22/09/2016 | 1429

Cien despidos y paro en Bimbo

Por Fran P.


En la tarde del martes 20 comenzó a llegar la primera tanda de telegramas de una lista que, según la misma patronal, alcanzará a un centenar de compañeros. El ataque fue respondido con un paro total desde la mañana del miércoles.  Estos despidos se suman a los 43 que se efectuaron en noviembre del año pasado.


 


Esta patronal que ataca con furia a los obreros está próxima a inaugurar una nueva planta en Córdoba, un proyecto cuyo costo se estima en 33 millones de dólares. A ello debe sumarse la reciente adquisición del negocio de pan congelado y medialunas «La Salteña». No hay, por lo visto, ninguna crisis comercial en ciernes.


 


La imputación a los despedidos como “faltadores” que bajarían la productividad de la planta es simplemente una cuña venenosa que se intenta introducir entre los trabajadores para que no enfrenten los despidos. La patronal le pide prestado el libreto a Macri, que acusa a los obreros por el “ausentismo” para promover una nueva tanda de leyes de flexibilización laboral y una nueva reforma de la ley de accidentes de trabajo.


 


Precisamente, el ataque patronal responde a esta línea de abaratamiento de “costos laborales”: han desarmado la línea bollería 1, y derivaron distintos productos a algunas de las múltiples fábricas que controla el grupo Bimbo en el país. Se trata de una reorganización de las líneas de producción para abaratar costos y descargar el fardo sobre los trabajadores.


 


La experiencia de la lucha en 2015 contra los despidos merece incorporar sus conclusiones. Aquí no valen medidas aisladas que dejen afuera a los despedidos mientras se intenta contener la bronca. Rechazamos la idea de que no hay que luchar para que la fábrica “no se vaya”: una patronal que despide a 150 trabajadores en un año está decidida a regimentar  a fondo a todo aquel que “quede”. Las maquinas no se irán a ningún lado si los trabajadores no lo permitimos. 


 


Compañeros de Bimbo: ¡se puede ganar esta lucha!


 


Así lo demostró la enorme lucha de los trabajadores de la Línea 60 contra los despidos, que logró la reincorporación de 50 compañeros.


 


O el caso de los obreros de Pirelli y Fate, que lograron que las suspensiones por baja productiva no sean descontadas de los salarios obreros y lo tenga que poner la patronal. O el reciente triunfo de los compañeros de Unilever, que arrancaron a la patronal el domingo para la familia.


 


Todos los casos marcan el camino: con la unidad de los trabajadores podemos vencer a las patronales. Es el momento de luchar a fondo contra los despidos.


 

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