Sindicales
11/5/2026
¿Cómo pueden ganar los judiciales de Córdoba?
Vamos por una recomposición salarial del 40% por todas las vías posibles y un plan de lucha progresivo.
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Judiciales en lucha.
En los tribunales de Córdoba se respira bronca. El paro del 29 y 30 de abril tuvo un masivo acatamiento y presiona al sindicato para dejar de tomar medidas aisladas y al gobierno a realizar una propuesta. En este punto, en la próxima asamblea extraordinaria del 14 de mayo es clave votar un plan de acción que profundice la lucha por el salario, y en rechazo a la reforma antiprevisional.
Hay un debate al interior del sindicato, ya que se presentaron dos mandatos en la asamblea general: el mandato de la conducción y A16N y el de La Judicial. El mandato sostenido por Federico Cortelletti (secretario general) pide la renegociación del acuerdo de equiparación y la derogación de la 11087. Por su parte, el mandato de La Judicial propone una recomposición del 40% por todas las vías posibles y la derogación de la 11087 y la 10955.
Es este último planteo el que da una salida para una efectiva recomposición salarial y defensa de las jubilaciones. La conducción habla de derogar leyes, pero no desarrolla un plan de lucha consecuente en ese sentido, cuando está planteada una recomposición salarial del 40% por todas las vías posibles, esto junto a los ascensos automáticos cada 3 años, el pase a planta permanente del personal contratado y la
derogación de la ley 11087 y la ley 10955; son las demandas más sentida del colectivo de trabajadores judiciales, a las que el sindicato debe darles respuestas.
El pedido de la burocracia peronista de Cortelletti se ciñe al acuerdo firmado en 2025 entre AGEPJ, el Tribunal Superior de Justicia y la Secretaría de Trabajo: un 4,64% de aumento para los auxiliares, un 5,84% para los escribientes, un 9,34% para el escribiente mayor, 10,84% para los oficiales y un 11,9% para los jefes de despacho. Las categorías más bajas cobrarían estos aumentos en agosto. Y las más altas con una etapa más en el 2027. Las categorías más altas fueron los más atacadas con la reforma jubilatoria, un jefe de despacho mayor llega a aportar casi un 33% de su salario. Un saqueo.
Para el auxiliar y un gran sector de los escribientes el acuerdo es mantenerse bajo la línea de la pobreza. El ingresante posee un salario que se encuentra a un 40% de la canasta básica del Indec, que se ubicaba en los $1.434.463,81 en marzo. El auxiliar es casi un indigente. Según el centro de almaceneros, se necesitaban $934.000 en enero para cubrir solo la canasta alimentaria. Un ingresante, sin título, ronda ese mismo monto o cobra por debajo. Es indigente.
El pedido del 40% que se “veía lejano por el contexto”, una respuesta al “no hay plata” en el discurso ajustador del gobierno y las burocracias, es una perspectiva que reafirmó la lucha docente. Con la organización de las escuelas, con paros progresivos y movilizaciones, lograron rechazar las 4 propuestas de hambre de Llaryora y recomponer su salario.
La estrategia de Cortelletti es como la de Cristalli: a la medida del gobierno provincial. Es el plan de la derrota y actúa como colaborador directo del ajuste a los salarios estatales y judiciales. En la CGT, de la que es triunviro, y en la Asociación Gremial de Empleados del Poder Judicial. La CGT debe dictar un paro general, un plan de lucha consecuente para todos los estatales y trabajadores de Córdoba. Pero, en ambos casos, su táctica es dilatar el conflicto, esperar, desgastar a las bases, y militar los descuentos y las posturas del gobierno y el TSJ. Una política gremial que ha llevado a los judiciales a perder salario de manera sistemática en los últimos años.
La adhesión al último paro fue masiva y la patronal sacó a relucir su extorsión: llegaron los descuentos. La burocracia tiene un plan de paros aislados, que se vio plasmado en la postergación de la convocatoria a una nueva asamblea extraordinaria, pero los judiciales hace más de un año que le marcan la cancha a la comisión directiva. La patronal no pudo sostener su “tregua” con un acuerdo salarial que se expuso insuficiente y que fue incumplido a partir de la reforma jubilatoria para más de un 70% de la planta, y el 30% restante se encuentra en la pobreza o muy cercano a ella.
La huelga docente golpeó fuerte a un gobierno y mostró un camino para derrotar a un Llaryora que le fue negando los recursos a educación, la salud y la justicia para destinarlos en pauta y a favorecer a los capitalistas amigos del poder.
Los judiciales pueden ganar si desarrollan una acción en la perspectiva de la lucha que libran las escuelas de la mano de UEPC-Capital: delegados con mandato, asamblea, paros progresivos, plan de lucha. Las elecciones de delegados dan cuenta de un desarrollo de la oposición antiburocrática en consonancia con el planteo de una efectiva recomposición salarial, lo que da cuenta de la necesidad de construir una dirección para ganar la lucha.
Para ello es clave participar de manera masiva de las asambleas y movilizaciones, profundizando su plan de lucha e imponiendo al gobierno que recomponga de una vez el salario judicial. Vamos judiciales: ¡A luchar y ganar!




