Sindicales

23/6/1988|231

¿Confederal o comparsa?

En varias oportunidades señalamos las profundas diferencias que existen entre el viejo confederal que se convocaba en CTERA, con delegados mandatados por asambleas de base, y el “congreso” que se ha puesto tan de moda desde que la celeste copó la dirección del gremio de la mano de Alderete.

El Congreso, al que apela la celeste luego de consumar alguna maniobra y hacerla pasar por una resolución “democrática" (“ex post facto”), está compuesto mayoritariamente por delegados elegidos hace tres años por lista completa o directamente digitados por las directivas provinciales. Estos delegados carecen en la mayor parte de los casos de mandato, o simplemente lo desconocen por “disciplina” partidaria con el aparato cafiero- menemista.

En estos congresos se expresa cualquier cosa menos la voluntad de las bases. Por eso no debe extrañar que haya aprobado como “por un tubo” la conciliación obligatoria, el abandono total del pliego de reclamos y todas las maniobras que la celeste usó para colaborar con el gobierno en la derrota de la huelga, siempre después de consumado el delito.

¿Confederal o comparsa?

Ahora “sorpresivamente” la Junta ejecutiva de CTERA ha decidido convocar a un “confederal”.

Sonríe socarronamente la dirección del PC y aprovecha para explicarle a sus desmoralizados militantes que después de todo la celeste no es tan jodida.

Es “democracia sindical” cuchichea el Mas.

Mary Sánchez lo ventila por los cuatros vientos “¿No querían confederal? Ahí lo tienen”.

Lo que ninguno de estos sectores dice es que el tan ventilado confederal del próximo viernes 24, es en realidad un plenario de secretarios generales disfrazado. Ni siquiera es resolutivo, ya que está convocado para analizar propuestas de acción directa que la JE “sintetizará” y volverá a bajar a las entidades, para luego refrendar las propuestas finales en el “congreso” que se efectuará a mediados de julio.

¿Qué tiene que ver esta reunión de figurones impotentes y sin mandato con un confederal? Absolutamente nada. Es simplemente un cambio de etiquetas.

Confederal fue lo que votó la asamblea de la UMP el último 3 de junio: con delegados elegidos directamente por las asambleas de base y mandatados por las mismas, sin proscripciones, para restituir el pliego original de huelga abandonado por el garcettismo y preparar las condiciones para un plan de lucha consecuente que nos lleve a la victoria.

Al pan, pan y al vino, vino. Confederal es con delegados y mandatos de base. Comparsa son los plenarios, ahora disfrazados, de secretarios generales.