29/07/2020

CGT y CTA se candidatean para cogobernar el ajuste antiobrero

El recorrido y las declaraciones de la burocracia sindical en defensa de las patronales.

La ronda febril de reuniones, movidas y declaraciones de todos los sectores de la burocracia sindical, de las últimas semanas, con las patronales y con el gobierno –a pesar de las pujas internas- expresan un salto histórico en su integración al Estado. La CGT se reunió primero con la Asociación Empresaria Argentina, que nuclea a los principales monopolios capitalistas del país. Con ellos firmaron un documento que establecía como directriz centrar el “esfuerzo enorme que implicará mantener en actividad al aparato productivo” y “apuntar a que el país sea más competitivo y con menores costos y mayor volumen de exportaciones”. Luego, visitaron a la Confederación General Económica de la República Argentina, los empresarios “pymes”, con los que también, contradictoriamente, coincidieron, en este caso, en que la pyme necesita mucha ayuda para poder subsistir.

De ambos encuentros salieron con un programa patronal bajo el brazo que asumieron como propio: reducción de impuestos y moratoria impositiva, acordar con los fondos buitres, mayores subsidios al capital y “una nueva dirección en materia de condiciones laborales”.

Los encuentros de la CGT con las grandes patronales motivaron una declaración de Hugo Yasky, de la CTA de los Trabajadores, que más que una crítica fue un refuerzo de esta alineación con el capital. “Una central sindical se refleja cuando tiene otro tipo de socios empresarios, por ejemplo cuando la CGT estuvo con las pymes y las cooperativas”, declaró. Pedro Cascales, vocero de la Came (Confederación Argentina de la Mediana Empresa), fue contundente al plantear cuáles son sus metas: “hay que pensar en una nueva legislación, algo similar a lo que ocurre en el sector de la construcción, donde cada empresa y empleado aportan a un fondo futuro de desempleo, donde independientemente del motivo cada uno puede acceder a ese fondo, donde la pyme no tenga que pensar o tener tanta incertidumbre al momento de contratar a un nuevo empleado, porque no sabe cuánto le va a costar el día de mañana que tenga que poder achicar la estructura”.

Otro empresario “Nac & Pop”, con el que el yaskysmo colaboró durante décadas hasta la recuperación del Sutna (sindicato del neumático) a manos del clasismo, Madanes Quintanilla (Fate), se expresó también en el mismo sentido: “sin la intervención del Estado es imposible concebir una salida a la crisis económica”. Y agregó “En este momento no es oportuno el impuesto a la riqueza porque hay que fomentar la inversión. Orientar los capitales hacia una actividad generadora de valor. Si el impuesto se aplica contra la especulación financiera, no tengo argumentos. Pero no es oportuno un impuesto a la creación de valor” (Ámbito, 27/7).

La pospandemia es ya

La burocracia de los gordos se puso a la cabeza de esta ofensiva consciente de que las patronales no esperan a la conformación del futuro, y aleatorio, Consejo Económico y Social que impulsa Alberto Fernández. Uno de los asistentes de la reunión en la AEA lo describió señalando que la “nueva normalidad” será secuencial, con zonas más afectadas, y otra no, por el coronavirus, “en consecuencia, hay medidas que se pueden ir haciendo para promover esos desarrollos regionales” (ídem).

Luis Barrionuevo ha realizado manifestaciones con las cinco cámaras vinculadas a su sindicato para que el gobierno permita la apertura de la actividad económica gastronómica y de turismo, bajo las nuevas condiciones.

Por su lado, la burocracia K se encolumnó con el gobierno que llevará adelante las medidas antiobreras que reclaman los capitalistas. Sergio Palazzo, secretario general de la Asociación Bancaria, que entregó la paritaria por una cifra por debajo de la inflación a una patronal que ha superado récords de ganancias, pregona la unidad con los gordos de la CGT porque “el gobierno y el presidente [Alberto Fernández] van a necesitar un movimiento obrero que sea una síntesis de la representación de todo el movimiento obrero, para avanzar en ese Consejo Económico y Social” (Infogremiales).

La CTA de Yasky realizó un plenario nacional cuyo orador de fondo fue el presidente de la Nación, que los invitó a “reescribir la economía juntos”. Sonia Alesso y Roberto Baradel, en nombre de Ctera, ya habían comenzado a garabatear con la entrega de la paritaria nacional docente en la que aceptaron cero por ciento de aumento por el resto del año. Un emocionado Hugo Yasky retribuyó al presidente señalando que el suyo “es un gobierno distinto, capaz de convocar a los trabajadores”.

La lucha contra la actual ofensiva capitalista exige de aquello de lo que la burocracia carece: independencia política de las patronales y del Estado. “El capitalismo monopolista está cada vez menos ansioso de ajustarse a la independencia de los sindicatos. Exige de la burocracia reformista y de la aristocracia obrera, que picotean las migajas de su mesa de banquete, que se transformen en su policía política ante los ojos de la clase obrera” (L. Trotsky, los sindicatos en la época del imperialismo).

Los trabajadores argentinos ya están llevando adelante una gran lucha contra esta avanzada (LAN, Sutna, docentes de varias provincias, AGD-UBA, choferes de UTA, etc.). Esa lucha choca todos los días con la contención de las direcciones burocráticas y refuerza la tendencia obrera al repudio de la burocracia sindical.

En el camino de colaborar con ambas tareas, el triunfo de las luchas y la recuperación de las organizaciones obreras a manos de los trabajadores, el 12 de agosto el Plenario del Sindicalismo Combativo convoca a su Tercer Plenario Nacional, para impulsar una intervención independiente de la clase obrera y votar un plan de lucha.

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