20/04/2006 | 942

Cerro Vanguardia


En el Departamento de Magallanes, en medio del campo, a más de 100 kilómetros del puerto San Julián, se ha producido una verdadera rebelión obrera.


 


Los 300 mineros se han plantado contra la patronal, el Estado, la Gendarmería y la propia dirección del sindicato, y han levantado un pliego de reivindicaciones salariales, de categorizaciones, y que el mínimo no imponible sea pagado por la propia empresa.


 


De los 300 mineros sólo 60 están afiliados al sindicato, pero 280 firmaron el petitorio y han elegido delegados y voceros para las negociaciones. El año pasado se produjo una desafiliación masiva al sindicato porque los delegados de la burocracia aprobaron un convenio sin consultar a la asamblea, que lo hubiera rechazado.


 


El gobierno de Santa Cruz repitió con el conflicto de los mineros la experiencia de Las Heras: mandó la Gendarmería a la puerta de la mina. Pero ante los aprestos militares, la decisión de los trabajadores fue radicalizar las medidas; pararon la totalidad de la producción y se quedaron en el yacimiento.


 


La producción de San Julián es verdaderamente “una mina de oro”, pero sólo para las siderales ganancias patronales. En San Julián se extraen aproximadamente 84.000 kilos anuales de metales preciosos, 74.000 de plata y el resto de oro. El yacimiento, que tiene reservas para 16 años, lleva explotadas menos de la mitad de ellas.


 


Ante el fracaso de la Gendarmería, ha bajado a la mina la Subsecretaría de Trabajo. Pero la empresa sólo firmaría un acuerdo con la dirección del sindicato, aunque los mineros obligaron a que las reuniones se hagan con la presencia de sus propios delegados. Así se dictó una conciliación obligatoria que termina el viernes 21.


 


La lucha de los mineros de San Julián es una muestra de la verdadera rebelión obrera que sacude la provincia de Santa Cruz. El PO de Santa Cruz está difundiendo el petitorio entre los yacimientos de Río Turbio y Huevos Verdes en apoyo al conflicto.

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