23/05/1996 | 495

Carrier y Lix Klett preparan despidos

La planta que Lix Klett posee en Ciudadela está a punto de ser vendida a Carrier para “salvar la fuente de trabajo”. Esto, si tres de los principales acreedores (DGI, Banco Exterior, ANSES) aceptan una ‘quita’ y un plan de pago de las deudas.


Por supuesto, lo que aún no se sabe es qué va a pasar con los ‘puestos de trabajo’; aunque la empresa dejó trascender que pretende implementar despidos consensuados vía indemnizaciones.


La justificación es que Carrier, empresa norteamericana, no mantendría tanto personal ‘ocioso’ como lo hace Lix Klett, y que buscaría mejorar la ‘productividad’.


Pero los trabajadores de Lix Klett sabemos perfectamente que esto no es así. Lix Klett despidió personal en varias ocasiones, con la excusa de ‘salvar la fuente de trabajo’, cuando tuvo plata para hacerlo; ahora, en “concurso preventivo”, no puede decir que tiene plata, y por eso le pide a Carrier que haga de verdugo, disfrazándolo de ‘eficiente’: una forma de unirse para descargar sobre los trabajadores la crisis de los últimos años, ¡¡pero después de hacer fortuna durante 60 años!!


Otra opción (también corre como “rumor”) es que Lix Klett despediría sin pagar un mango, porque no tiene… pero esto conllevaría un riesgo legal porque Lix Klett mantendría su planta en San Juan, el negocio de Service y un concesionario. Por eso has ta los jefes hacen cuentas de lo que les tocaría por indemnización por despido.


Muchos obreros, en cambio, ya tienen en claro que la indemnización es pan para hoy y hambre para mañana; en un país hundido en la recesión, la competencia entre cuentapropistas recién despedidos sólo alarga la agonía y va desplazando a un sector cada vez más grande de la población al hambre y la miseria.


La Constitución establece el derecho al trabajo, la indemnización es el arma del patrón para corromper ese derecho.


Por eso, hay otra salida: si Carrier y Lix Klett lucraron durante 60 años con nuestro trabajo, ¡¡que ahora paguen la crisis!!


Ante la falta de producción: reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario.


Ante un posible cierre: expropiación por parte del Estado de la empresa, con control obrero de la producción.


No a los despidos. ¡¡Que la crisis la paguen ellos!!

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