09/07/2020

Córdoba sin transporte: choferes y usuarios, rehenes de las patronales y el gobierno

La huelga va para la segunda semana, ante el no pago de las deudas salariales por parte de las empresas.

La huelga de trabajadores del transporte urbano de pasajeros en Córdoba va para la segunda semana, arrancada y garantizada desde las bases, con piquetes en las calles y en la circunvalación y marchas en el centro. Las patronales se niegan a pagar lo que deben, y repiten el discurso de que necesitan más subsidios, sin rendir cuentas por los millones que ya recibieron. Quienes gobiernan no dan respuestas: un silencio de radio cómplice con los empresarios.

Mientras tanto, el pueblo trabajador tiene que realizar gastos extra para poder trasladarse, o realizar grandes caminatas bajo el frío intenso. Como nunca queda clara una verdad, colectiveros y usuarios son rehenes de empresarios asociados al poder político, con la connivencia de una conducción sindical descompuesta.

Por eso, el gobierno y las empresas son responsables de que no haya transporte en Córdoba. En ese sentido, una marcha de autoconvocados le apuntó al poder político municipal, encabezado por el intendente Martín Llaryora, realizando una marcha el pasado miércoles. Esa posición es lo que la conducción gremial evita desenvolver, y que el gobierno teme, y es por eso que el centro de la ciudad fue militarizado de manera descomunal.

La autoconvocatoria ha sido determinante para arrancar el paro a una conducción que venía dejando pasar todos y cada uno de los atropellos patronales, como por ejemplo tener en negro a 32 compañeros. Mediante la acción directa, los trabajadores mostraron su fuerza. Es necesario desarrollarla a fondo, puesto que se están enfrentando al trío integrado por las patronales, el gobierno y la burocracia, que actúan coincidiendo en que el ajuste debe realizarse sobre el bolsillo de los trabajadores.

Por eso es necesario un programa propio que, partiendo de la defensa incondicional del convenio colectivo de trabajo, el salario, la obra social y las jubilaciones, proyecte mediante asamblea una representación para garantizar los reclamos -toda vez que los delegados no son representativos, y, como la conducción son abucheados por su orientación anti obrera. Hay condiciones para avanzar en ese sentido.

Y más cuando las patronales se victimizan para ir a la carga: en ese sentido debe leerse el desconocimiento del acuerdo que ya incumplieron, y que volverán a incumplir toda las veces que consideren necesario para lograr su objetivo que es la reforma laboral. Los empresarios han manifestado que el sistema está en una “crisis terminal”, lo que quiere decir que para barajar y dar de nuevo, hay que ajustar más a los trabajadores.

Finalmente, en el transporte se expresa de esa manera el debate central para el movimiento obrero: ¿quién paga la crisis? Para que sean los capitalistas, y se defienda el interés de los trabajadores, hay que impulsar la estatización del servicio bajo control de trabajadores y usuarios.

Todo el movimiento obrero cordobés debe cerrar filas en apoyo a las y los trabajadores del transporte. En ese sentido, las centrales sindicales de la provincia deben dar la cara de inmediato, y apoyar con un paro activo todos los reclamos hasta que las patronales cumplan en pagar los meses de salario y el aguinaldo.

Viva la huelga del conjunto de trabajadores del transporte. Que la crisis la paguen los capitalistas.

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