31/01/2002 | 739

Cómo derrotar a TBA

El 28 de diciembre, los ferroviarios de TBA cortaron las vías para reclamar el pago del aguinaldo en término, dirigidos por la nueva dirección de la seccional Gran Buenos Aires Oeste, que tuvo el respaldo de la propia burocracia de la UF. La empresa respondió echando a 144 trabajadores, pero luego, ante la continuidad del corte, firmó un acta comprometiéndose al reintegro de los despedidos y al pago del aguinaldo para el 15 de enero, un mes antes de lo que pretendía.


¿Victoria?


La empresa fijó el criterio de la «reincorporación paulatina», con lo que se guardó en la manga los tiempos del reingreso y la posibilidad de echar y aislar, en el lote final, a los delegados y activistas combativos. Reincorporó, sucesivamente, a 107 trabajadores cesanteando de hecho al resto, al dejarlos sin asignación de tareas. Sin embargo, en el momento clave en que se descargó este mazazo no hubo continuidad de la huelga general y la empresa volvió a golpear con nuevos despidos. Desde entonces, existe una campaña de agitación por su reincorporación. En palabras del secretario general de la seccional Gran Buenos Aires Oeste de la UF (IU): «TBA dejó a 37 compañeros sin asignación de tareas. Vergonzosamente hubo una conciliación obligatoria y la empresa, en vez de ponerse a tono con el pedido de Eduardo Duhalde de no realizar despidos, echó a otras 7 personas sin causa» (Crónica, 26/1).


Está muy lejos de haberse dicho la última palabra. El Ferrocarril Belgrano Sur acaba de cerrar un ramal dejando a 40 trabajadores en la calle; Ferroexpreso Pampeano ha anunciado el cierre a fin de mes y Ferrovías despidió a 77 compañeros. Existe un virtual estado de vaciamiento en todas las líneas. Las concesionarias reclaman al Estado mayores tarifas o subsidios. En gran parte de las Asambleas Populares de la Capital y el Gran Buenos Aires se ha denunciado el pésimo servicio ferroviario y el encarecimiento en ciernes de las tarifas.


El corazón de este conflicto está en TBA, empresa con la que el grupo Plaza-Macri, aspirante a la licuación de deudas, concesiona las ex líneas Sarmiento y Mitre.


El PO plantea: reincorporación de todos los cesanteados; no al aumento del boleto; asambleas junto a los vecinos en cada una de las seccionales ferroviarias para discutir un plan común de lucha hasta lograr la investigación obrera y popular de los contratos y los libros de las concesionarias. Reestatización y empresa única ferroviaria bajo control de los trabajadores.



 

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