09/06/2020

Call Centers, teletrabajo y superexplotación laboral

Necesitamos un aumento y paritarias ya.
Naranja Teleoperadores de Comercio en la CSC

Los teleoperadores tercerizados, encuadrados en el convenio colectivo de empleados de comercio, nos encontramos en un nuevo escenario de mayor explotación laboral. La modalidad de “home office” (trabajo desde casa) fue forzada por la pandemia, que trajo nuevos problemas y peores condiciones de trabajo, con exigencias de productividad sin límite, ante la ausencia de toda respuesta sindical de una estructura completamente burocrática y de espalda a los/as trabajadores/as.

 

Las empresas que tercerizan la atención al cliente en los centros de llamados (Call Center) atomizaron los “centros” en los domicilios particulares de miles de trabajadores/teleoperadores que atendemos los servicios de organismos del Estado y de empresas privadas de telecomunicaciones, bancos, financieras, seguros, prepagas, obras sociales y una larga lista. Esta nueva modalidad permite ahorrarse millones en gastos de energía, conectividad (obligan a usar y consumir los datos propios), recursos tecnológicos, alquiler, limpieza, mantenimiento de las oficinas, etc. La prohibición de aumentos de tarifas y prohibición de despidos quedó para la tribuna, ya que continúan los aumentos tarifarios, al igual que los despidos, suspensiones y recortes salariales. Las patronales dueñas de los Call Center recurren a los subsidios del Estado, que salen de los fondos de los jubilados de la Anses, para pagar los sueldos en empresas que no están en crisis: un negocio redondo por donde se lo mire.

 

Superexplotación laboral

 

La cara más oscura del teletrabajo implica la superexplotación con un salario en caída libre. El atraso salarial obliga a los trabajadores a adicionar horas para “quien necesite el dinero”, trabajando cada vez más, las cuales son horas “adicionales” y ni siquiera se pagan como horas extras. Las empresas, en muchos casos, prometen bonos vinculados a la cantidad de horas trabajadas, efectividad y productividad, pero las “métricas” que miden el “desempeño” en cantidad de reclamos o trámites realizados solo sirven de excusa para aumentar incesantemente la productividad en una tarea insalubre que debería tener un máximo de seis horas diarias, como jornada laboral, con descansos y pausas establecidas para evitar el desgaste y preservar la salud de los teleoperadores. Aquellos que cobran los ansiados bonos, cuyos montos son muy bajos, atraviesan prácticamente una epopeya cumpliendo todo tipo de exigencias y siempre terminan adeudando horas y recibiendo descuentos.

 

¿Home sweet home?

 

La casa no es una oficina: se cae un sistema, se cortó la luz, no tengo conectividad, no tengo el espacio acorde, la familia ronda mientras trabajamos, son los problemas más frecuentes. Las empresas escuchan y controlan las llamadas en un sistema de vigilancia y control excesivo y permanente. Sin embargo, cada minuto que se pierde por algún problema, que en la mayoría de los casos es ajeno al trabajador, va a descuento compulsivamente o tiene que ser recuperado extendiendo la jornada insalubre con padecimientos auditivos, nódulos en las cuerdas vocales, trastornos de ansiedad; problemas posturales, cervicales, en el cuello, hombros y tendinitis que deberían ser contemplados. Empezando por limitar la jornada laboral y prohibiendo que se sumen horas y tareas. Pero para eso necesitamos un aumento y recomposición salarial de emergencia.

 

¡Paritarias y aumento salarial!

 

La Naranja de Teleoperadores llama a todos los trabajadores de los Call Center, que hoy se encuentran en su casa trabajando, a buscar los medios para organizarnos y elevar los reclamos a los delegados, al sindicato de empleados de comercio (SEC) y a los sindicatos con trabajadores tercerizados, para reclamar nuestros derechos.

 

Muchos trabajadores de comercio vienen cobrando un bono de $5.000 mensuales a partir de luchas y reclamos, por ejemplo en los supermercados. Los teleoperadores también estamos trabajando y necesitamos un aumento salarial de emergencia para llegar a fin de mes. No a la superexplotación laboral. Si se cae el sistema o no funciona la conectividad no corresponde descontar o recuperar horas. Las empresas deben proveer los recursos y herramientas para el teletrabajo y un plus salarial por gastos de conectividad, energía, etc. Provisión de silla ergonómica. Defensa de la salud y reducción de la jornada. Ningún descuento por licencias legales y de convenio (enfermedad, maternidad, paternidad, estudio, etc.). Prohibición de despidos y suspensiones. No al aguinaldo en cuotas. Abajo la tercerización laboral. Paritarias ya.

 

Por todos estos reclamos, el 16 de junio la Naranja llama a participar y convoca a la jornada nacional de lucha y la movilización a Plaza de Mayo del Plenario del Sindicalismo Combativo.

 

 

 

 

 

 

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