Sindicales
27/5/2004|852
Carta a mis compañeros del Inti
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Mi nombre es Marcela Dorado. El 4 de abril próximo pasado fui suspendida por 30 días a través de un telegrama firmado por Vilma Leiva. Ante mi pedido de explicaciones me contestaron que “...estaba haciendo lo mismo que Carmen Suárez”. Carmen fue despedida con anterioridad por solicitar conocer las finanzas de la Cooperativa Santa Rosa, que funciona en el Inti.
El 5 de mayo recibí un telegrama de despido, sin que hubiese una asamblea de la cooperativa para tomar la decisión. En ese momento me desayuno con que, después de un año y seis meses, no soy socia de la Cooperativa sino personal contratado; esa es la condición de muchos compañeros más. De las 38 personas que trabajamos en la cooperativa, solamente 11 son socios.
El clima de trabajo es de persecusión, arbitrariedades y maltrato permanente. El rápido enriquecimiento de algunos de los directivos de la Cooperativa es llamativo, sobre todo cuando se supone que “todos cooperamos lo mismo”. ATE ha respaldado todo este cuadro a través de Francisco Dollman y, es más, esta Cooperativa fue puesta como modelo de “trabajo popular” en el Congreso de la CTA de Mar del Plata.
No soy la primera despedida, lamentablemente soy la quinta.
Reclamo mi inmediata reincorporación. Soy una trabajadora que cumple con sus tareas, tengo buen concepto en las secciones donde me desempeñé y soy parte de la Cooperativa Santa Rosa desde sus inicios. Que cuestione al Consejo de Administración no me transforma en enemiga de la Cooperativa; todo lo contrario, la Cooperativa Santa Rosa es de sus trabajadores y no de un grupo que se beneficia a costa de nuestro trabajo. Estoy dispuesta a pelear por mi reincorporación, porque necesito mi sueldo, tengo un hijo pequeño que mantener, y porque me gané el puesto por derecho propio.
Voy a permanecer en la puerta hasta ser reincorporada.
Apelo a la solidaridad activa de mis compañeros.

