los explotados.

También te puede interesar:

Entre la interna y el ajuste que no se puede disimular más.
Mientras se anuncia los beneficios para empresarios en la Zona Franca, se desarrollan causas penales a quienes luchan por trabajo genuino.
No al desalojo, basta de amedrentamiento y prepotencia policial.
Al hambre y el ajuste los enfrentamos en las calles y con un plan de lucha.