24/07/2014 | 1324

Crece la presión contra el impuesto al salario

La entrevista de la CGT Balcarce -encabezada por Caló y Manrique, el segundo del Smata-, con Tomada y Capitanich quedará registrada como una gran farsa. Para los funcionarios del gobierno la modificación del mínimo no imponible «está demorada por el tema de los fondos buitres».

Caló no tuvo argumentos para replicar al gobierno que hace 14 años no renueva las escalas del impuesto a las ganancias, en un cuadro que se ha agravado en forma insostenible con las últimas paritarias. El poder de compra de los trabajadores tendrá este año una caída de 10 puntos. El trabajador, como resultado del congelamiento nombrado, gana menos en términos reales, pero paga más impuesto. El trabajador alcanzado por el impuesto termina pagando las tasas mas altas, del 31 al 35 por ciento. A esto se suman nuevas distorsiones, como consecuencia de los cambios introducidos el año pasado. «Si un trabajador cobraba menos de 15.000 pesos en agosto de 2013, sigue sin pagar. El resto paga mucho más» (Clarín, 23/7). Se llega al extremo de trabajadores que, en la actualidad, cobran la misma remuneración, pero uno paga y el otro no. Un cuadro insostenible que alimenta aun más el rechazo entre los trabajadores al descuento del impuesto.

El impuesto a las ganancias ya afecta a 1.300.000 trabajadores y a unos 200.000 jubilados. Caló pidió la entrevista con el gobierno, pues es inmenso el malestar en su propio gremio -en las grandes empresas metalúrgicas del país. En Acindar, Siderca, Aluar, Siderar arrecian los reclamos por la eliminación del impuesto o que la patronales se hagan cargo. El impuesto afecta duramente a la CGT Balcarce: en Petroleros se comienza a reclamar la reapertura de las paritarias porque el impuesto se lleva los aguinaldos enteros. Hasta en la cárcel que Pignanelli ha armado en el Smata se escuchan reclamos de ganancias. En Bancarios ya ha generado movilizaciones y en algunos casos, como el Banco Provincia, la patronal se ha hecho cargo del monto del impuesto. La seccional del Sutna San Fernando encabezó reclamos, el año pasado, por la eliminación definitiva del impuesto.

El gobierno no da ninguna solución. Ofrecerá una reunión del Consejo del salario, para modificar el salario mínimo, hoy en 3.600 pesos, sin modificar el impuesto a las ganancias.

La oposición patronal abandonó las rondas de sesiones especiales en el Congreso, en las que se pedía que el punto ganancias tuviera tratamiento en el recinto. Sus integrantes han bajado los brazos. Hay propuestas de modificación del mínimo no imponible en cuanto a deducciones de trabajadores que alquilen o que paguen guarderías, pero todas mantenienen el impuesto al salario, cuando escandalosamente la renta financiera sigue exenta.

En oposición a las propuestas capitalistas en danza, planteamos la abolición del impuesto al salario y de los impuestos que gravan al consumo, el desconocimiento del pago de la deuda usuraria, el establecimiento de un impuesto extraordinario al gran capital para recomponer los fondos de la Anses y del Banco Central.

El impuesto a las ganancias -junto la cuestión de los despidos y las suspensiones- debe ser parte del programa de un paro activo nacional que hasta ahora la burocracia sindical sólo amaga a convocar.


Juan Ferro

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