11/07/2020

CABA: ya antes de la cuarentena los trabajadores de “la ciudad más rica” eran pobres

En defensa del salario, reapertura de paritarias, actualización por inflación. Abajo la Ley de Emergencia: un planteo para asambleas docentes

Con los cajeros reflejando la postergación y el pago en cuotas del aguinaldo de la gran mayoría de los trabajadores registrados de la Ciudad, el gobierno de CABA publicó el informe de ingresos del primer trimestre del año realizado por la propia dirección de Estadística de la Ciudad.

Dicho informe arranca informando que “durante el primer trimestre de 2020, el ingreso medio de la población alcanzó $46.429, presentó un aumento de $13.685 con respecto al mismo trimestre del año anterior, con una tasa de crecimiento del 41,8%». Dicho aumento del 41,8% contrasta con la inflación interanual que hubo entre abril de 2019 y 2020 que suma en total 53,4%. Es decir que en el gobierno de la Ciudad reconoce que en el último año hubo al menos una pérdida de ingresos mayor al 10%.

Pero incluso esos números están distorsionados porque como lo señala el cuadro 2 del estudio se cuenta no solo a los trabajadores asalariados y a los monotributistas sino también a “patrones y empleadores”, los que obviamente por la desigualdad de ingresos que tienen empujan toda la escala para arriba.

Se observa una realidad más alarmante al analizar la mediana del ingreso de la ocupación principal, que en los hombres da que por un promedio de 39 horas trabajadas semanalmente perciben 36 mil pesos mensuales, mientras que las mujeres sufren una precarización y explotación mayor, ya que por un promedio de 33 horas semanales cobran 30 mil pesos mensuales. Si bien pueden tener otro ingreso, estamos hablando que el ingreso de la mitad de población en su ocupación principal (y que si vemos la cantidad de horas representa una jornada laboral) está muy por debajo de la canasta de pobreza que el Indec calculaba en marzo en 42 mil pesos.

Al analizar los ingresos dividiéndolos en categorías o percentiles, tenemos que un 10% de la población activa contaba con un ingreso mensual promedio por ocupación principal de 6.007 pesos. Otro 10% registra un ingreso promedio de $13.341 y así sucesivamente hasta que solo un 30% cobra de promedio por arriba de 42.000 pesos. Por lo que alrededor del 70% por ciento de los ocupados en la Ciudad no cubre con su ocupación principal las necesidades de una familia para no ser pobre.

Esto en la Ciudad más rica y donde los costos de vida son mayores. Según un informe otra vez de la misma DGEyC, en marzo el valor medio de los alquileres en CABA era de 27.549 pesos un 3 ambientes usado y de 18.776 un dos ambientes sin incluir impuestos y expensas. Estos números explican por qué la población de la ciudad no crece, y lo único que crece es la población que vive en las villas, asentamientos o directamente en la calle. Los bajos salarios empujan a irse a vivir afuera o caer en situaciones de indigencia o pobreza. Otro sector de trabajadores se sostiene a partir de la superexplotación, la acumulación de trabajos y una jornada laboral cada vez más larga. Es el caso por ejemplo de los docentes que por un cargo cobran en mano $32.800, muy por debajo de la línea de la pobreza. Por lo que la gran mayoría de los docentes se ven obligados a trabajar dos cargos o hasta tres para poder sobrevivir y sostener su familia.

Llueve sobre mojado

Hay que tener en cuenta que este informe analiza la situación hasta marzo, es decir anterior al desarrollo de la cuarentena. La catástrofe económica y social que estamos viviendo es el producto de una crisis claramente previa al Covid y que este solo aceleró dramáticamente.

La política de bajos salarios y pérdida de ingresos frente a la inflación venía desde hace tiempo, pero en el marco de la pandemia y la cuarentena se ha agravado el ataque de las patronales con despidos, suspensiones, rebajas salariales y aguinaldo en cuotas. Larreta impulsó en la Legislatura el voto de la Ley de Emergencia Económica que le permite redireccionar partidas presupuestarias y congelar salarios en el marco de la creciente inflación. A la vez que decretó el pago del aguinaldo en cuotas para docentes y municipales. Mientras Alberto Fernández no se cansa de felicitar las medidas que viene tomando el gobierno de la Ciudad, a la vez que también decretó el pago del aguinaldo en cuotas y el congelamiento salarial de hecho para estatales.

El IFE de 10 mil pesos apenas cubre un cuarto de una canasta que como vimos es irrisoria para vivir en Buenos Aires. Es necesario levantar el reclamo de un verdadero seguro para los desocupados y el salario igual a la canasta básica familiar.

Mientras a nivel nacional la CGT firmaba con la UIA y el gobierno un acuerdo de baja salarial, en la ciudad las direcciones de los principales sindicatos no salen activamente a rechazar el ajuste que viene desarrollando Larreta. Es necesario romper el inmovilismo de las direcciones sindicales como el de la celeste de UTE-Ctera (Unión de Trabajadores de la Educación) que en estos meses de cuarentena y de continuo ajuste, no han llamado siquiera a una asamblea o plenario de delegados para que el conjunto de la docencia pueda deliberar y votar un plan de lucha en defensa del salario y las condiciones laborales y contribuir así a la defensa necesaria de todo el movimiento obrero.

Recordemos que aún está vigente la última cuota del salario docente –hoy el inicial está en $32.800– y el 1° de julio ha vencido la paritaria docente de caba, que debería ser convocada urgente. Actualizando el salario por nivel de inflación, tal como lo hemos planteado desde Tribuna Docente.

No hace falta esperar el próximo informe trimestral para ver cómo se profundiza la baja salarial y la catástrofe social que vivimos los trabajadores. Para enfrentar el ajuste y el congelamiento salarial, la UTE-Ctera debe convocar de manera urgente una asamblea que delibere y resuelva la lucha por la reapertura de las paritarias, el salario igual al costo de la canasta familiar con un cargo, revalorizar el salario básico y colocarlo a la altura de la inflación y del costo de vida.

Vamos por:

En defensa del salario: reapertura de paritaria, actualización mensual por inflación.

No a ley de emergencia

No a los ceses de docentes. Ningún docente sin ingreso.

Realización de actos públicos con control directo de la docencia. Vigencia plena del Estatuto del Docente.

Entrega de dispositivos digitales y garantías de conectividad gratuita para estudiantes y docentes.

En defensa de la educación pública, no al pago de la deuda externa, impuesto progresivo a las fortunas y las rentas. Que la crisis la paguen los capitalistas.

 

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