08/07/2020

Chaco: una vez más, anulan el pago de la cláusula gatillo a docentes

Por Samanta Salas Tribuna Docente Chaco

Cuando se trata de crisis, el gobierno de Chaco no duda de cortar el hilo por lo más fino.

El gobernador Jorge Capitanich, la ministra de educación Daniela Torrente y el Frente Gremial Docente habían acordado a comienzos de año paritarias que no preveían aumentar salarios durante el 2020, pero mantener el pago de la cláusula gatillo. Pero esta semana, Torrente anunció que tampoco este mes los docentes percibiremos la cláusula gatillo.

Esto cuando el sueldo testigo es el de una maestra de grado, que cobra de básico $10.000, y que quizás con las bonificaciones en negro llega a $18.000 -mientras la canasta básica ya supera los $42.000.

El anuncio se suma a otros ataques, como el abono retrasado del incentivo docente, el pago escalonado por terminación de documento y la falta de llamados a cubrir suplencias -algo que termina perjudicando el salario, la continuidad de la enseñanza y la educación pública, en la medida que la irregularidad de la enseñanza y la falta de recursos genera un desgaste físico y emocional de docentes y estudiantes.

Los derechos educativos en el freezzer

Con la excusa de la pandemia, hoy ya nos encontramos de vacaciones.

Con la disposición de adelantar y aumentar los días de las mismas, se busca encubrir la falta de recursos de miles de familias que no tienen dispositivos tecnológicos y tampoco pueden acceder a internet -a pesar de que hace más de dos meses se anunciaron desde el gobierno que se repartirían 8 mil netbooks y tablets. El gobierno elaboró frente a esta situación la plataforma ELE, a la que resulta, obviamente, imposible de acceder si no se posee internet y que ha terminado siendo un verdadero fracaso ya que la mayoría de las y los docentes recurren a enviar actividades a través de grupos de whatsapp.

Pero también intentan tapar y agudizan otra crisis estructural en la provincia, que es el hambre. Sucede que el gobierno cortó el refrigerio durante estas «vacaciones», con lo que, en un momento en que miles de familias de changarines han quedado sin trabajo, sus hijos e hijas también se encuentran impedidos de poder acceder a una copa de leche.

El Frente Gremial Docente debe escuchar a la comunidad educativa

Todas estas medidas antieducativas que afectan enteramente a las familias y trabajadores de la escuela pública, no se reflejan en las amenazas del Frente Gremial Docente hacia el gobierno y hasta parece que lo empuja a seguir con las medidas de ajuste.

Por eso debemos organizar asambleas virtuales de base con docentes, estudiantes y familias, para impulsar un plan de lucha por un básico salarial docente de $42.000, subsidios de $30.000 al parado y comedores escolares y para impedir que la crisis sea, nuevamente, cargada en la espalda de la clase obrera.

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