16/09/2020

Contundente paro de los trabajadores de El Cronista Comercial

Sigue el plan de lucha.
Por Hernán Herrero Delegado CI El Cronista Comercial - Sipreba

Los trabajadores de El Cronista Comercial llevaron adelante un nuevo paro general de actividades, el pasado martes 15, en reclamo de la apertura de una negociación con la empresa que permita superar el 10% a cuenta que la patronal anunció unilateralmente, en un contexto donde a escala de todo el gremio falta completar todo un semestre de la paritaria 2019/2020 y donde ya debería estar rigiendo, desde mayo, la paritaria 2020/2021.

La medida tuvo una masiva adhesión entre los compañeros y compañeras del medio. A pesar del contexto angustiante de pandemia que los mantiene aislados vienen sosteniendo, día a día, sus asambleas y planes de lucha en forma virtual o remota.

La enorme adhesión se explica por un cuadro signado por el deterioro impresionante de los salarios y de todo el gremio de prensa escrita que, en los últimos cinco años, han perdido alrededor del 50% de su poder adquisitivo y provoca que, al menos 35 de 49 compañeros que participaron de un relevamiento interno, no alcancen a ganar los $45 mil pesos necesarios para cubrir la canasta básica de pobreza de la Ciudad de Buenos Aires, donde tiene asiento el diario.

Por eso, las medidas de fuerza emergen en otros medios como en la Editorial Perfil, que ya realizó cuatro paros de 24 y hasta 48 horas por el atraso salarial y la negativa a abonar el aguinaldo en tiempo y forma, de parte de una patronal que se encuentra en plena expansión. Lo mismo ocurre en el Diario Popular y en la Agencia NA en francos procesos de vaciamiento e incumplimientos salariales, y también en Página 12, que recurrió a paros y medidas en reclamo de recomposición salarial y por la aplicación efectiva de protocolos ante el surgimiento de casos de Covid-19.

El SiPreBA (sindicato de prensa) realizó una serie de ceses de actividades de dos horas, acciones de difusión por la situación salarial y una caravana que concluyó con un acto en el edificio de las cámaras empresarias. Ahora resulta necesario reagrupar fuerzas a través de, por ejemplo, una asamblea general virtual para dar pie a una nueva etapa de un plan de lucha unificado cuando las patronales buscan desarmar la negociación colectiva a través de incrementos parciales por empresa.

La complicidad del gobierno con las patronales de prensa, a esta altura, resulta indisimulable.

Por un lado, el Ministerio de Trabajo no ha establecido sanción alguna al medio de Jorge Fontevecchia que deliberadamente viola la ley que dispone el pago del aguinaldo y avasalla los convenios de sus nuevos medios. Por el otro, mientras concede subsidios de todo tipo (ATP, Repro), no mueve un dedo para dar continuidad a la paritaria incompleta de 2019 y abrir la de 2020. Al mismo tiempo continúa sosteniendo en forma artificial la representación de la UTPBA.

La asamblea de El Cronista aprobó de manera unánime continuar el plan de lucha con paros parciales de tres y cuatro horas por turno y el lunes reunirse nuevamente en asamblea para analizar la continuidad del plan, que no elimina la posibilidad de nuevos paros generales.

También se mantiene un régimen novedoso denominado “un periodista, una nota”, que, como su nombre lo indica, como una forma de quite de colaboración cada periodista escribe solo una nota en su jornada laboral. Esta metodología tiene su base en que, con la pandemia, las visitas al portal web del diario comenzaron a tomar mayor importancia y por ende las empresas a exigir mayor productividad.

Por qué luchan

El reclamo salarial en El Cronista es el eje que articula todo un planteo más vasto de sus trabajadores, conectado directamente con la defensa de la fuente de trabajo. Es que la miseria salarial está provocando un éxodo de trabajadores que implica un vaciamiento paulatino del medio.

En el último año y medio se han perdido casi 30 puestos de trabajo, casi todos periodistas que han dejado la empresa. Si se toma en cuenta que ya era una redacción pequeña y ajustada la combinación es altamente negativa que pone un signo de interrogación en su futuro.

Lejos de intentar evitarlo, la empresa lo utiliza como una vía de ajuste y eso acarrea para los trabajadores que se quedan un deterioro de sus condiciones de trabajo y una gran insatisfacción por las condiciones en las que tratan de llevar adelante, igualmente, una tarea de calidad.

La calidad periodística, no hay que olvidarlo, trasciende el interés comercial y juega un papel en el derecho a la información de la ciudadanía por un lado y la libertad de expresión del trabajador de prensa por el otro. Pero incluso a nivel comercial, todos los especialistas y editores con cierta trayectoria en nuevos medios sostienen que en una perspectiva en la que el ecosistema de medios podría evolucionar hacia los muros de pago, la calidad de los contenidos y la jerarquización de los trabajadores que tienen que elaborarlos es vital.

Nuestro reclamo es justo, nuestra lucha también.

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