Sindicales

18/7/2026

Conicet: sigue la lucha contra los despidos y el ahogo presupuestario

Ciencia en lucha: la comunidad científica exige respuestas frente a la precarización

El 15 hubo una nueva jornada de lucha

El pasado miércoles 15 de julio, la comunidad científica se movilizó una vez más hacia el Polo Científico y Tecnológico en reclamo a las autoridades del Conicet. La concentración tuvo como objetivo exigir respuestas urgentes y concretas al directorio del organismo, que mantiene a los trabajadores en situación de incertidumbre y precarización desde el inicio de la gestión actual.

Los manifestantes se reunieron con reclamos inmediatos. En primer lugar, se exige la prórroga de las becas postdoctorales de 379 becarixs que se postularon a la Carrera de Investigador Científico (CIC). Como consecuencia de las políticas de ajuste implementadas por el gobierno de Javier Milei, se postergaron durante poco más de dos años los llamados a ingreso a la CIC, desembocando en el escenario crítico actual. Los resultados del concurso estarán disponibles el año que viene. Sin embargo, estos casi 400 profesionales calificados quedan virtualmente desempleados al finalizar este mes. A este panorama se añade la anulación de casi 500 concursos de la Carrera de Personal de Apoyo (CPA) y otros 500 correspondientes a la CIC. Se trata de trabajadores que ganaron su ingreso tras rigurosas evaluaciones, pero cuyas altas efectivas se ven congeladas hace ya más de dos años.

En paralelo, se denunció la vulneración del derecho a la salud que afecta a lxs becarixs. La obra social Unión Personal, que prestaba servicio a lxs investigadorxs, viene hace años con recortes de prestaciones, copagos discriminatorios y burocratización excesiva. En el último tiempo se enfrentó el escandaloso caso de Josefina, quien tuvo que recurrir a la justicia para obtener una medida cautelar que garantice su acceso a tratamiento oncológico. Este solo fue autorizado a partir de una campaña pública de presión y movilización.

Es en este contexto de ajuste total y sostenido que se enmarca la protesta del pasado miércoles. En los últimos dos años, el Conicet perdió 2.365 puestos de trabajo, casi el 10% de su planta. Al mismo tiempo, el poder adquisitivo de becarixs e investigadorxs cayó cerca de un 40%, ubicándolos por debajo de la línea de pobreza. El resultado es una fuga de cerebros que erosiona décadas de formación científica y que, lejos de revertirse, se profundiza con cada postergación, cada concurso caído y cada beca no renovada. Lo que se vive en el Conicet no es un hecho aislado, es la experiencia de la totalidad de la comunidad científica el día de hoy. Se repite, con matices, en otros organismos de ciencia, y sus efectos ya se sienten en las universidades y espacios de aprendizaje. Estamos frente a un desfinanciamiento que golpea el presente y el futuro de la labor científica en nuestro país. Cuando hablamos de “cientificidio” no es una exageración retórica: es la descripción precisa de una política que desmantela, pieza por pieza, la capacidad de un país de producir conocimiento.

Frente a este cuadro, la orientación no puede ser esperar que las autoridades del organismo escuchen los reclamos: sencillamente no va a suceder. La experiencia de estos dos años y medio muestra que estamos frente a una decisión política sostenida por parte de los directivos. No se trata entonces de conseguir una negociación a puertas cerradas, ni de una sola acción impactante. Se trata de garantizar una movilización cada vez mayor, para arrancar las reivindicaciones, uniendo este reclamo al resto de los trabajadores estatales y privados que enfrentan los despidos. Resulta fundamental arrancar un paro general a los sindicatos como ATE, que se acercan a figurar como solidarios pero no llaman a ninguna medida de lucha efectiva por los puestos de trabajo que se pierden. Tenemos que buscar a todxs lxs investigadorxs, becarixs, docentes y estudiantes para rodear de solidaridad a lxs compañerxs que hoy se están quedando afuera, para que no echen a nadie más.