07/07/2021

Carne: los exportadores movilizan, la burocracia va detrás

El gobierno no logra bajar los precios ni cuida los puestos de trabajo.

Este viernes 9 de julio se desarrollará una movilización de las patronales del agro con epicentro en San Nicolás, en la provincia de Buenos Aires, aunque la jornada se replicará en las distintas provincias del país. Rechazan sobre todo la reducción por cupos a la exportación de carnes en un 50%, pero la ocasión capitalizará un descontento general de los exportadores con la política del gobierno sobre el comercio exterior.

Tal es así que otro de los reclamos fuertes será, por ejemplo, contra el traspaso provisorio de la administración de la Hidrovía Paraná-Paraguay (el estrecho por el que circula el 80% de las exportaciones nacionales) a manos de la Administración General de Puertos por un año hasta adquirir una nueva licitación privada. La burguesía agroexportadora con el Consejo Agroindustrial, la Sociedad Rural y los grandes consorcios nucleados en la Mesa de Enlace a la cabeza convocan a los productores agrarios y a “la ciudadanía” en general, para “defender la institucionalidad sin militancia política”.

Las patronales de la carne buscan plantarse frente a los cupos a la exportación fijados con el gobierno, en un intento por contener aumentos de precios que acumulan cerca de un 75% interanual. La medida oficial no logró frenar esa suba -para lo cual habría que abrir los libros de toda la cadena cárnica, así como para desacoplar las cotizaciones del mercado internacional de la “mesa de los argentinos” habría que nacionalizar el comercio exterior. Ahora los empresarios, que compensan el desplome del consumo local con mayores ventas al exterior, chantajean con profundizar la reducción salarial y los despidos, e incluso el cierre de plantas, pasando la factura a sus trabajadores.

La burocracia sindical se plegó rápidamente a este chantaje. La Federación de Sindicatos de Trabajadores de la Carne y Afines de la República Argentina (Fesitcara) anunció un “plan de lucha”. Comenzando por asambleas en los lugares de trabajo, buscarán movilizar a la Secretaría de Comercio y el Ministerio de Trabajo, sin anunciar ningún tipo de paro o medida de fuerza contra las patronales que despiden, suspenden o rebajan los salarios. Posando desde la defensa salarial o de los puestos de trabajo, la burocracia nucleada en Fesitcara reproduce los argumentos de los exportadores y empresarios de toda la cadena productiva de la carne, que impusieron reducciones de hasta el 50% o están consumando despidos.

Los platos rotos de la pulseada del gobierno y las patronales ganaderas se cobran a los trabajadores, mientras que ningún beneficio se percibe tampoco para los consumidores. El lobby patronal de Fesitcara plantea la necesidad urgente de que los obreros de la carne intervengan como un factor independiente ante un cuadro agravado de despidos, suspensiones y rebajas salariales. Los mismos no son un resultado inevitable de la limitación a las exportaciones, sino la decisión resuelta de los exportadores de preservar su margen de ganancias descargando sobre los trabajadores el peso de las restricciones. De igual forma, desdibuja a la “prohibición de despidos y suspensiones” que recientemente el gobierno prorrogó, pero que a sabiendas del mismo gobierno nadie cumple.

La defensa del salario y los puestos de trabajo queda así en manos de los propios trabajadores, que deberán plantear la lucha por sus propias reivindicaciones al margen de las tensiones entre el gobierno y las patronales de la cadena empresarial de la carne. Esto realza la necesidad de una nueva dirección sindical, en contraposición a la burocracia de Fesitcara, que actúa como lobbista de las últimas. De igual forma, se hace necesario abrir los libros de toda la industria cárnica, desde el faenado hasta la comercialización, lo que demostrará que el argumento de ejecutar las rebajas salariales y los despidos -y las remarcaciones de precios de los cortes- no son un “resultado inevitable” sino la búsqueda de incrementar sus ganancias.

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